Reflexiones 


El limbo de las posibilidades

Momo

Momo

Llega un momento en la vida en que hay que renunciar a ser astronauta o ponerse a estudiar ingeniería. Se alcanza ese crucial momento en que los sueños deben convertirse en realidad o ser aplastados. El mundo es inmenso, la vida se dibuja en un amplio horizonte, las figuras ya se distinguen nítidamente y hay que seguir andando, ¿pero hacia dónde? Ya llevo tiempo dando vueltas por ese punto, aproximándome a todas partes sin llegar a ninguna. A veces mi curiosidad me hace acercarme hacia un lugar en concreto, un lugar hermoso de verdad y empiezo a adentrarme en él embriagándome por la novedad, hasta que de repente, cuando ya empieza a hacerse familiar, salgo corriendo en un grito de libertad y vuelvo al punto de las posibilidades, a ese limbo de la nada y el todo donde me siento llena y vacía al mismo tiempo.

Sadhu es un asceta hindú o un monje que sigue el camino de la penitencia y la austeridad para obtener la iluminación.

Sadhu es un asceta hindú o un monje que sigue el camino de la penitencia y la austeridad para obtener la iluminación.

¡Quiero libertad! pero no la responsabilidad. Quiero ser una niña independizada, con montón de dinero y dispuesta a vivir aventuras, ¡quiero ser Pippi Langstrumpf, maldita sea! Quiero ser Peter Pan y surcar los cielos en vertiginosas piruetas junto a Juan Salvador Gaviota. Quiero irme a vivir con Momo al anfiteatro y jugar todos los días, y cuando ya no pueda más, hacerme mujer sadhu.

Pero ahí están los malditos relojes aunque sepa que el tiempo no existe, o al menos intente creerlo. Ahí se van deslizando poco a poco las oportunidades entre los huecos de mis puños cerrados y temo que si no los abra me encuentre algún día con las manos vacías. Así que por ahí me pierdo, en decisiones a medio hacer, haciéndolo todo a la vez, empezando cada día algo nuevo y no abandonando nada. Quizá en busca de algo que me agarre de una vez (que me asiente, como dice mi abuela) y me permita desarrollarme como mujer adulta. Y a la vez con un tremendo miedo a hacerme mayor y desapegarme de mis impredecibles sueños.

¿Y qué voy a hacer, con tanta curiosidad dentro de mi? ¿dónde la meto? Si cuando veo a un bailarín bailar con pasión, tengo que bailar; si veo una hermosa pintura y me voy a casa a pintar… ¿por qué habrá tantas cosas fascinantes en este mundo? ¿cómo voy a juzgar yo cuál de ellas se merece más atención?

Supongo que al final no existe decisión, más que una maraña de coincidencias que van encajando hacia un futuro inexistente, mientras yo sigo preocupándome por él.

 

Vía| Sadhu

Imágenes| Sadhu, Momo

En QAH| Vivir sin dinero, Ganas de andar, sin prisas

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