Derecho Mercantil, Jurídico 


Levantamiento del velo de la persona jurídica (II).

Como continuación de la primera parte de esta serie, seguiremos hablando hoy sobre el levantamiento del velo como persona jurídica. La existencia de responsabilidad limitada de los socios es uno de los pilares básicos para la inversión y el crecimiento económico, puesto que sin ella, las personas serían más reticentes a emprender ningún tipo de actividad económica. Gracias a ésta, una o varias personas pueden optar por constituir una sociedad mercantil (Siendo SA y SL las más comunes) y desarrollar un negocio sin miedo a que en un futuro se les pueda reclamar por importes superiores a lo que aportaron inicialmente. Sin embargo, este beneficio implica correlativamente un gran riesgo: que bajo el amparo de esta responsabilidad limitada los acreedores de la sociedad (ya sean contractuales o no) no puedan cobrar sus créditos.

Éste es un riesgo que toda persona asume voluntariamente al contratar con una sociedad, puesto que la responsabilidad limitada es un presupuesto configurador de las SA y las SL y la cuantía de fondos propios puede ser consultada en registros públicos; no obstante, se dan circunstancias donde no parece justo que esa limitación de responsabilidad permanezca operativa. Así por ejemplo, si una fábrica que opera con un capital insuficiente (toda su financiación proviene de endeudamiento) contamina un río y esto provoca numerosos daños a los agricultores de la zona, no parece razonable que los agricultores no puedan cobrar sus indemnizaciones porque la sociedad no tenga suficientes fondos propios. En este caso, parecería justo que los socios respondieran frente a los perjudicados, ya que es imputable a estos el hecho de que la sociedad no disponga de fondos suficientes.

Para solventar los problemas que supone la existencia de responsabilidad limitada, así como para evitar la utilización de sociedades y otras personas jurídicas con fines fraudulentos, la jurisprudencia española ha creado la doctrina del levantamiento del velo (su origen remonta a la STS de 28 de Mayo de 1984). En términos muy generales, esta doctrina permite a los jueces y tribunales españoles imputar los actos realizados por una sociedad (así como la responsabilidad asociada a estos) a sus socios, y en algún caso, a sus administradores. Esta respuesta jurídica al problema resulta perniciosa para la seguridad jurídica, ya que se priva a los socios de un derecho que la Ley les otorga sin limitación alguna (art 1.2 LSC); por ello que la jurisprudencia sólo acuda a esta solución en casos excepcionales. En consecuencia, a lo largo de los años, la jurisprudencia ha creado una serie de presupuestos que deben concurrir (aunque no todos de forma cumulativa) para que pueda aplicarse la doctrina. El fundamento de todos estos presupuestos es el abuso de derecho por parte de los socios de la separación patrimonial que existe entre ellos y la sociedad en perjuicio de intereses privados o públicos, puesto que la independencia jurídica que se otorga a las sociedades responde a una necesidad mercantil que no justifica todo tipo de comportamientos por parte de los socios.

Vía| STS de 28 de Mayo de 1984, STAP de Islas Baleares de 16 de Mayo de 2009

Imagen| Mazo y balanza de justicia

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En QAH| Levantamiento del velo de la persona jurídica (I)

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