Jurídico 


El legado de Suárez (II): La normalización democrática

“Vamos, sencillamente, a quitarle dramatismo a nuestra política. Vamos a elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal. Vamos a sentar las bases de un entendimiento duradero bajo el imperio de la ley” (Adolfo Suárez, 1976).

El marketing fue pieza clave en la aprobación del referéndum de la LRP.

El marketing fue pieza clave en la aprobación del referéndum de la LRP.

Con estas palabras terminaba mi compañera el primer artículo de esta serie de artículos rememorando el legado de Adolfo Suárez, primer presidente de la Democracia actual. En este segundo artículo, vamos a tratar dos normas fundamentales para entender el cambio legal operado en el conjunto normativo del Estado hasta la llegada de la Constitución de 1978.

Ley sobre el Derecho de Asociación Política.

La primera de estas normas es la Ley 21/1976, de 14 de junio, sobre el Derecho de Asociación Política (BOE 144, de 16-06-1976), que fue defendida y presentada ante las Cortes por el propio Adolfo Suárez tres semanas antes de asumir la Presidencia del Gobierno a propuesta del Rey, siendo en esos momentos Ministro Secretario General del Movimiento Nacional, y que supuso la posibilidad de la creación de partidos políticos diferentes al de Falange Española, el partido único hasta ese momento. En ella, se sentaban las bases de un pluralismo político y democrático, permitiendo la participación de distintos partidos y sensibilidades políticas, dentro de un entorno jurídico todavía franquista. Esta Ley es la que permite en última instancia que el día 9 de abril de 1977 el Partido Comunista de España sea legalizado (el famoso Sábado Santo rojo).

Ley de Reforma Política.

La segunda de ellas es la Ley de Reforma Política de (Ley 1/1997, de 4 de enero) Estamos en el año 1976, y aquí se da el primer paso (hasta llegar a la Constitución de 1978) para acabar con el sistema franquista y darle al país la ansiada democracia.

Esta Ley fue aprobada por referéndum, con un 94% de los votos afirmativos,  el 15 de diciembre de 1976, un mes después de que fuera aprobada por las Cortes, el 18 de noviembre del mismo año. Esta ley devolvía al pueblo la soberanía nacional, quedando reflejado en el artículo 1º:

1. La democracia en el Estado español se basa en la supremacía de la Ley, expresión de la voluntad soberana del pueblo. Los derechos de la persona son inviolables y vinculan a todos los organismos del Estado.

2. La potestad de elaborar y aprobar las leyes reside en las Cortes. El Rey sanciona y promulga las leyes.

Junto a este artículo, destacamos otras palabras que queda en el recuerdo de Adolfo Suárez, fueron aquellas que pronunció en la presentación del proyecto de Ley de ésta:

“El futuro del pueblo no está escrito, porque solo el pueblo puede escribirlo”

Esta nueva ley, a su vez terminaba con instituciones franquistas como el Consejo Nacional del Movimiento, las Cortes franquistas (instaurando en su lugar el Congreso y el Senado actuales), y el Consejo del Reino. De hecho, fue el propio Consejo Nacional del Movimiento el que votó a favor de esta ley, que supuso en última instancia su eliminación.

A Adolfo Suárez debemos, en buena medida, la instauración de la democracia en España, a través de la defensa de la primera de estas leyes, y la aprobación en el seno de su mandato gubernamental, de la segunda.

Terminaremos este artículo con las palabras de Adolfo Suárez al presentar a las Cortes su proyecto de Ley de Asociación Política, citando unos versos del genial poeta Antonio Machado:

 

“Está el hoy abierto al mañana.

Mañana, al infinito.

Hombres de España: ni el pasado ha muerto

ni está el mañana,

ni el ayer escrito”.

Artículo escrito especialmente en esta ocasión entre José Antonio Gómez Santamaría, Responsable de la Sección de Jurídico, y Enrique Mesa, Editor de Derecho de la Empresa.

Imagen| Atlántico

En QAH| El legado de Suárez (I): La apuesta por la democracia.

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