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El legado de Suárez (I): La apuesta por la democracia

Desde Qué Aprendemos Hoy queremos rendir homenaje al legado que Adolfo Suárez nos ha dejado.

Desde Qué Aprendemos Hoy queremos rendir homenaje al legado que Adolfo Suárez nos ha dejado.

El primer presidente de la democracia española ha fallecido hoy, a sus 81 años de edad, tras la grave enfermedad neurodegenerativa que venía padeciendo desde años atrás y que, desgraciadamente, ha supuesto su último e incurable reto.

Adolfo Suárez se encarna así como uno de los personajes más relevantes de la política española durante la segunda mitad del siglo XX. Hombre de Estado por antonomasia, entendía la democracia como el mejor sistema de todos los posibles, conociendo de cerca su sistema opuesto, lo que le llevó a utilizar su poder para pensar en las futuras generaciones por encima de las próximas elecciones.

Su legado se cimenta en el proceso de cambio político que supuso el derribo del sistema autoritario franquista para alcanzar una España democrática, objetivo que llevó a cabo sin salirse de los márgenes de su propia Ley. Con gran acierto, apostó por una actitud de consenso que favoreció la reconciliación entre ideologías y aseguró un puente pacífico entre ambos sistemas. Se le define como una persona de prudente osadía, defensor de sus ideales hasta en las más hostiles de las circunstancias y un político carismático sin parangón, lo cual le benefició a la hora de negociar alianzas con las que pudo moldear su proyecto democrático.

Suárez permanece firme y en pie durante el golpe de Estado del 23-F

Suárez permanece firme y en pie durante el golpe de Estado del 23-F

A partir de julio de 1976, momento en el que se produjo el nombramiento de Suárez como presidente del Gobierno por el Rey Juan Carlos I, despegó su mandato al frente de UCD, formación que encarnaba el centro, con miras en la reforma política del país. Los instrumentos primordiales que encaminaron su proyecto se identifican con la legalización de los derechos de reunión, huelga, manifestación, libertad sindical, propaganda y asociación; la concesión de una dilatada amnistía de presos políticos que desbloqueó el trato con la oposición; la promulgación de la Ley para la Reforma Política, instrumento esencial que promovió el cambio, así como la disolución del Movimiento Nacional, legalizando, en contraposición, a partidos como el Comunista, en aras de la democracia. En este sentido, su defensa de los derechos y libertades públicas le convierten en el precursor de las garantías que años más tarde se verían selladas en la Constitución de 1978.

El colofón de su legado se materializó en la convocatoria a las primeras elecciones libres y democráticas tras cuatro décadas sin Gobierno electo y mediante las cuales, colectivos como el de las mujeres, recuperamos nuestro derecho al voto. De este modo, el día 15 de junio de 1977, quedó enmarcado en la historia como la puerta del camino hacia la España que hoy conocemos, así como la fecha que ensalzó a Adolfo Suárez como primer presidente democrático del Gobierno de nuestro país.

“Vamos, sencillamente, a quitarle dramatismo a nuestra política. Vamos a elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal. Vamos a sentar las bases de un entendimiento duradero bajo el imperio de la ley”.

Palabras pronunciadas por Adolfo Suárez ante las últimas Cortes franquistas, 9 de junio de 1976

Vía| RTVE

Imagen| Adolfo Suárez , 23F

Vídeo| Youtube: Las Constituyentes

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