Cultura y Sociedad, Patrimonio 


El legado cultural de Cayetana

Desde el pasado 20 de noviembre, mucho se habla de la vida de Doña Cayetana Fitz-James Stuart, de su vida privada, sus hijos, su viudo y del increíble legado de la Casa de Alba, pues en su persona, además de ser la XVIII Duquesa de Alba, se concentraban 46 títulos nobiliarios, numerosas propiedades inmobiliarias en territorio español (palacios, castillos, fincas y terrenos de explotación agrícola) y un patrimonio histórico-artístico de valor incalculable.

Gran Duque de Alba

“Gran Duque de Alba”, retrato considerado obra de Tiziano, hoy se atribuye a Antonio Moro.

Este Patrimonio comenzó a gestarse en el siglo XV cuando los Alba comenzaron a formar parte de la historia de España a través de las estrechas relaciones con la monarquía, mostrando ya un incipiente interés por el mecenazgo y el coleccionismo. El verdadero propulsor de la pinacoteca fue Fernándo Álvarez de Toledo y Pimentel, más conocido como el Gran Duque de Alba, que atesoró obras de artistas italianos, llegando a ser retratado por el mismísimo Tiziano.

Hasta finales del siglo XVIII, la documentación nos da la información de un incremento asombroso de la colección, con nombres de artistas de primera categoría: Gentileschi, Ribera, Velázquez, Rafael,El Greco,Zurbarán, Ribera, Correggio y Mengs, entre otros, y a los que se sumarían las obras de Goya, encargadas por su amiga y modelo Doña María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, la XIII Duquesa de Alba.

A la muerte de dicha duquesa sin descendientes en 1802, se produjeron grandes pérdidas en la colección, pues algunas fueron expropiadas por Manuel de Godoy y otras, fueron legadas por la propia Duquesa a sus allegados. Entre las obras que se perdieron y no se consiguieron recuperar están la famosa “Venus en el espejo” de Velázquez o la “Madonna de Alba” de Rafael Sanzio. Su sucesor, el XIV Duque de Alba, Carlos Fitz-James Suart y Silva apenas recibió una treintena de obras, aunque su interés por el arte hizo que comenzase a adquirir obras de Fra Angelico, Tiziano, Perugino, Reynolds, Romney y encargos particulares a Ingres. Y en el siglo XX, la colección se completó con pinturas de Madrazo, Sorolla, Sotomayor y Zuloaga.

39Renoir Mujer con sombrero de cerezas, 1880

“Mujer con sombrero de cerezas” de Renoir, uno de los cuadros favoritos de Doña Cayetana.

La Guerra Civil española también provocó la perdida y extravío de numerosas piezas, muchas recuperadas por el padre de Doña Cayetana, y más tarde por ella misma, encargándose además de aumentar la colección con obras de Corot, Miró, Chagall, Fantin-Latour o Miró.

Pero no solo de pintura se nutre la colección de la Casa de Alba, porque también encontramos artes decorativas, armas, muebles, joyas y una fastuosa biblioteca con mas de 30.000 volúmenes y documentos entre los que se destacan los autógrafos de Cristóbal Colón en sus escritos dirigidos a los Reyes Católicos, el último Testamento de Fernando el Católico y de Felipe II, la “Biblia de Alba” que es la primera traducción al castellano de 1433 y una magnánime primera edición de “El Quijote” (1605).

Para salvaguardar este patrimonio único, en 1975 Doña Cayetana junto a sus hijos, el ya actual XIX Duque de Alba, Don Carlos Fitz-James Stuart, crearon la Fundación Casa de Alba, en donde todos los bienes están inventariados y con unos objetivos claros que se centran en la conservación y difusión del patrimonio histórico-artístico, en la descripción y conservación de sus fondos documentales y en la exposición permanente al público de los palacios de Liria y Monterrey, además de las obras de arte pertenecientes a la Fundación.

Dª Mª del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba Zuloaga, Ignacio

Dª Mª del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba
Zuloaga, Ignacio

Doña Cayetana se enorgullecía de que nunca tuvo necesidad de vender las obras de arte de su colección y de haber podido mantener su patrimonio sin ayudas públicas, y es que no solo mantuvo todo el legado de la Casa de Alba, sino que lo incrementó adquiriendo obras de Renoir y Picasso entre otros.

La Duquesa de Alba no solo heredó unos bienes histórico-artísticos, sino que también heredó un amor por la cultura por lo que siempre estuvo vinculada a este ámbito de manera muy estrecha como demostró siendo modelo, musa y mecenas de grandes artistas. Sólo ella podía decir con orgullo que fue retratada por Zuloaga, esculpida por Benlliure y codiciada por Picasso, que quiso pintarla a lo “maja” de Goya.

 

Vía| Fundación Casa de Alba, La Casa de Alba, una historia de amor al Arte.

Más información| CACCIOTTI, B., ‘El XIV Duque de Alba coleccionista y mecenas del arte Antiguo y Moderno’. Ed. CSIC, 2011.

Imagen| Retrato ecuestre de Zuoloaga, Gran Duque de Alba, “Mujer con sombrero de cerezas“.

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