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El Jardín Japonés (III): Los elementos del jardín

 

 

Shishi odoshi

El agua: omnipresente, de forma real o de forma simbólica. En los jardines secos, la gravilla simboliza el agua a través de surcos. Cumple una función esencial, asociada con diferentes mensajes: la variabilidad del hombre, la movilidad, el cambio, la fugacidad de la existencia, la inaprensibilidad de la vida…

Se trata de un elemento de purificación, cuya versatilidad es aprovechada al máximo en los jardines japoneses. A través de su movimiento, su brillo, su sonido, tiene la capacidad de suscitar sentimientos en el espectador.

Lo más usual en encontrarla en forma de ríos, cascadas en múltiples variantes; en forma de lagos con islas, muy relacionadas con los mitos sintoístas. También se encuentra vinculada a objetos de creación humana: el tsukubai o recipiente para contener el agua, generalmente de piedra, sobre el que cae una corriente continua de forma regeneradora.

También en los shishi odoshi o sistema de recogida de agua por medio de una caña de bambú que al llenarse, la deja caer por su propio peso. Produciendo un sonido rítmico y constante, que simboliza el inexorable paso del tiempo.

La piedra: Se trata del contrapunto del agua, asociada a conceptos como la solidez, la firmeza, el estatismo, la inmutabilidad o la energía. Puede aparecer en solitario o en grupos, como cantos rodados o en caminos y puentes.

Tsukubai

Sienten predilección por aquellas que reflejan el paso del tiempo, de colores suaves. Se clavan en la tierra, un tercio de su altura. Están colocadas, por norma general, siempre en número impar.

En forma de cantos rodados, la piedras, es utilizada para definir los perfiles de ríos o lagos. Permitiendo que el agua parezca más limpia. También para delimitar lugares sagrados dentro del jardín.

La gravilla: será la gran protagonista de los jardines secos, aunque también se encuentra en los jardines panorámicos o en los chaniwa o jardín de la casita del té.

Aparece extendida sobre una superficie y marcada con lineas de trazados casi infinitos. Aunque generalmente simbolizan el agua o el mar, también se asocian con otras ideas. Como la niebla, o la paz en la mente. Amontonada puede simbolizar una montaña o una isla.

Ofrece la posibilidad de jugar con las diferentes tonalidades que nos ofrece. Se puede disponer de manera que brille con el transito del sol en el cielo. O incluso se llega a mojar para ofrecer diferentes contrastes.

 

Chaniwa o casita del té

El mundo vegetal: posee una proliferación tremenda. Se aprecian sobre todo elementos de hoja caduca, ya que ofrecen un aspecto cambiante con el paso de las estaciones. Lo que permite al espectador disfrutar de un jardín diferente según la estación del año en que se encuentre. Se utilizan mucho el musgo, el cerezo, los helechos, el bambú, el junco…

Nada se deja al azar, los cambios que sufren están provocados de forma intencionada por el jardinero. Lo que proporciona una belleza que despierta los sentidos del espectador. Todo simboliza la fugacidad de la vida, el paso del tiempo o el cambio de la vida.

El mundo animal: se van a incluir determinados animales, que aportan algo determinado al jardín. Como peces de colores en los lagos; aves o animales de determinada simbología o pájaros que deleitan con diversos sonidos y coloridos plumajes.

Elementos de factura humana: las linternas de diseños infinitos, de procedencia china, crean determinados efectos estéticos de claroscuro; arquitectura como los chaniwa, pequeños relicarios, pabellones de descanso, puentes, cenadores…

Más información…

En colaboración con QAH| iHistoriArte

Más información| Nitschke, G. El jardín japonés, el ángulo recto y la forma natural, ed. Benedikt Taschen, Colonia, 1993.Yoshikawa, I., Elements of japanese gardens, ed. Graphic-sha Publishing, Tokyo, 1990.

Imagen| Wikipedia commons, wikipedia commons

En QAH| El Jardín Japonés (II): tipologíaEl jardín japonés (I): El arte de la simbología

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