Cultura y Sociedad, Historia 


El Jardín Japonés (II): tipología básica

En esta continuación de la entrada anterior en la que se introducía al arte de los jardines japoneses, vamos a analizar la tipología de jardines que se dan en el país del sol naciente.

Tres son las tipologías básicas del jardín japonés:

El jardín representa la visión del cosmos, donde el gran vacío (mar) se llena con objetos (islas), plasmados en arena y rocas, y en el que la vegetación evoca el paso del tiempo.

Tsukiyama o jardín panorámico: de grandes dimensiones, se trata de un jardín hecho no sólo para ser contemplado, sino para poder pasear por él. Con colinas, lagos artificiales, que suelen contener pequeñas islas, y abundante vegetación. Se trata de un jardín descriptivo, es el prototipo más antiguo, presente ya en los períodos Asuka  (552-645 d.C.), Hakuho (645-710 d.C.) y Nara (710-794 d.C.).

Hiraniwa o jardín plano: de reducidas dimensiones, carente de colinas o lagos, con estructuras y elementos más sencillos, como pequeños estanques o pozas, rocas y gravilla. Están siempre vinculados a elementos arquitectónicos como los chaniwa o jardín de la casita del té, cuya simbología está ligada a la ceremonia del té, tratando de aislarla de las preocupaciones mundanas. Y los kare sansui o jardín seco, compuesto por rocas, gravilla, arena y escasos toques de vegetación, muy vinculado al período Muromachi (1333-1572 d.C.) y la estética zen (austeridad, simplicidad, sencillez, economía de recursos y presencia de vacíos).

Tsuboniwa o jardín de interior, que se encuentran dentro de la vivienda, en un patio abierto, de pequeñas dimensiones compuesto por escasos elementos pero cuidadosamente seleccionados y dispuestos para evocar sentimientos en el espectador. Aparecen ya en el período Heian (794-1192 d.C.).

“Una fresca fuente manaba en el jardín del noroeste y brindaba asu entorno un agradable refugio de calor estival. En los arriates al lado de la casa plantó bambúes chinos y, un poco más lejos, grandes árboles cuyo espeso follaje se asomaba formando corredores aireados y sombríos, tan agradables como los más idílicos bosques de las montañas. El jardín estaba rodeado por setos con matas de deutzias blancas, naranjos cuyo aroma despierta el amor olvidado, rosas silvestres, peonias gigantes y otras muchas clases de arbustos y matas altas, escogidos con tal acierto que ni en primavera ni en otoño faltaría la riqueza de flores…” 

Marusaki Shikibu

Genji Monogatari

En colaboración con QAH| iHistoriArte

Más información| García Gutierrez, F., Japón y Occidente: influencias reciprocas en el arte, ed. Guadalquivir, Sevilla, 1998. García Gutierrez, F., Summa Artis, Historia General del Arte, vol XXI, ed. Espasa-Calpe, Madrid, 1972

Imagen| Wikipedia Commons

En QAH| El jardín japonés (I): El arte de la simbología

RELACIONADOS