Cultura y Sociedad, Historia 


El Jardín Japonés (I): El arte de la simbología

Un paseo por la historia de este arte de composición

Jardín Karesansui en Tōfuku-ji en Kioto. En este caso las “islas” están compuestas por elementos vegetales, más que rocas desnudas.

El arte del jardín japonés surge de la necesidad cultural del pueblo japonés, de estar en contacto con la naturaleza. A diferencia de los jardines occidentales, donde se seleccionan y organizan los elementos naturales en estructuras mentales ajenas a su forma espontánea. Su función es la de recrear un espacio o pasaje natural.

Se pueden establecer dos categorías de jardín: los descriptivos, cuya finalidad es la de asemejarse a la naturaleza en su estado espontáneo, sin ningún tipo de artificialidad; y los esenciales, que busca mostrar la esencia misma de la naturaleza, con muy pocos elementos, que intentarán evocar en la mente del hombre la globalidad de la naturaleza. El jardín esencial es una abstracción de la naturaleza.

Para el creador del jardín japonés, el fin es realizar una copia exacta de la naturaleza, a través de un proceso creativo de cuidadísima elaboración, respondiendo a una intencionalidad concreta. Además de dotarlo de un trasfondo emocional que va más allá de lo estético. Cada una de sus partes posee un significado concreto. Tratando de representar la personalidad del creador o del propietario del jardín.

Todo está planificado, desde el lugar en el que se va a ubicar el jardín (composición de la tierra, naturaleza del entorno…) hasta el momento en que se producen los cambios estacionales, los elementos atmosféricos del entorno (corrientes de viento, la forma en la que incide la luz…), incluso los ruidos que se producen en el lugar. Todo influyen en la estética y el simbolismo del jardín.

Todo este proceso permite crear un jardín que evoluciona con el paso de las estaciones, que ofrece múltiples visiones. Será el jardín, quien te conduzca por su multiplicidad de significados.

“Cualquiera que haya vivido en Japón sabe que la primavera y el otoño son las estaciones preferidas para los japoneses. La primavera por se la estación en la que despierta la naturaleza a la nueva vida, con una diversidad fresca y multicolor. El otoño porque sus colores intensos, el amarillo vivo, el marrón coñac y el rojo herrumbre, evocan un sentimiento de melancolía”

Dra. Elena Barlés Báguena

A diferencia del jardín occidental, donde reina el orden y la simetría, en Japón está vinculado a la armonía que emana de la propia naturaleza. Es la esencia misma de la naturaleza, reflejado en la asimetría, el movimiento, el equilibrio compensado en los contrastes…

El jardín japonés de Museo de Adachi.

De esta armonía emanan las características propias del jardín japonés: la disposición asimétrica de elementos (piedras en número impar…); la integración del contraste de elementos (colores y texturas); la presencia de claroscuros; la contraposición de grandes espacios repletos con grandes espacios vacíos.

El arte del jardín japonés está estrechamente vinculado a la arquitectura, tanto civil como religiosa.

En la siguiente entrada analizaremos la tipología básica de jardines japoneses.


En colaboración con QAH| iHistoriArte

Más información| AA.VV, Artes tradicionales japonesas, ed. Dirección general del Patrimonio artístico y Cultural, 1975. Delay, N., Japón la tradición de la Belleza, ediciones B, Barcelona, 2000.

Imagen| Wikipedia Commons

En QAH| El Jardín Japonés (II): tipología

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