Especial Van Gogh, Patrimonio 


El japonismo en Van Gogh

Lirios, por Van Gogh (1889, Paul Getty Museum, Los Ángeles). La naturaleza, las plantes y más aún los lirios son habituales en la decoración de estampas y biombos japoneses

Lirios, por Van Gogh (1889, J. Paul Getty Museum, Los Ángeles). La naturaleza, las plantas y más aún los lirios son habituales en la decoración de estampas y biombos japoneses

El término japonismo alude, no exento de cierta confusión, a la influencia de las artes del Japón, y por extensión del Extremo Oriente, sobre Occidente y en especial Europa, así como a la corriente artística europea que desde la segunda mitad del s. XIX y hasta los primeros años del XX comprende la producción con características propiamente niponas. Este fenómeno sucedió en un marco excepcional dentro del panorama artístico occidental, cuando las incipientes vanguardias amenazaban con quebrantar el orden establecido; panorama igualmente particular y favorable en el Japón de la Restauración Meiji, que marcó el fin del aislamiento internacional y un punto de inflexión para el País del Sol Naciente en todos los sentidos.

En el ámbito artístico, la apertura de Japón al exterior llevó a Occidente innumerables ukiyo-e –estampas típicas japonesas, xilografías generalmente–, cerámica, tejidos o esmaltes. No tardaron en aparecer publicaciones y coleccionistas que recogían y catalogaban las más diversas obras de arte japonés, en especial dichas estampas.

Francia fue un foco de singular relevancia en la difusión del japonismo, a través de escaparates de la talla de la Exposición Universal de París 1878 y revistas de reconocido prestigio. Publicaciones como las de los hermanos Goncourt marcaron el desarrollo del interés por estas artes sobre todo en París. Es posible que a través de estos escritos un joven Vincent van Gogh concibiese una primera imagen idílica del Japón que plasmaría luego en sus obras, gestándose una faceta poco conocida y no menos genuina y estimable del artista europeo en ese entonces más influenciado por ese estilo. Él mismo citaría en una de sus innumerables cartas a su hermano Theo:

Retrato de Père Tanguy, por Van Gogh (1887-8, Musée Rodin, París). Se aprecian no solo los rasgos al estilo japonés del individuo, sino también la decoración con estampas propiamente japonesas

Retrato de Père Tanguy, por Van Gogh (1887-88, Musée Rodin, París). Se aprecian no solo los rasgos al estilo japonés del individuo, sino también la decoración con estampas propiamente japonesas

«El arte japonés es algo así como los primitivos, como los griegos, como nuestros antiguos holandeses, Rembrandt, Potter, Hals, V. d. Meer, Ostade, Ruysdaël. Esto no se acaba.»

Barcos en la playa de Saintes-Maries-De-Le-Mer, por Van Gogh (1888, Museo Van Gogh, Ámsterdam). Los puentes, los muelles y el ámbito marítimo son imágenes recurrentes en el japonismo

Barcos en la playa de Saintes-Maries-de-le-Mer, por Van Gogh (1888, Museo Van Gogh, Ámsterdam). Los puentes, los muelles y el ámbito marítimo son imágenes recurrentes en el japonismo

El holandés se encontraba por esos momentos en la capital francesa, adonde había sido enviado por primera vez en 1875 por la compañía de comercio de arte para la que trabajaba. Si bien pudo previamente experimentar leves contactos con lo oriental, como en los pintorescos muelles de Amberes, ciudad donde adquirió xilografías japonesas, su creciente interés por el arte en general y lo oriental en particular queda definitivamente manifiesto en las mencionadas cartas, a partir de su asentamiento en París, tras su etapa de Nuenen, desde 1886. Tales circunstancias lo llevaron a alternar con otros trabajos y personalidades determinantes en su obra posterior, como Siegfried Bing, marchante de arte responsable de exposiciones y negocios sobre ukiyo-e que el artista frecuentaba. El propio Van Gogh coleccionó centenares de las típicas estampas que hoy custodia su museo en Ámsterdam, además de publicaciones relativas al estudio de las artes orientales, como Le Japon Artistique.

«El arte japonés, en decadencia en su propio país, ha vuelto a echar raíces, ahora entre los artistas impresionistas franceses. […] es un negocio que tiene su interés, sobre todo en vista de la tendencia actual del arte en Francia.»

Diseño de la portada de una edición de Paris Illustré. Le Japon, realizado por Van Gogh en 1886

Diseño de la portada de una edición de Paris Illustré. Le Japon, realizado por Van Gogh en 1886

Así pues, en París comenzó a copiar estampas japonesas y colaborar con publicaciones dispares.

«Envidio a los japoneses por la increíble claridad de la que están impregnados todos sus trabajos. Nunca resultan aburridos ni hacen el efecto de haberlos realizado deprisa… Su estilo es tan sencillo como respirar. Son capaces de hacer una figura con solo unos pocos trazos seguros […].»

A la izquierda, El puente Ōhashi en Atake bajo una lluvia repentina, por Hiroshige (1857, Brooklyn Museum of Art, Nueva York); a la derecha, Japonaiserie: Puente bajo la lluvia, por Van Gogh (1887, Rijksmuseum, Ámsterdam).

A la izquierda, El puente Ōhashi en Atake bajo una lluvia repentina, por Hiroshige (1857, Brooklyn Museum of Art, Nueva York); a la derecha, Japonaiserie: Puente bajo la lluvia, por Van Gogh (1887, Rijksmuseum, Ámsterdam)

Su admiración por artistas japoneses tales como Hokusai –ya muy cotizado, cuya Gran ola menciona en una de las cartas–, Hiroshige, Eisen y Utamaro era más que evidente. Queda patente en el profundo estudio del color en las estampas japonesas, el protagonismo de la naturaleza exótica, los colores tan puros como vibrantes, el grueso contorno negro, la ausencia de perspectiva, la luz carente de sombras o la composición anárquica de escenas cotidianas y paisajes en que se inspiró y él mismo reprodujo. Características que brindaban libertad a unos artistas constreñidos por estrictas leyes académicas hasta ese momento.

«De alguna forma todo mi trabajo se funda en el arte japonés.»

Para Van Gogh fue un periodo de notable florecimiento artístico, en el que incluso organizó exposiciones de estampas, en contraste con su grave deterioro físico por agotamiento y alcoholismo. La culminación de esta etapa se produce con su traslado a Arlés, buscando la luminosidad mediterránea de la Provenza, su “Japón del Sur”. Allí abandonó en poco tiempo las formas japonesas:

«Aquí no me hace falta para nada el arte japonés, porque me imagino estar en el Japón y nada más necesito abrir los ojos y ver lo que tengo delante.»

Autorretrato a lo bonzo, «con los ojos algo oblicuos, a la japonesa», según sus propias palabras. 1888, Fogg Art Museum, Universidad de Harvard

Autorretrato como un bonzo, «con los ojos algo oblicuos, a la japonesa», según las propias palabras de Van Gogh (1888, Fogg Art Museum, Universidad de Harvard)

Este autorretrato iba en principio a ser intercambiado a Gauguin por un cuadro suyo, en su afán por llevar a cabo la idea de intercambiar obras y crear una comunidad de artistasla Casa Amarilla– siguiendo el ejemplo de los artistas japoneses. Podría interpretarse como una síntesis de sus  inquietudes espirituales orientalistas, acaso identificándose con un monje budista. Tras este autorretrato, solo en algunas obras más como Melocotonero en flor se reiteraba el estilo nipón.

Puesto que en vida del artista la práctica totalidad de su obra fue desdeñada, su etapa “a la japonesa” no logró mayor éxito, considerado incapaz de reproducir la delicadeza que caracterizaba a las estampas tan de moda; aun así, su marca personal fue y es incuestionable. Su obra en general solo necesitó tiempo para verse revalorizada, y su japonismo en particular inspiró casi de inmediato a creadores de la talla de Ramón Casas, Miró o Piccasso en pintura o incluso Giacomo Puccini en música.

 

Vía| FERNÁNDEZ DEL CAMPO, Eva: Las fuentes y los lugares del japonismo, Anales de Historia del Arte, Universidad Complutense. ALMAZÁN TOMÁS, David: La seducción de Oriente: de la chinoiserie al japonismo, Universidad de Zaragoza. BRU, Ricardo: Ukiyo-e y japonismo en el entorno del joven Picasso. Artehistoria. CABAÑAS, Pilar; TRUJILLO, Ana: La creación artística como puente entre Oriente y Occidente. Sobre la investigación del Arte Asiático en países de habla hispana, Universidad Complutense. MITTAL, Prapti: Japonisme: the Cultural Exchanges of the Nineteenth Century, Universidad de Delhi.

Más información| GÓMEZ-MORÁN, Juan A.: La influencia del grabado japonés en la pintura de Vincent Van Gogh. Japonismo, un arte con encanto. MARX, Roger: Sur le rôle et l’influence des arts de l’Extrême Orient et du Japon. MEECH-PERAKIK, Julia: Early Collectors of Japanese Prints and The Metropolitan Museum of Art.

Imagen| Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons.

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