Cultura y Sociedad 


El humor: el poder del pueblo

Hemos visto como, durante la semana pasada, Francia fue víctima de ataques terroristas iniciados en la sede de la revista satírica Charlie Hebdo como venganza por las caricaturas hechas sobre Mahoma. Sin duda alguna, se trata de un fortísimo ataque contra la libertad de expresión que ha provocado 20 muertos y varios heridos; además de sembrar el terror en todo el mundo.

La revista "New Yorker" rinde homenaje a "Charlie Hebdo"

La revista “New Yorker” rinde homenaje a “Charlie Hebdo”

Pero más allá del miedo, hoy vamos a centrarnos en la risa, en el humor, en el poder de ambos para hacer del mundo algo mejor. El humor, desde la Antigüedad, ha tratado de cuestionar aquellos aspectos políticos que no gustaban a la sociedad y tratarlos desde otro punto de vista.

En función de la época, el humor ha salido más o menos victorioso, pero, sin embargo, siempre ha supuesto una amenaza para el dirigente. Así, el humor exhibe la vulnerabilidad del poder, aunque también puede generar vinculaciones afectivas, puede provocar efectos reforzadores de la imagen pública del político de turno. El humor integrado en el sistema no es devastador, sin embargo, desde fuera del mismo sí lo es. La risa enseña la imperfección del mundo y a través de ella intenta transformarlo y renovarlo.forges7_delocosyenajenados

En España, este poder tuvo especial fuerza durante la transición. La eclosión se vio favorecida por el proceso de apertura que emprendieron los últimos gobiernos franquistas y, por supuesto, por la muerte de Franco, que invita a los humoristas a meterse de lleno en la actualidad. Entonces, el tono satírico sustituye al chiste malicioso o la gracia condescendiente.

Muchas revistas de calidad nacieron en este período, sin embargo ninguna sobrevive, con excepción de El Jueves. Una explicación puede ser la de Manuel Vicent:

“No se sabe si el humor es de derechas o de izquierdas. Lo que está claro es que le favorece el juego a la contra. El humor nace de la sugerencia, del peligro, de la segunda intención, de pisar el parque sagrado. Ciertamente, cuando la democracia permite que se le ataque de un modo directo está sentenciado a muerte el humorismo”.

Las revistas más destacadas de la época eran: La Codorniz, Hermano Lobo, El Papus, Por Favor, El Cocodrilo Leopoldo, El Cuervo y El Jueves.

Primera portada de la revista El Jueves

Primera portada de la revista El Jueves

Ésta última, la única que continúa en nuestros quioscos, nació el 27 de mayo de 1977 y tenía la intención de ocupar un espacio intermedio entre Por Favor, demasiado intelectualizada, y El Papus, cuya carrera hacia el “despendole” era ya irrefrenable. Es posible que esa pretensión explique el nombre de la publicación: el jueves es el día que está en medio de la semana. Su lema de cabecera apuesta por el juego de palabra, “la revista que sale los viernes”, reivindicando el gusto por lo equívoco. Actualmente el lema es “la revista que sale los miércoles”.

Una de las características de El Jueves es su intento de crear personajes fijos, al modo de los tebeos para repasar la actualidad desde perspectivas muy diversas; de ellos sólo sobreviviría “Martínez el facha”, dibujado por Kim. Pero tal vez la que el público reconoce como más original “marca de la casa” es la contraportada, donde, bajo el rótulo “Sólo hay una portada, pero teníamos más…”, se reproducen a pequeño tamaño otras cuatro posibilidades. La publicación sobrevivió a la UCD, a Tejero, a Felipe González y al efecto 2000.

La libertad de expresión es un derecho fundamental que está recogido en nuestra Constitución. Dicha libertad nos hace más sabios y debemos cuidarla. Es más, la libertad de expresión sólo tiene sentido si existe la posibilidad de ofender.

 

Al reír Dios, nacieron los siete dioses que gobiernan el mundo (…)

Cuando la risa estalló, apareció la luz (…)

Cuando volvió a reír por segunda vez, brotó el agua (…)

La séptima vez que rió apareció el alma.

(Reinach)

 

Vía| MOREIRO PRIETO, Julián (2001): El humor en la transición: diciembre de 1973-diciembre de 1978. Madrid: Edaf, D.L.

Más información| El Jueves

Imagen| El Jueves, Forges, New Yorker

En QAH| El papel decisivo de los medios en la caída del Muro de Berlín

RELACIONADOS