Especial Greco, Patrimonio 


El Greco y Felipe II, una relación frustrada

Hablar de  Doménikos Theotokópoulos, conocido como El Greco, es también hablar de España y sobre todo, de la ciudad de Toledo. Pero, ¿cuál fue el motivo de su viaje a nuestro país? ¿Y de su posterior establecimiento en Toledo? Esta decisión del pintor fue el inicio de una nueva etapa en su vida personal y en su carrera como artista.

Después de su temprana formación en Creta, su lugar de nacimiento en 1541, y en Venecia, realizó un viaje de estudios por Italia que posteriormente le llevaría a instalarse en Roma hasta 1577. Allí se relacionó con el círculo intelectual del Cardenal Alessandro Farnese, según consta en algunas fuentes gracias a su amigo el miniaturista Julio Clovio.

El martirio de San Mauricio. El Greco. 1580-1582. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

El martirio de San Mauricio. El Greco. 1580-1582. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Por el mismo tiempo, concretamente en 1563, Felipe II, el rey más poderoso de su tiempo, pone la primera piedra para la construcción de un conjunto grandioso: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Felipe II quería una gran obra y para ello no reparó en gastos ni en buscar los mejores arquitectos, maestros orfebres, pintores y escultores por toda Europa.

El Greco era conocedor del proyecto del rey de España, una gran oportunidad poder entrar a trabajar al servicio de Felipe II en la decoración del monasterio. Desde Roma y quizá gracias al entorno en el que se movía, consigue un encargo del rey. De este modo, en la primavera de 1577 el artista ya estaba en España.

Adoración del nombre de Jesús o Alegoría de la Liga Santa o El sueño de Felipe II. El Greco. 1577-1580. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Adoración del nombre de Jesús o Alegoría de la Liga Santa o El sueño de Felipe II. El Greco. 1577-1580. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

El primer encargo que recibe el pintor por parte del rey de España fue Adoración del nombre de Jesús, también conocido como Alegoría de la Liga Santa o El sueño de Felipe II. Mucho se ha hablado de si Felipe II conocía la pintura de El Greco, y si le gustaba o no, o de si realmente se dejó guiar por algunas recomendaciones del entorno del pintor para hacerle el encargo. La cuestión es que el rey quedó satisfecho con el resultado y le hizo un segundo encargo: la realización de una pintura que representase El Martirio de San Mauricio y la legión tebana para que ocupara uno de los altares de la basílica del monasterio.

Sin embargo, una vez terminada esta segunda obra, fue rechazada por el rey por no ajustarse a la claridad que se exigía para transmitir el mensaje religioso en ese gran edificio de la Contrarreforma que era el monasterio de El Escorial y conforme a la iconografía que había sido acordada en el Concilio de Trento, según el cual las imágenes debían favorecer el fervor religioso y la devoción. El Greco contó en primer plano el momento en que San Mauricio y sus compañeros de la legión tebana deciden aceptar el martirio por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses paganos y desplazó al segundo plano el tema central de la obra que era el del martirio, mientras en el cielo los ángeles esperan a los mártires con coronas y palmas. La secuencia narrativa es muy clara e incluso la misma figura de San Mauricio se repite en ambas escenas para dar continuidad al relato.

El martirio de San Mauricio. Rómulo Cincinnato. 1583. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

El martirio de San Mauricio. Rómulo Cincinnato. 1583. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Sin embargo, el martirio no quedaba suficientemente engrandecido y Felipe II sustituyó el cuadro por otro de la misma temática del pintor italiano Rómulo Cincinnato mucho más acorde a las nuevas ideas de la Contrarreforma. A pesar del rechazo real, El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana sigue ahí, en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, no en el altar para el que se encargó sino en la colección del monasterio, porque Felipe II nunca se deshizo de ella.

El Greco, con las esperanzas frustradas de trabajar en la Corte del poderoso Felipe II, al verse rechazado en 1584 por él y por la congregación jerónima escurialense, se fue de Madrid instalándose definitivamente en Toledo, ciudad que contaba con un gran poder económico gracias a la catedral, los grandes señores y una intensa vida intelectual, donde buscó su clientela entre los nobles y religiosos y donde triunfó hasta su muerte en 1614.

Vía| Marías, F. El Greco. 2001. Alianza Editorial; Álvarez Lopera, J. El Greco. 2001. Akal

Más información| Marías, F. El Greco. 1997. Nerea

Imagen| El Martirio de San Mauricio, El Martirio de San Mauricio, Adoración del nombre de Jesús

En QAH|Especial 400 Aniversario El GrecoEl Greco: el griego de Toledo

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