Cultura y Sociedad, Patrimonio 


El Grand Tour

brack_emil_planning_the_grand_tour_oil_on_canvas

‘Planificando el Gran Tour’, Emil Brack.

Actualmente en Europa es sencillo coger un vuelo y atravesar miles de kilómetros en unas pocas horas y, de repente, aterrizar en un país con una cultura y lenguaje diferentes.  Si queremos contemplar paisajes pintorescos o edificios emblemáticos que solo conocemos a través de los libros, revistas o películas, solo tenemos que conectarnos a Internet y reservar un billete asequible. Pero esta facilidad de viajar es un fenómeno moderno,  prácticamente surgido en las últimas décadas del siglo XX.  ¿Cómo era viajar en el pasado sin la comodidadde los medios actuales de transporte?, ¿qué hacer para completar la escasa información y documentación de lugares lejanos y misteriosos? La respuesta es el Grand  Tour.

El Grand Tour es un viaje a través de Europa que se realizó del siglo XVII al XIX principalmente por hombres ingleses de alto nivel adquisitivo, normalmente jóvenes, para formarse en Arquitectura, Arte y Literatura. Una descripción precisa sería la que encontramos en el New York Times.

“El principal valor del Grand Tour, se creía que residía en la exposición al legado cultural de la antigüedad Clásica y del Renacimiento. Además, proveía la única oportunidad de ver obras de arte concretas y  posiblemente la única oportunidad de oír cierta música. Un viaje que podía durar desde varios meses a varios años. A menudo era emprendido en la compañía de un Cicerón, un culto guía o un tutor. El Grand Tour tenía una importancia mayor que la somera cultural; la clase dirigente en el siglo XVIII estaba ubicada principalmente en la hegemonía cultural y sólo de forma secundaria en una expresión del poder económico o militar”.

De acuerdo con esto, para los que emprendían este viaje, era esencial lograr una buena educación. Sus principales motivaciones eran la curiosidad e ilustrarse en el mundo real acerca de lo que sólo habían podido aprender de la teoría en los libros. Sin embargo, como se pensaba que el verdadero conocimiento provenía enteramente de los sentidos externos, era necesario desplazarse y ser expuesto a los distintos ambientes para desarrollar al máximo su intelecto y así, adquirir un completo conocimiento a través de una educación autodidacta que les sirviese también para alcanzar puestos importantes en la sociedad y así poder pertenecer a una clase social donde se encontraban los científicos, escritores, políticos y mecenas del arte.

Piazza del Popolo, por Piranesi.

Piazza del Popolo, por Piranesi.

Se esperaba que los viajeros regresasen a casa con una alta comprensión del Arte y de la Arquitectura creada por su exposición directa a las obras maestras, así como con recuerdos varios como libros, cuadros y esculturas, que serían después expuestos en bibliotecas, palacios, jardines y galerías. En consecuencia el Grand Tour se convirtió en un símbolo de riqueza y libertad.

Los viajeros del Grand Tour partían principalmente de Londres. Era muy popular entre los jóvenes aristócratas visitar primero París, como destino obligado, para después desplazarse a Venecia, Florencia y sobretodo Roma, como la gran culminación de su educación clásica. Por lo tanto, el lugar esencial para viajar era Italia mientras que solo unos pocos aventureros se atrevían a viajar a España, Grecia o Turquía.

Giovanni Paolo Pannini, 1691-1765, Interior of the Pantheon, Rome, 1732

‘Interior del Panteón de Roma’, Giovanni Paolo Pannini.

De regreso a Inglaterra, donde la Arquitectura era vista como un  símbolo del nivel social entre los aristócratas, los nobles a menudo aplicaban en sus propias casas de campo y jardines lo que habían aprendido en las villas de Palladio en el Véneto y en las evocadoras ruinas de Roma. Incluso, los viajeros más ambiciosos visitaban excavaciones como Pompeya, Herculano y Tívoli, donde adquirían pedazos de Historia para decorar sus casas.

Todo tiene un final y el del Grand Tour llegó con el transporte a vapor, sobre el año 1825, y con él sus diferencias cualitativas: más barato, seguro, fácil y abierto casi a cualquiera. Continuó durante parte del siglo XIX llevado a cabo por jóvenes cultos y privilegiados, llegando a ponerse de moda entre las jóvenes acomodadas, para las cuales un viaje a Italia con una tía solterona formaba parte de su educación como mujeres de la alta sociedad.

 

Vía| Metropolitan Museum , About, University of Oregon, Time to eat the dogs

Imagen| Time to eat the dogs, Metropolitan Museumoldpainting.tumblr

RELACIONADOS