Historia 


El (gran) sentido del humor de los espartanos

Los espartanos eran notables y valerosos guerreros de la antigüedad, como es bien conocido, pero también hacían gala de un extraordinario sentido del humor. Hasta nuestros días han llegado grandes ejemplos de laconismo y jocosidad espartanos, valga la redundancia, que en la mayoría de los casos no puede menos que sacarnos una sonrisa debido al gran ingenio y valor de aquellos hombres (y mujeres).

En las Termópilas, el rey persa Jerjes I exigió a los espartanos que se rindieran y entregaran sus armas, a lo que el rey Leónidas I respondió simplemente: “Molòn labé” (ven y cógelas). También en las Termópilas, al joven espartano Dienekes le dijo un compañero tracio que los persas tenían tantas flechas que nublarían el propio sol, a lo que éste contestó: “mejor, lucharemos a la sombra”.

El rey persa Jerjes I envió embajadores y diplomáticos a Esparta exigiendo una ofrenda de tierra y agua en señal de obediencia, Leónidas I lanzó a los embajadores a un profundo pozo diciendo: “cogedlo vosotros mismos.”

Cuando Leónidas I eligió a los 300 no seleccionó a Pedareto, uno de los mejores guerreros aun siendo joven, éste lejos de volver con pesar, llegó sonriente a la ciudad y dijo: “regocijo es que haya 300 que me aventajen”.

"Estos son los muros de Esparta"

“Estos son los muros de Esparta”, véase la lambda en los escudos

Durante una visita a una ciudad-estado vecina su gobernante le mostró orgulloso sus muros defensivos y preguntó al rey espartano Agesilao II por qué Esparta carecía de ellos, a lo que éste contestó: “estos son los muros de Esparta” señalando a sus guerreros.

Cuando le preguntaron al rey Agesilao II cuánto pretendía estirar los límites de Esparta por Grecia, respondió señalando a su lanza: “tan lejos como ésto pueda alcanzar”.

Filipo II de Macedonia estaba conquistando Grecia con sus ejércitos y mandó un mensaje amenazante al rey espartano preguntándole si quería que entrara en sus territorios como aliado o como enemigo, el rey espartano respondió: “ninguno de ellos”. Otra vez Filipo II de Macedonia envió una misiva amenazadora exponiendo que si vencía su ciudad sería reducida a ruinas y sus mujeres e hijos serían esclavizados… la respuesta espartana fue: “si vences”.

Plutarco escribió que los espartanos no preguntaban nunca cuántos eran el enemigo sino dónde estaban.

El poeta y guerrero espartano Tirteo escribió entre otras: “Aquí está el valor, mejor posesión de la humanidad, aquí está el más noble premio que un joven puede esforzarse en ganar”.

Cuando un joven espartano le preguntó a su humilde prometida qué dote recibiría, ésta respondió: “el sentido común de mi padre”.

Tras un largo discurso de un embajador ateniense, otro ateniense le había dicho al rey espartano Agis II que el soliloquio había sido lo más poderoso, el rey respondió: “Luego cuando estáis en silencio sois inútiles”.

En otra ocasión un visitante hizo notar en una fiesta que los espartanos bebían con mucha moderación a lo que Leotíquidas respondió: “Para que otros no puedan tomar decisiones en nuestro nombre, pero puede que nosotros sí por ellos”.

Al rey Teopompo se le dijo que Esparta había sido preservada gracias a la habilidad de sus reyes para el mando, su respuesta fue: “No, sino por la disposición de obedecer de sus ciudadanos”.

Tras la muerte del héroe espartano Brásidas algunos anfipolitanos fueron a Esparta a rendir respetos a Argileonis, la madre del espartano, y ella les preguntó si su hijo había muerto noblemente en batalla. Los griegos le respondieron colmando de alabanzas el recuerdo de Brásidas y declararon que era el mejor espartano de todos, la madre ante tal situación respondió: “Extraños, mi hijo fue noble y valiente, pero Esparta tiene muchos hombres mejores que él.”

Agesilao II, a pesar de ser de corta estatura y estar ligeramente encorvado era considerado el hombre más valiente de su tiempo

Agesilao II, un anciano rey espartano de corta estatura y enorme valor

Posiblemente una de las mejores anécdotas digna de chiste es la del rey Agesilao II, cuya corta estatura y encorvamiento eran imposibles para un espartano, que quería liberar a los griegos que vivían en Lidia bajo el dominio persa y a tal efecto consultó al oráculo de Zeus en Dodona antes de partir. La respuesta del oráculo fue que pusiera en marcha la campaña si la persona responsable la consideraba viable. Las palabras eran tan confusas que el rey fue a decírselo a los éforos quienes le dijeron que fuera al oráculo de Apolo en Delfos a preguntar de nuevo. Cuando entró en la comarca del oráculo el rey, hastiado por tanto innecesario viaje, hizo la siguiente pregunta: “¿Apolo, es tu opinión la misma que la de tu padre?”. Puesto que en mitología Apolo es el hijo de Zeus y el sinsentido que suponía preguntar al hijo tras la respuesta del padre.

Aunque sin duda la crónica que mejor expresa y resume el laconismo espartano es aquélla cuando el espartano Lisandro entró triunfante en Atenas tras 27 años de Guerra del Peloponeso y envió un mensaje a Esparta anunciándoles las nuevas: “Atenas está tomada”, la respuesta de los éforos no se hizo esperar: “Todo lo que tenías que decir era: tomada”.

Vía| Elocuent, Ancientgreek

Imagen| Muro, Agesilao

En QAH| Agogé: la educación espartana

RELACIONADOS