Derecho Mercantil, Jurídico 


El gran problema de los mercados: la falta de competencia

La falta de competencia en los mercados

Cuando se habla de reformas en los mercados, el primero en el que se piensa es en el mercado laboral, pero aunque esto sea estrictamente necesario, la situación de otros mercados también exige necesarias e inmediatas reformas. Los diferentes informes y resoluciones que la Comisión Nacional de la Competencia ha ido publicando reflejan una necesidad de competencia en diferentes mercados como el de la energía, el del transporte o el de las telecomunicaciones. La estructura de algunos sectores estratégicos resulta tan compleja que supone la ausencia de competencia casi en su totalidad. Este “déficit competencial” tiene consecuencias negativas que se expanden por el tejido empresarial español de  todos los sectores económicos, y que representa un perjuicio diario para los consumidores y usuarios.

El más claro ejemplo de falta de competencia se refleja en los mercados de la electricidad y del combustible. En dichos mercados donde el consumidor resulta ser vulnerable y el producto es de primera necesidad, a pesar de que los impuestos de hidrocarburo no sean muy altos, los precios de dichos productos son cada vez más elevados y no reflejan una proporción razonable con los costes productivos. Las grandes  eléctricas y petroleras se reservan grandes márgenes de beneficio mientras coordinan la fijación de la cantidad ofrecida. A pesar de las multas que se les han ido infligiendo consecuencia de su comportamiento, a estas empresas les interesa seguir actuando de este modo, ya que el beneficio de actuar de modo anticompetitivo sigue siendo mayor que actuar cumpliendo la normativa.

Es legítimo que grandes compañías dominadoras de los mercados traten de proteger sus intereses, pero el problema es que el beneficio que están obteniendo se está produciendo a costa de un grave perjuicio para toda la economía española. Puesto que los sectores de la economía no son independientes y están interrelacionados, la falta de competencia en alguno de ellos repercute y afecta negativamente a los demás. La CNC viene expresando de diferentes formas como la falta de competencia en un mercado repercute negativamente en el resto: la empresas españolas no serán competitivas por que la energía, el transporte o las telecomunicaciones son más caros que en otros países europeos de nuestro entorno, y por tanto a España le cuesta más producir y es menos competitiva que el resto.

En España la tendencia que hay hacia la protección de determinados sectores, está suponiendo que las empresas que compiten en los mismos, no inviertan en innovación y se centren en hacer de su posición de dominio una situación perenne; lo que supone un estancamiento para determinados sectores y para la economía en general. Además, estas empresas ejercen mucha presión sobre el gobierno y el legislador; de producirse las esperadas reformas, tales empresas poderosas se verían privadas de todo el beneficio que hasta el día de hoy están obteniendo.

Las normas que regulan sectores estratégicos claves se han ido complicando hasta el punto de convertirse en incomprensibles, no solo para el operador económico sino también para quien debe de aplicarlas. El legislador debería estar decidido a apostar por una nueva regulación para sancionar este tipo de prácticas empresariales de manera más eficaz y una promoción real de la libre competencia que dinamice la economía.

Por su parte, el Gobierno tendría que apostar por el interés general y hacer caso omiso a lo que demanden las grandes compañías; de modo prioritario debería apostar por políticas que promovieran una anulación efectiva de acuerdos colusorios y el rápido restablecimiento de las condiciones de libre mercado. El objetivo sería evitar que las compañías dejaran de actuar de forma desleal para la competencia. Así mismo, es fundamental que todo consumidor y usuario, las administraciones y la opinión pública en general, aprecie la necesidad de luchar por la libre competencia y tratar de evitar los perjuicios de tales prácticas empresariales. A menudo, las mismas Administraciones Públicas o la regulación sectorial restringen de modo innecesario la competencia perjudicando a la economía en su conjunto y en última instancia a los consumidores.

Resolver la situación actual de los mercados es un problema no solo en España, sino a nivel europeo. Pero lo cierto es que salir  de la crisis y volver a la senda del crecimiento pasa en buena medida por reforzar el derecho de la competencia a nivel europeo y en nuestro país. Lograr una mejor regulación de los mercados y apostar por el libre mercado requiere crear una mayor concienciación de la importancia de promocionar la competencia para potenciar el crecimiento económico español.

Vía | Estudios e Informes de la Comision Nacional de la Competencia

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