Historia 


El Glorioso, la insignia de la Armada

Sin lugar a dudas, la Armada española tiene fama y prestigio por sus buques y las numerosas batallas que han marcado su historia. Desde principios del siglo XV han ido desarrollando su historia, los numerosos viajes a las indias y sus batallas, sobre todo con el Imperio Británico, la Royal Army. La construcción de esta fortaleza naval, a manos de Pedro Acosta, concluyó en 1740, en La Habana (Cuba).  Aunque ya desde 1738 se mandó que se construyeran dos navíos, uno de 70 cañones y otro de 50, como todos los buques de la Armada, tenían nombre religiosos, en este caso,  San Ignacio de Loyola, apodado El Glorioso. Desde que zarpó en La Habana en 1747, empiezan sus numerosas gestas y batallas, como hemos dicho con los ingleses.

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Pedro Messía de la Cerda (Córdoba, 16 de febrero de 1700 – Madrid, 15 de abril de 1783) fue un noble, marino y militar español, 5º Marqués de la Vega de Armijo, teniente general de la Real Armada y 5º virrey de Nueva Granada

En aquellos tiempos, todo navío que zarpaba rumbo desde las américas hacia Europa era un botín apreciado, así pues , sin quererlo, las tropas inglesas se toparon no solo con dicho buque el 25 de julio de 1747  en las Islas Azores, sino con don Pedro Mesía de la Cerda, II marqués de la Vega de Armijo; siendo su segundo al mando el capitán de fragata don José de Rojas Recaño y con una tripulación bien entrenada y acostumbrada a estos servicios. En aquel día, la superioridad inglesa era muy superior, destacando los trece navíos, contando con un bergantín, navío y una fragata. La incredulidad y la soberbia inglesa quedó patente después de la batalla, la perdida de los busques ingleses fue solemne y recordada en el Almirantazgo inglés, siendo condenado y expulsado de la Royal Army el capitán John Crookshanks. Por otro lado, en el buque español solo fallecieron 2 marineros y 3 pasajeros, aunque dejando 40 heridos aproximados. Como queda reflejado a manos de Don Pedro:

“Los muertos que he tenido durante la función han sido tres hombres de mar y dos pasajeros llamados don Pedro Ignacio de Urquina y Juan Pérez Veas; heridos leves 1º y 2º condestables; de la brigada infantería, han sido diez, pero solo uno de cuidado, los demás leves; artilleros, marineros y grumetes veintinueve, de los que seis son graves y los demás de muy poco cuidado. Se han disparado 406 cañonazos de a 24; 420 de a 18; 180 de  a 8; 4400 cartuchos de fusil”.“Los muertos que he tenido durante la función han sido tres hombres de mar y dos pasajeros llamados don Pedro Ignacio de Urquina y Juan Pérez Veas; heridos leves 1º y 2º condestables; de la brigada infantería, han sido diez, pero solo uno de cuidado, los demás leves; artilleros, marineros y grumetes veintinueve, de los que seis son graves y los demás de muy poco cuidado. Se han disparado 406 cañonazos de a 24; 420 de a 18; 180 de  a 8; 4400 cartuchos de fusil”.

Tras ganar esta admirable batalla, la tripulación ansiosa con llegar a puerto español lo antes posible y temerosa de otro ataque, se organizan para arreglar los desperfectos del buque a contrareloj. En la mañana del 14 de agosto de este mismo año, llegando a costas de Galicia, se encuentran con otros buques ingleses, con ansias de ganar al navío español. Los tres buques ingleses (navío Oxford, la fragata Shoreham y el bergantín Falcon) más la colaboración de los portugueses, se encuentran preparados para otro enfrentamiento. En este combate, tras un asedio de cuatro horas, los ingleses tuvieron que detener su ataque, ya que los deterioros de los buques ingleses no podían seguir en batalla. Otra victoria más para el Glorioso. Sin embargo, no todo iban a ser victorias para la insignia de la Armada, desde que amarró en el Puerto de Corcubión el día 15 de agosto de 1747 para dejar los caudales de plata y las mercancias, todo empezó a ir a la inversa.

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Cuadro pintado por Augusto Ferrer-Dalmau, la última batalla de el buque El Glorioso en las costas de Portugal.

A través de su viaje a costas de Portugal, camino a Cádiz y con numerosos destrozos, era una proeza remitir los constantes ataques de ingleses y portugueses, sobre todo en el Cabo de San Vicente. Tras el último ataque, el día 19 de octubre, con el buque que se sostenía a duras penas, sin munición y con la tripulación ya desolada y con numerosas bajas, el capitán Mesía accede a darse por vencido. Los ingleses, admirados por la valentía de los soldados y sobre todo del capitán, fueron liberados. Sin embargo, el buque fue remolcado por los ingleses a costas portuguesas, pero a penas se podía mantener en flote y sobre todo, para sorpresa de los ingleses, no había mercancía. La historia del buque El Glorioso, su tripulación y sobre todo del capitán, fueron ejemplos de honestidad y valor, que  condecorado y ascendido a Virrey falleció en 1783.

Vía|todoababor singladuras

Más información|PACHECO FERNÁNDEZ, A., El Glorioso, ed. Tapa-Blanda

Imagen|Augusto Dalmau,   Pedro Mesía

En QAH|La Armada española en el siglo XIX

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