Política 


El gas que viene del Caspio

Durante la última Eurocopa de fútbol que se celebró en Francia en junio pudimos leer en las vallas publicitarias: “SOCAR, ENERGY OF AZERBAIJAN”. Es conocido que Azerbaiyán es un país productor de petróleo (SOCAR es la compañía estatal de hidrocarburos), tal vez el primero en el que el oro negro comenzó a explotarse de manera industrial cuando formaba parte del imperio ruso. En 1873 Bakú ya contaba con más de 20 refinerías, después de que Moscú abriera el sector a las inversiones extranjeras tres años antes. Los hermanos Ludwig y Robert Nobel hicieron allí su fortuna (mientras su hermano Alfred hacía la suya con la dinamita). Ludwig Nobel construyó en Bakú el primer petrolero.

Azerbaiyán alcanzó la independencia de la Unión Soviética en medio de una horrible guerra con Armenia (que apoyaba al régimen separatista sublevado en la provincia del Alto Karabaj) de la que sobrevino una profunda crisis económica. El nuevo Presidente Heydar Aliyev, que acordó un alto el fuego con Armenia, decidió mirar a Occidente para desarrollar la industria del petróleo de Azerbaiyán y firmó un contrato en 1994 con un consorcio de empresas lideradas por la británica BP para extraer el petróleo del fondo del Mar Caspio y transportarlo hasta Europa (las reservas en tierra firme empezaban a escasear). Para ello se construyeron tres oleoductos, que unían Azerbaiyán con Rusia (Novorossiysk, Mar Negro), Georgia (Supsa, Mar Negro) y Turquía (Ceyhan, Mediterráneo). Desde esos puertos el petróleo azerbaiyano se distribuye desde entonces por los mercados mundiales. Diez años después los ingresos generados por el petróleo empezaron a fluir en abundancia y Azerbaiyán experimentó una profunda transformación especialmente visible en la capital Bakú con unos índices de crecimiento económico excepcionales.

DSC_0004La región del Caspio se ha convertido en una de las principales regiones de producción de petróleo y gas del mundo. Los hidrocarburos de Azerbaiyán llegan a los mercados mundiales a través de Turquía y Georgia. http://www.bp.com/en_az/caspian/sustainability/sustreport.html

La producción de petróleo azerbaiyana se llegó a acercar al millón de barriles diarios, pero en la actualidad está en torno a los 850.000 y se espera un suave declive, por lo que el Gobierno azerbaiyano ha puesto sus miras en la explotación del gas. Para la explotación del yacimiento marino de Shah Deniz, descubierto en los años 50, se formó en 1996 un nuevo consorcio cuyos principales accionistas eran BP, SOCAR y Statoil (Noruega). Se construyó un gasoducto desde Bakú hasta Erzurum en Turquía que empezó a operar en 2007. Hoy en día las exportaciones de gas de Azerbaiyán equivalen solamente a un 5% de las exportaciones de petróleo.  Pero eso va a cambiar.

Tras confirmarse las importantes reservas de gas bajo el Mar Caspio en e
l yacimiento llamado “Shah Deniz II” (El Rey del Mar II), se formó un nuevo consorcio. Éste tuvo que tomar una decisión sobre la ruta que debería seguir el nuevo gasoducto que había que construir para comercializar ese gas. Compitieron principalmente por un lado el proyecto Nabucco, que discurría por los Balcanes hacia Europa Central y, por otro, el que fue el vencedor final, el Southern Gas Corridor (SGC) o Corredor de Gas Meridional, que desde Azerbaiyán atraviesa Georgia, Turquía, Grecia y Albania, para conectar en la costa adriática de Italia con las redes europeas.

Tras la elección del SGC en lugar de Nabucco, se están estudiando conexiones del SGC con los Balcanes como alternativa. Este mes de agosto pasado se firmó un memorando de entendimiento entre cuatro países balcánicos y SOCAR para la construcción de un nuevo gasoducto llamado Ionian-Adriatic Gas Pipeline (IAP), que conectaría con el Corredor Meridional en Albania.

El SGC está formado por tres segmentos: el South Caucasus Pipeline, ya existente, que está siendo ampliado, el Trans Anatolian Pipepeline (TANAP), que atraviesa Turquía, y el Trans Adriatic Pipeline (TAP), que une Turquía con Italia a través de Grecia y Albania y el fondo del mar Adriático. La empresa española ENAGÁS tiene una participación del 16% en el TAP.

http://www.enagas.es/enagas/es/Comunicacion/NotasPrensa/NP_TAP

Tanto el TAP como el TANAP han sido identificados como Proyectos de Interés Común por la Unión Europea dentro de sus orientaciones sobre las redes transeuropeas de energía y han sido incluidos en la lista de proyectos críticos anejos a la Estrategia Europea de Seguridad Energética, lo que les permite el acceso al mecanismo de financiación “Conectar Europa”.  La Unión Europea ha expresado reiteradamente su compromiso con el Corredor Meridional.

Como ocurre con la cuota de exportación de petróleo de Azerbaiyán, el suministro de gas no será importante en términos absolutos pero sí estratégicos, dentro de los objetivos de seguridad energética que promueve la Unión Europea. Países como Bulgaria dependen en un 100% del gas ruso. Las varias crisis del gas de los últimos tiempos realzan la importancia estratégica del gas azerbaiyano, que se espera comience a llegar a Europa a finales de 2019 (si se resuelven algunos problemas medioambientales en la región de la conexión en Italia).

Aunque la Unión Europea ha avanzado en el refuerzo de su seguridad energética, todavía es muy vulnerable a shocks energéticos y necesita, entre otras cosas, diversificar más sus proveedores de energía.

https://ec.europa.eu/energy/en/topics/energy-strategy/energy-security-strategy

El gasoducto transadriático TAP es la sección europea del Corredor Meridional y será la puerta de entrada del gas caucásico en nuestro continente. Tendrá un papel esencial para la seguridad energética de Europa ampliando las fuentes de suministro.TAP_Southern_Gas_Corridor_EN_rgb_672x224

https://www.tap-ag.com/the-pipeline/the-big-picture/the-eu-status

El Corredor Meridional es una de las infraestructuras en construcción más importantes del mundo. Tendrá una longitud de más de 3.500 kilómetros y atravesará siete países. La inversión total está estimada en unos 45.000 millones de dólares. En una primera fase, se espera que hacia 2020 lleguen al mercado europeo 10.000 millones de metros cúbicos (10bm) anuales de gas natural procedente de Azerbaiyán.

Aunque en principio el nuevo gasoducto transportará gas azerbaiyano, en el futuro podrá recoger suministros de otros países de la cuenca del Caspio ampliando su capacidad. A más largo plazo, otros países como Turkmenistán, Irak e Irán podrían enviar su gas a Europa a través del Corredor Meridional, construyendo las conexiones necesarias.

España no tiene el problema de dependencia de un solo proveedor de gas que tienen otros países europeos. En nuestro país el suministro de gas está muy diversificado: más de diez países de origen del gas que llega a España, sea a través de gasoductos, sea a través de buques de gas licuado que llegan a las terminales de regasificación.

Pero nuestro país puede tener también un papel muy importante dentro de la estrategia europea de seguridad energética precisamente por la diversidad de su abastecimiento. Por ello, al igual que el Corredor Meridional, el proyecto de construir un nuevo gasoducto para reforzar la conexión con Francia a través de Cataluña, conocido como Midcat, ha sido declarado como Proyecto de Interés Común por Bruselas. Después de algunos años durante los que el proyecto estuvo parado, el pasado mes de abril se firmó un acuerdo por el que la Comisión Europea destinó 5,6 millones de euros, procedentes del mecanismo “Conectar Europa”, a financiar estudios previos a la construcción del gasoducto.

El gas continuará siendo un elemento importante dentro de la combinación energética europea. El Corredor Meridional que traerá el gas del Caspio es el único proyecto en marcha para diversificar el origen del abastecimiento en Europa. Esperemos que el MidCat se concrete y a través de España se incorporen nuevas fuentes de abastecimiento que garanticen la seguridad del suministro en el Viejo Continente.

*IMAGEN| propias

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