Derecho Mercantil, Jurídico 


El futuro Código Mercantil: estructura y principales aportaciones

Desde la presentación por la Comisión General de la Codificación de la Propuesta de nuevo Código Mercantil el pasado 17 de junio de 2013, el extenso documento ha dado pie a análisis pormenorizados sobre su contenido por parte de los múltiples operadores jurídicos que, una vez entre en vigor definitivamente, habrán de trabajar con él a diario y utilizarlo como norma de referencia en gran parte de su actividad profesional.  Si bien su fecha de entrada en vigor exacta no está oficialmente fijada, y actualmente se encuentra en una situación de estancamiento desde el pasado año, sí es probable que el texto se incorpore a nuestro ordenamiento jurídico durante el 2015, razón por la cual conviene ir delimitando con claridad cuáles serán las principales aportaciones de este nuevo Código, así como destacar sus puntos fuertes y evidenciar sus debilidades.

Propuesta de Código MercantilLa Propuesta, que ha contado con el asesoramiento de lo más destacado de la doctrina mercantilista a nivel nacional, indica en su exposición de motivos que el criterio rector de toda la norma es el concepto de mercadocomo ámbito en el que actúan los protagonistas del tráfico, cruzan ofertas y demandas de bienes y servicios, y entablan relaciones jurídico-privadas objeto de una regulación especial”.

Partiendo desde este punto, el esqueleto de la Propuesta se estructura en Siete libros en función del área de regulación a la que vayan referidos:

(i) El Libro primero incluye la regulación de las empresas, la representación de los empresarios, los negocios sobre las empresas, la contabilidad y el Registro mercantil.

(ii) El Libro segundo está dedicado a las sociedades mercantiles. Entre otras cosas, pretende unificar la actual legislación superando los problemas planteados por la Ley de Sociedades de Capital.

(iii) El Libro tercero se refiere al Derecho de la competencia, tanto a la competencia desleal como a la defensa de la competencia, así como algunos preceptos referidos a las instituciones de la propiedad industrial. Se trata de una innovación importante, por cuanto, por primera vez, la normativa reguladora del Derecho de la Competencia, de la Competencia Desleal y de la Propiedad Industrial se incluye como parte del Derecho Mercantil, y, lejos de rechazar la legislación especial actual, se remite explícitamente a la misma.

(iv) El Libro cuarto tiene por objeto las normas sobre obligaciones y contratos mercantiles en general, y en él se puede apreciar una modernización de la ley al incorporar influencias derivadas de los principios UNIDROIT y de corrientes regulatorias europeas, como la incorporación de las nuevas tecnologías desarrolladas en el ámbito de la contratación, y en particular la contratación electrónica.

(v) El Libro quinto incluye la regulación de los contratos mercantiles en particular, tratándose del punto más novedoso y necesario del nuevo Código, ya que además de encargarse del tratamiento de las Condiciones Generales de la Contratación y las cláusulas de confidencialidad y exclusividad, incluye una serie de contratos mercantiles que no figuran en el Código actual  pero que son más que habituales en el tráfico económico, de entre los que destacamos el contrato de distribución o el contrato de servicios electrónicos, entre otros.

(vi) El Libro sexto tiene por objeto la regulación de los valores y de los instrumentos de crédito y de pago, incluyéndose como novedad entre estos la factura debidamente aceptada.

(vii) El Libro séptimo incluye las normas sobre prescripción y caducidad.

Dicho esto, ¿nos encontramos entonces ante una reforma profunda del Derecho Mercantil en España?

Código de ComercioLo cierto es que el contenido de la Propuesta no es totalmente nuevo, dado que algunas de las normas que contiene, ya en vigor con anterioridad, no han sufrido reformas de calado, si no tan sólo modificaciones técnicas o que no van más allá de la pura sistematización e inclusión en el Código; sin embargo, la mayor parte del mismo está dedicada a regular materias que, por el momento, carecen de normativa aplicable y que, por lo tanto constituyen una innovación en el ordenamiento jurídico.

Así, entre las novedades más relevantes encontramos la inclusión de las normas sobre Derecho de la competencia, la polémica incorporación de la responsabilidad social corporativa en una parte importante de la Ley de Sociedades de Capital (en materias tan variadas como el derecho de información a socios y administradores, la retribución y deberes de estos últimos, la impugnación de acuerdos sociales o el régimen de mayorías en Juntas Generales), y la tipificación de figuras claves en el tejido jurídico-económico como el contrato de distribución (que ha adoptado en buena medida las previsiones de la Ley 12/1992 sobre Contratos de Agencia) o los contratos financieros mercantiles (a pesar de su relevancia, no ha sido si no en el contexto de la crisis económica actual que se ha procedido a su regulación; se incluyen aquí figuras novedosas como el préstamo participativo, el leasing o arrendamiento financiero, el factoring, el confirming o el crédito documentario), así como el reconocimiento de la factura aceptada como un título de crédito válido (esto supondrá un cambio de dirección notable en relación a lo expuesto en mi anterior artículo ¿Es posible el endoso de facturas como medio de pago de deudas comerciales?”).

A modo de conclusión, se puede afirmar que nos encontramos ante una reforma ambiciosa y útil, si bien no todo lo exhaustiva que cabría esperar dados sus largos años de preparación; además, de no aprobarse cuanto antes, corre el riesgo de quedar diluida con el paso del tiempo y  la aparición de nuevas leyes sustantivas.

Vía| Propuesta de Código Mercantil elaborada por la Sección de Derecho Mercantil de la Comisión General de la Codificación (17.06.13)

Imagen| Código de Comercio, Propuesta de Código Mercantil

En QAH| ¿Cuáles son los pilares del nuevo Código Mercantil?

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