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El Fuego de San Telmo

Se trata de un fenómeno, que los marinos de la antigüedad observaban cuando atravesaban las tormentas eléctricas en la mar. Durante las mismas, se podía apreciar un resplandor brillante blanco azulado, con aspecto de fuego, a menudo en dobles o triples llamaradas, surgiendo de las puntas de los mástiles.

El Fuego de San Telmo, cautivaba las mentes de los marineros, los cuales lo atribuían a un presagio de la intervención celestial de sus dioses. No obstante el nombre actual, es en honor a San Erasmo de Formia (Sanct’ Elmo), obispo y mártir cristiano y santo patrón de los primeros navegantes del Mediterráneo.

Innumerables personajes históricos lo presenciaron y dejaron constancia de él, entre ellos: Julio Cesar, Cristóbal Colon, Magallanes y  Charles Darwin.

A pesar de la mitología, de la intervención divina, que ha surgido de este fenómeno natural, el fuego de San Telmo tiene una explicación científica. Sería gracias a Benjamín Franklin y su investigación sobre el pararrayos, cuando el fenómeno comienza a ser tratado como de naturaleza eléctrica.

Pero entonces, ¿qué es el Fuego de San Telmo?

Aunque se le denomina “fuego” es en realidad plasma electroluminiscente blanco azulado, producido durante las tormentas eléctricas al ionizarse el aire dentro del campo eléctrico que estas generan.

Durante las tormentas, las nubes acumulan una cantidad enorme de carga eléctrica. Al atravesar la tormenta, el navío entra en el campo eléctrico, produciéndose una diferencia de potencial entre el barco y la carga de las nubes.

Por otro lado, el aire es un buen aislante eléctrico, sin embargo cuando se alcanza un valor crítico del potencial eléctrico, en las inmediaciones del mástil, se produce la ruptura dieléctrica del aire y la posterior ionización. En dicha ionización, las moléculas del aire se separan de sus electrones creándose una mezcla de partículas, llamada plasma. Este plasma es conductor, por lo que la tormenta puede descargar su energía sobre el mástil, en forma de descarga eléctrica, llamada, de efecto corona, y representada por el Fuego de San Telmo.

Y, entonces ¿por qué ocurren en los mástiles y no en otras zonas, por ejemplo?

Pues, porqué para inducir este fenómeno se necesita una gran diferencia de potencial eléctrico, del orden de unos 3.000 Voltios por centímetro (lo que supone la ruptura dieléctrica del aire)  y los objetos puntiagudos tienden a necesitar mucho menos voltaje, ya que el campo eléctrico es más fuerte en las zonas de gran curvatura, como es la punta de un mástil. Este es el principio de funcionamiento de los pararrayos, pero la explicación se escapa del alcance del artículo.

¿Y por qué tiene ese color?

El color de la luz depende del tipo de gas involucrado. Si viviéramos en una atmósfera de gas de neón, entonces el fuego de San Telmo sería rojo anaranjado. Nuestra atmósfera es de nitrógeno y oxígeno, y esta mezcla se ilumina en blanco y azul cuando está expuesta a campos eléctricos de alta tensión.

Este fenómeno, frecuente  en los navíos antiguos y en menor medida en los modernos, también se puede dar en aviones que vuelan por cielos cargados eléctricamente. Pudiéndose apreciar  chispas o pequeñas descargas eléctricas que surgen de las alas o el morro del avión.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí teneís los siguientes videos:

Un Fuego de San Telmo producido durante una operación de repostaje entre dos aviones

 

Y Fuegos de San Telmo desde el cockpit de un A 320

Vía| Scientificamerican

Imagen|Barco, Cabina

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