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El flúor: El elemento destructor

 

El flúor es uno de los elementos químicos que más polémica ha generado. Fue descubierto en 1771 por Carl Wilhelm Scheele, y ya por aquel entonces se dio rápidamente a conocer por la cantidad de muertes y envenenamientos que provocó en los numerosos intentos para obtenerlo.

 El flúor pertenece al grupo de los halógenos, y resulta ser el elemento más electronegativo y reactivo de toda la tabla periódica. De hecho, es tal su reactividad que es capaz de combinarse de forma directa y en condiciones normales de presión y temperatura, en general de forma violenta con la mayoría de los elementos. Por lo tanto, en la naturaleza siempre se encuentra combinado, por ejemplo en forma de mineral (fluorita CaF2, criolita, Na3AlF6, etc.), o disuelto en el agua de mar.

Por otro lado, mientras que a nivel industrial tiene numerosas aplicaciones, para el ciudadano de a pie la mayoría pasan inadvertidas, siendo las dos pequeñas pinceladas que se conocen del mismo las que precisamente han generado todo tipo de debates: su presencia en el agua y su empleo para la prevención de caries (como fluoruro de calcio u otro metal). El motivo es claro: tanto el flúor como los iones fluoruro son altamente tóxicos. Así que, ¿es aconsejable su uso sistémico, es decir, por ingesta?, si fuera así, ¿cuál es la máxima cantidad permitida?, y si el agua tiene flúor, ¿hasta qué nivel estamos expuestos?, ¡¿NOS ESTAMOS CONTAMINANDO?!

Bueno, vayamos por partes: Es aconsejable que el agua que bebamos tenga una cantidad de flúor en torno a 1 ppm (parte por millón, o mg/l), ya que aumenta la resistencia del diente a los ataques ácidos producidos por las bacterias. Esto se logra gracias a la estructura espacial que se consigue cuando los fluoruros reaccionan con los cristales de hidroxiapatita del esmalte. Esta matriz es más ordenada y por tanto más resistente que la original. Además, reduce la actividad bacteriana y favorece la remineralización del esmalte una vez atacado.

Por otro lado, en el agua de mar la concentración está en torno a 1.3 ppm (partes por millón), y en las aguas embotelladas depende de cada marca y en la mayoría de los casos puede comprobarse en el etiquetado. En cuanto a su uso para prevenir caries, podemos encontrarlo en dentífricos (1000-1500 ppm de fluoruro), en enjuagues bucales y como suplemento de fluoruro sódico para ingesta (consulte con un especialista), aunque este último está desaconsejado por algunos autores.

Para terminar, cabe mencionar como curiosidad la primera vez que fue utilizado: en los campos de concentración nazis, contaminando las aguas para acabar con parte de la población, y su primera producción a nivel comercial: combinado con Uranio para ser utilizado en la bomba atómica del Proyecto Manhattan.

Después de esto…cobra sentido que su nombre derive del griego “Ftorios” (nθoριoς),  o “destructor” ¿no os parece?

 

Más información| Introducción a la química descriptiva, Artículo “Colgate” – Higiene bucal

En QAH| El Aspartamo: Dulce veneno

Imagen| Diorita Odontología Integral

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