Cultura y Sociedad 


El final más trágico: el vuelo 447

Accidente del vuelo 447 de Air France

Accidente del vuelo 447 de Air France

A colación de lo sucedido estos días con el avión desaparecido de Malasia Airlines, sin saber todavía si se ha estrellado o no, o si ha sido secuestrado y ha aterrizado en un lugar aún no identificado, viene a la memoria colectiva un suceso si bien no igual, sí que guarda ciertos parecidos (como, por ejemplo, que cinco días después de su desaparición del radar, el avión no había sido localizado. También que los restos del avión se encontraron casi dos años después). El accidente del vuelo 447 de Air France del 1 de junio del año 2009. ¿Qué desencadenó el accidente que costó la vida a 228 personas? ¿Fue un fallo humano o mecánico? ¿Pudo haberse evitado?

El AF447 salió de Río de Janeiro la tarde del 29 de mayo con destino al aeropuerto Charles de Gaulle de Francia. A las tres horas y media del despegue empezaron los problemas: el avión se adentró en una zona de convergencia intertropical, en donde son frecuentes las turbulencias. ¿Por qué no evitó esta tormenta quien llevaba el avión? Aunque no se sabe con exactitud, se cree que es posible que esta tormenta fuese oculta por un cúmulo de nubes de menor tamaño y más próxima al avión, permaneciendo invisible para el radar metereológico del aparato.

Tubos pitot en un Boeing 737, justo debajo de la última ventanilla de la cabina

Tubos pitot en un Boeing 737, justo debajo de la última ventanilla de la cabina

El primer gran problema y desencadenante de la catástrofe fue la desconexión de los tubos Pitot (sensores de presión situados debajo del fuselaje del avión, cuya función es medir la velocidad del avión con respecto al aire circundante), provocando que los pilotos no supiesen a la velocidad a la que iban. Al entrar de lleno en la tormenta  alcanzaron el punto de rocío y se obturaron con hielo, provocando que se desconectara  el piloto automático, el cual mantenía la aeronave en vuelo auto-controlado en un momento muy crítico en que las corrientes transversales de viento actuaban con fuerza sobre el aparato, y además existían cambios térmicos relevantes entre las zonas que iba atravesando el avión. La zona por la que transitaban en ese momento es una zona de grandes gradientes térmicos, pasando de -40 °C, a -20 °C y posteriormente a 23 °C, hecho que provocó la congelación de los tubos.

A partir de aquí, y todo según el informe de la BEA (Bureau d’Enquêtes et d’Analyses/Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil), se desencadenó una serie de errores humanos que conllevó el accidente del aparato.

Al pasar a control manual el avión, y teniendo en cuenta las turbulencias del momento, el segundo copiloto, que era el que tenía los mandos en ese instante (el comandante se encontraba en su descanso reglamentario) optó por elevar el morro del avión, provocando la entrada en pérdida del aparato. ¿Por qué ocurre esto? Al aumentar el ángulo de ataque del ala (el ángulo que forma con el aire), si el ángulo es demasiado grande el aire tiende a despegarse. Lo que ocurre es que el aire deja de circular alrededor del ala y pasa a realizar un movimiento turbulento. Este movimiento turbulento del aire no produce sustentación, y el avión pasa en sólo unos instantes de flotar en el aire a caer súbitamente. Además, se pierde el control del aparato, ya que los alerones se encuentran en el ala (donde el flujo ahora es turbulento) y resultan inservibles.

Arriba: vuelo normal Abajo: entrada en pérdida, la cola en T se encuentra en la "sombra" del viento

Arriba: vuelo normal
Abajo: entrada en pérdida, la cola en T se encuentra en la “sombra” del viento

Con este movimiento de palanca hacia atrás, el segundo copiloto incrementó el ángulo de ataque y forzó a la nave a ascender con rapidez pero, como se ha explicado anteriormente, al ser el ángulo de ataque muy grande ocasionó lo contrario de lo que pretendía: en lugar de ascender descendió súbitamente.  Según la BEA, a pesar de las fuertes vibraciones y de la alarma, la tripulación nunca entendió que el aparato estaba en caída libre, por lo que elevaron el morro del avión en demasía, saltándose los protocolos. Tras lograr unos segundos la estabilidad del aparato y volver a entrar en pérdida, el avión se estrelló contra el océano Atlántico, falleciendo todos sus ocupantes y hundiéndose a casi 4000 metros de profundidad.

La conclusión de la BEA en el año 2012 fue que aparte del fallo mecánico por el congelamiento de los tubos Pitot, se produjo una serie de fallos humanos, tales como:

  • Realización de acciones inapropiadas que desestabilizaron el vuelo de la aeronave. Y no seguir el procedimiento ante la pérdida de información sobre la velocidad.
  • La continua falta de consciencia de la situación por parte de la tripulación de una situación de entrada en pérdida, y por consiguiente, la ausencia de medidas adecuadas para recuperar la aeronave y colocarla en una situación de vuelo seguro.

Se termina el informe recomendando, entre otras cosas, corregir los “puntos muertos” de comunicación en ciertos tramos de vuelo, mejorar el realismo de los simuladores de entrenamiento y entrenar adecuadamente a los pilotos teórica y prácticamente para afrontar ese tipo de circunstancias.

La historia del vuelo 447 de Air France es una historia trágica en sí misma: por haberse podido evitar con una correcta formación de los pilotos, por la cantidad de víctimas que ocasionó y por el cúmulo de errores consecutivos y en tan poco tiempo que tuvieron lugar. Aunque siempre que ocurre un accidente de esta magnitud se retoma el debate sobre la seguridad aérea, afortunadamente estos casos son excepcionales y el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro. Esperemos que el avión de Malasia Airlines, que a día de hoy todavía sigue desaparecido, no corra la misma suerte y podamos contar una historia diferente.

 

Vía| wikipedia, entrar en pérdida, popularmechanics, bea, avion, rtve, abc

Imagen| portada, tubos Pitot, entrada en pérdida

 

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