Historia 


El final de Adolf Eichmann

Eichmann en el juicio

Eichmann en el juicio

Adolf Eichmann fue un importante nazi, Teniente Coronel de las SS, fue el responsable más directo de la Solución Final, es decir, del asesinato sistemático de los judíos, principalmente, en los campos de concentración. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Eichmann estuvo prisionero del ejército de Estados Unidos, pero desconociendo su importancia real dentro de la jerarquía alemana, la vigilancia falló y logró escapar. Tras unos años oculto en Europa huyó a Argentina. Allí fue localizado por el servicio secreto de Israel, el Mossad. Dentro de las acciones de esta institución para buscar, detener y juzgar a nazis huidos, dieron con él y lo secuestraron en mayo de 1960. En una operación mítica, por la efectividad con la que fue llevada a cabo y la repercusión de la misma, un grupo de hombres de Israel aterrizaron en Argentina, secuestraron a Eichmann y lo sacaron del país sin que nadie se diera cuenta hasta que ya estaba en Israel, en el otro lado del mundo. La operación tenía el nombre en clave de Garibaldi y tras asegurarse que el hombre que vivía bajo el nombre de Ricardo Klement era Eichmann fue puesta en marcha. El 11 de mayo de 1960 fue raptado en plena calle y dos semanas después salió de Argentina para ser encarcelado y juzgado en Israel. Entre esas dos fechas la situación fue tensa, propia de una novela de espías, ya que hubo algunos problemas con los permisos del avión que debía llevarlos a todos a Israel. Finalmente,  Eichmann fue drogado y pasó como un mecánico de la nave que se había sobrepasado con la bebida.

Eichmann en 1933

Eichmann en 1933

Juzgado en diciembre de 1961, fue condenado a muerte y ejecutado en la horca a mediados de 1962. Sus restos fueron incinerados y lanzados a algún lugar indeterminado del mar Mediterráneo. Tal y como ha ocurrido en otros casos, alguno de ellos reciente, no se quería dejar tras él una tumba que pudiera convertirse en símbolo o foco de memoria. El agente que lo raptó en la calle, Peter Malkin, dijo que “lo más inquietante de Eichmann es que no era un monstruo, sino un ser humano“, y Eichmann declaró en el juicio lo siguiente: “No perseguí a los judíos con avidez ni placer. Fue el gobierno quien lo hizo. La persecución, por otra parte, sólo podía decidirla un gobierno, pero en ningún caso yo. Acuso a los gobernantes de haber abusado de mi obediencia. En aquella época era exigida la obediencia, tal como lo fue más tarde de los subalternos.”

 

En colaboración con QAH| Curistoria

Vía | Mossad: la historia secreta, de Gordon Thomas

Imagen| The National Security Archive, The Telegraph

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