Cultura y Sociedad 


El experimento de la cárcel de Stanford

¿Qué hace mala a la gente? Esta pregunta ha rondado muchas cabezas a lo largo de la historia, ¿qué hace que gente socialmente adaptada y aparentemente dentro de la normalidad acabe cometiendo actos terribles contra otros seres humanos? ¿Cuánta influencia tienen las situaciones sociales en nuestro comportamiento?

Philip Zimbardo

El autor del experimento, Philip Zimbardo.

De estas preguntas se ocupó el psicólogo social Philip George Zimbardo en su famoso experimento de la universidad de Stanford. Dicho experimento comenzó con la búsqueda de los participantes a través de anuncios en los periódicos en los que se ofrecía una retribución económica por la participación en un experimento de una cárcel simulada. El grupo seleccionado fue de un total de 24 jóvenes completamente sanos tanto física como psicológicamente, sin diferencias significativas entre ellos, todos eran varones, de complexión delgada y blancos. A estos jóvenes se les asignó aleatoriamente el papel que iban a desempeñar en la prisión, la mitad bien serían bien prisioneros o bien guardias. Los participantes con el rol de guardia tan solo recibieron la instrucción de dirigir la prisión de la forma que consideraran más oportuna, sin ninguna regla, a excepción de la prohibición de ejercer la violencia física. A los participantes que se les asignó el rol de presos, se les realizó una detención en sus casas y condujo a la cárcel ficticia que se encontraba en el sótano del departamento de psicología de la universidad de Stanford, y se les despojaba de sus ropas e identidad asignándoles un número y la indumentaria que vestirían como presos. A los guardias también se les asignaron uniformes militarizados y se les asignaron turnos laborales de 8 horas, a diferencia de los presos que debían permaneces allí hasta el final del experimento de forma continuada, ellos podrían abandonar el estudio en su tiempo libre e ir a casa y continuar con su vida normal.

Cárcel.

Guardia y prisionero con la cabeza tapada por una bolsa.

El primer día no ocurrió nada remarcable, sin embargo, la segunda mañana se produjo una rebelión de los prisioneros que los guardias consiguieron sofocar y “contraatacaron” con medidas especiales que consistían en la humillación y vejación de los prisioneros. Tan sólo a las 36 horas uno de los presos sufrió un colapso emocional y tuvo que ser liberado del experimento, hecho que sucedió a más prisioneros en los días sucesivos. El experimento que debía tener una duración de dos semanas, tuvo que ser suspendido antes de tiempo, como según cuenta el propio Zimbardo, una estudiante recién doctorada ajena al experimento, fue quien llamó su atención al incriminarle lo cruel y despiadado que era éste al visualizar imágenes de los presos, obligados a andar con bolsas en la cabeza y las piernas encadenadas por los pasillos de la prisión ficticia. Este experimento no habla de hechos utópicos o casi imposibles, no, los hechos ocurridos en este experimento son muy similares a los ocurridos en la vida real, tenemos un ejemplo hace tan sólo unos años, en la prisión de Abu Ghraib en Irak por parte de soldados estadounidenses. Son situaciones a las que Zimbardo podría haber dado una explicación mediante este experimento tan criticado por su falta de ética y considerado por muchos en los límites del método científico. Lo cierto es que fue un experimento muy revolucionario que llamó la atención incluso del cine con la película “Das Experiment” del director alemán Oliver Hirschbiegel, sin olvidar el revuelo social que generó, ya que sorprende ver como “chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros”.

En este vídeo, el propio Zimbardo explica su experimento.

Vía| Zimbardofanclub, Kindsein Magazine.

Más Información| Zimbardo, P., El efecto Lucifer. El porqué de la maldad. Paidós, Barcelona, 2008, El País.

Imagen| Zimbardo, Cárcel.

En QAH| El Experimento Milgram (I): el métodoEl experimento Milgram (II): Resultados y conclusiones.

Vídeo| YouTube: Experimento La cárcel de Stanford.

RELACIONADOS