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El éxito de Ryanair

 

Michael O'Leary

Ryanair fue fundada en 1985 por Tony Ryan, con el objeto de proveer a los pasajeros entre Irlanda y Gran Bretaña de una línea regular de vuelos alternativa al monopolio del Estado, Aer Lingus. A finales de los años 90, la compañía no funcionaba: turbulencias financieras, un gran número de CEO’s despedidos o dimitidos, y pérdidas acumuladas de 20 millones de libras irlandesas. Pues bien: la compañía luchó por restablecerse, y a finales de esa década se convirtió en la primera línea europea del segmento conocido como “low fare”, una copia del modelo iniciado por la South West Airlines, la primera compañía en el mundo en el conocido segmento “no-frills”.

¿Cómo funciona Ryanair? Porque bien es cierto que se ha convertido en la compañía más rentable del mundo, basándonos en los datos de los márgenes de beneficios y de operaciones; incluso con la subida de los precios del crudo a finales de 2006 y hasta día de hoy, el beneficio neto de la compañía se incrementó en 2006 un 12% respecto del año anterior, incluso cuando en el mismo año el precio del petróleo subió un 74%.

El éxito de Ryanair se debe, entre otras causas, afirma Eleanor O’Higgins, de la Universidad de Dublín, al incremento constante de los costes complementarios de la compañía irlandesa: costes como hoteles, seguro de viaje, recargos por exceso de equipaje, servicios de alquiler de coches, ventas-en-cabina, transporte auxiliar, como autobuses, comisiones por pago con tarjeta, que dicho sea de paso es el único método que ofrece…). Dicho en otros términos: los ingresos por estos ingresos complementarios representan el 36% del negocio de Ryanair, generando 7,70€ por pasajero, cifra ésta que se incrementa con el tiempo.

Además, a Ryanair se le ha criticado que no reparte en absoluto dividendos (aproximadamente acumula 2 billones de euros en efectivo, sin repartir dividendos a los inversores), lo que permite a la compañía irlandesa utilizar este dinero para financiar su actividad normal.

Ryanair, por otra parte, evita los altos costes de aeropuertos importantes, como Londres Heathrow o París-Charles de Gaulle, y se instala en aeropuertos secundarios, como Frankfurt-Hann (123 kilómetros distante de Frankfurt), Bruselas- Charleroi (60 kms. distante de Bruselas) o St. Etienne, distante 75 kms. de Lyon (en este último caso, la Advertising Standards Authority condenó a Ryanair a cambiar el nombre de sus vuelos, Lyon-St. Etienne).

Otra característica especial de Ryanair es, curiosamente, su CEO: Michael O’Leary, el hombre que obtuvo su licencia de taxi y que conduce en taxi hasta su trabajo para evitar las colas en un Dublín con un tráfico demencial; el hombre que sugirió que las personas obesas debían pagar 2 asientos; el hombre que sugirió que viajes de una hora de duración podrían hacerse de pie, para ahorrar los asientos y que pudiera caber más gente en el avión (no se olvide que Ryanair cambiará en breve sus asientos, reduciendo espacio y permitiendo añadir un par de filas más a la flota de aviones que poseen)… Y así un larguísimo etcétera de extravagancias que permiten centrar la atención en la compañía y que ésta obtenga publicidad gratuita.

Pero Ryanair también tiene ciertos peligros y desafíos: el precio de los carburantes, que sigue subiendo sin aparente intención de bajar; el terrorismo y las medidas de seguridad; y las cuestiones medioambientales. Asimismo, otro de los grandes problemas es la percepción que tienen los clientes de la compañía: en una encuesta realizada por TripAdvisor, Ryanair fue elegida la peor compañía del mundo, con un personal poco amigable y poco amable, y con todos los puntos negativos posibles, pero lógicamente puntuando bien en mejores tarifas. Parece que, aunque Ryanair sea un caso exitoso de cómo desarrollar una aerolínea y situarla a la cabeza de su segmento, a Michael O’Leary (que anunció su retirada en 2005 y todavía no se ha retirado) le queda trabajo por hacer.

Para aquellos que sigan interesados en Ryanair, y más específicamente sobre el excéntrico Michael O’Leary, he aquí un vídeo que puede ayudar a aprender más sobre el tema.

Vía| Exploring Corporate Strategy, Johnson, Scholes & Whittington, 8th Edition, FT Prentice Hall.

Más información| Ryanair 

Imagen| O’Leary

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