Derecho Internacional, Jurídico 


El Euro: Precio Político de la Reunifiación alemana (III)

Once países se habían adherido ya al Mecanismo de Tipo de Cambio (MTC) en 1992, de los cuales diez habían fijado sus divisas al siempre estable y predecible Deutschemark. No obstante, Alemania estaba pagando un precio alto por ello ya que los tipos de cambio del Deutschemark eran altos y algunas de las divisas más débiles de Europa (la Lira, la Peseta, el Dracma, el Escudo), ahora se encontraban sobrevaloradas. Comenzó a dar la sensación de que podría producirse, en caso de desaceleración económica, un efecto contagio, como a día de hoy, provocado por aquellas divisas más débiles.

El episodio que vivió la bolsa de Londres conocido como Black Wednesday, con la libra esterlina cotizando a 2,95 marcos alemanes, obligó Reino Unido a retirarse del sistema. Fue la primera lección de que el tipo de cambio de una moneda no es válido para toda una unión monetaria, más aún, cuando no se trata de una zona monetaria óptima. A pesar de los riesgos de vincular tantas divisas al Deutschemark, la corriente se dirigía inevitablemente hacia la unión monetaria. La visión política de una Europa cada vez más unida (ever closer Union), prevalecía sobre la realidad económica.

¿No había sido el Black Wednesday un aviso de que las divisas nacionales debían mantenerse con cierta flexibilidad con respecto a su valor? La respuesta fue que ya que de por sí era difícil gestionar un MTC con divisas independientes que inevitablemente estaban dominadas por la decisiones del Deutsche Bundesbank, la solución pasaba por crear una divisa común donde hubiera una autoridad central (Banco Central Europeo), donde las decisiones de tipo de cambio se tomaran con todos los participantes alrededor de la mesa. Maastricht estableció  un plazo, prematuro, para que las divisas nacionales se abandonasen conjuntamente: entre 1997-1999. Con la ratificación del Tratado de Maastricht se puso fecha al nacimiento del Euro.

La construcción e integración europea se han articulado mediante el método neo-funcionalista de Monnet: A través de una integración económica se alcanzaría inevitablemente una unión política (spill-over effect). Kohl y Mitterrand estaban plenamente convencidos que de la unión monetaria nacería una próspera unión fiscal y política, pero hicieron oídos sordos a los riesgos de crear una unión monetaria incompleta en una zona monetaria no óptima. Lamentablemente la historia no transcurrió como estos dos europeístas convencidos deseaban. El hecho de que no se estaba preparado para iniciar un proyecto de tal envergadura, y con evidentes deficiencias desde su concepción, era un secreto a voces. Paradójicamente, este secreto no estaba guardado por los eurócratas de la Comisión Europea, la cual es calificada de burocracia alejada del ciudadano y poco democrática, sino por los Gobiernos nacionales democráticamente elegidos que no querían hacer caso de la realidad económica presente.

En 1999 el Euro inició su historia como la moneda única de la Unión Europea. Fue tal la esperanza que se suscitó que las dudas e incógnitas legítimas fueron silenciadas. Hasta hoy.

Imagen| Unión Monetaria, Crisis Euro

En QAH| El Euro: Precio político de la Reunificación alemana (I), El Euro: Precio político de la Reunificación alemana (II)

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