Especial I Guerra Mundial 


El Estallido de la Gran Guerra

Algunos historiadores e investigadores consideran el atentado de Sarajevo como fundamental en el estallido de la guerra, pero algunos llegan más lejos al considerar que de no haberse cometido el atentado o si este no hubiera tenido éxito la guerra podría haberse evitado. En realidad, aunque la guerra quizás no hubiera estallado en el verano de 1914, lo cierto es que tarde o temprano, alguna otra chispa hubiera encendido la mecha de la guerra. A pesar de los largos años de paz vividos en Europa, la situación que se vivía en algunas zonas, sobre todo los Balcanes, hacían presagiar un conflicto inminente, para el que las grandes potencias ya llevaban años preparándose.

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Gavrilo Princip

Ya lo había dicho Otto von Bismarck a finales del siglo XIX, “Si alguna vez hay otra guerra en Europa, será resultado de alguna maldita estupidez en los Balcanes.” Desde la segunda mitad del siglo XIX, el declive del antaño poderoso Imperio Otomano había dejado un vacío de poder en la zona de los Balcanes, donde surgieron numerosos nuevos estados. Esta situación produjo en la región una serie de conflictos, como la Crisis de Bosnia, o las dos guerras de los Balcanes, que agitaron aún más el polvorín europeo. Se produjo el auge de los movimientos nacionales, especialmente en Croacia y Bosnia, bajo los que creció Gavrilo Princip, quien se vincularía al grupo nacionalista Joven Bosnia, y llevaría a cabo el atentado de Sarajevo, junto con otros integrantes del grupo Mano Negra.

El Atentado

El archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek, llegaron a Sarajevo el 27 de junio. El atentado estaba fijado para el próximo día. Tras una primera visita a un cuartel general, la comitiva del archiduque continuó por la avenida Appel, contigua al rio Miljacka. Fue en esta avenida donde se apostaron los conspiradores. El primero con el que se topó la comitiva fue Mehmed Mehmedbasic, el cual llevaba una bomba en el bolsillo, pero cuando consiguió sacarla la comitiva imperial ya había pasado. En el segundo punto estaba el joven Vaso Cubrilovic, quien no se atrevió a actuar. El tercero fue Nedelko Cabrijnovic, que lanzó una bomba sobre el vehículo del archiduque, la cual rebotó sobre la capota y cayó hacia la calle e hirió a varias personas.

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Funeral de Francisco Fernando y Sofia Chotek.

Cuando lo normal hubiera sido abandonar la ciudad, el archiduque decidió hacer una última visita al hospital, para ver a los heridos por la bomba, quizás como un signo de humildad y cercanía hacia sus súbditos. En esos momentos, el resto de conspiradores estaban regresando cabizbajos por no haber cumplido su misión. Entre ellos estaba Princip, que había continuado por la avenida Appel para luego tomar un desvío hacia la derecha. Quiso la fortuna que se detuviera allí en una tienda, en el preciso momento en el que el coche del archiduque se dirigía a toda velocidad hacia el hospital y giraba por esa misma callejuela. El gobernador ordenó al chofer que se detuviera y diera marcha atrás para regresar a la avenida Appel. Seguramente Princip no pudo creer lo que estaba viendo, tenía frente a él, detenido, el coche del archiduque. No lo dudó un momento, avanzó hacia el coche y sacó su pistola, con la que realizó dos disparos. Uno de ellos atravesó el cuello del archiduque, atravesando la yugular, y la segunda impactó contra el abdomen de la condesa. Gravemente heridos, ambos fueron rápidamente conducidos a la residencia del gobernador para ser atendidos, pero murieron poco antes de las 11 de la mañana del 28 de junio de 1914. Gavrilo Princip y el resto de conspiradores fueron capturados y juzgados.

La crisis de julio

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Kaiser Guillermo II.

Tras la detención y las investigaciones realizadas por las autoridades austrohúngaras, demostraron ya para el 2 de julio que los terroristas habían estado en contacto con los servicios secretos serbios y que una buena parte de los instigadores del atentado estaban relacionados o eran altos miembros del ejército y del gobierno serbio. El jefe del estado mayor, el general Franz Conrad von Hötzendorf, y el ministro imperial de asuntos exteriores, el conde Leopold Berchtold, eran partidarios de una acción militar sobre Serbia, y así se lo hicieron saber al emperador Francisco José I. Pero la declaración de guerra a Serbia no llegó, lo cual se debe a que Austria-Hungría sabía perfectamente que el Imperio Ruso garantizaba la independencia de Serbia, por eso no se decidió a actuar sin contar antes con el respaldo y el apoyo del Imperio Alemán. El 4 de julio el Kaiser Guillermo II y su secretario de asunto exteriores Arthur Zimmermann garantizaban a Austria-Hungría su total apoyo.

A lo largo de los siguientes días, comenzó a redactarse el ultimátum que sería enviado a Serbia, el cual presentaría una serie de términos que serían inaceptables para Serbia, lo que les daría a los austrohúngaros el pretexto para atacar.

Ultimátum a Serbia

Para el 22 de julio, el ultimátum ya estaba redactado y listo para ser enviado. Una copia del mismo fue enviada a Berlín, aunque más adelante, el gobierno alemán negó haber recibido dicha copia. El documento fue presentado en Belgrado el 23 de julio a las 6 de la tarde, dándole al gobierno serbio un plazo de 48 horas para dar una respuesta. En total el documento constaba de 10 puntos, algunos de los cuales atacaban claramente la soberanía serbia.

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Nikola Pašić, Primer Ministro serbio.

El príncipe regente de Serbia, Alejandro, acudió esa misma noche a la embajada rusa, donde reconocieron que las demandas austrohúngaras eran realmente duras y difícilmente podría darse una solución pacífica. Se envió un telegrama al zar Nicolás, el cual, ante el aviso de sus generales de que no estaban en situación para medirse a las fuerzas alemanas, recomendó al príncipe regente que aceptaran algunas de las demandas para calmar al gobierno imperial y ganar tiempo para que los gobiernos de las restantes potencias pudieran persuadir a Austria-Hungría para que suavizara los términos del documento.

Finalmente, el 25 de julio, a las 6 de la tarde, Serbia mandó la contestación del ultimátum al general Giesl con la siguiente contestación del primer ministro Pašić: “Hemos aceptado parte de sus demandas; en cuanto al resto, depositamos nuestras esperanzas en su lealtad y caballerosidad como general austríaco. Con usted, siempre hemos estado muy satisfechos”. Los serbios aceptaron todas las demandas austrohúngaras salvo los puntos 5 y 6, puesto que aceptarlos supondría perder la soberanía nacional y quedar sometidos a las autoridades imperiales.

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El puño austrohúngaro aplastando a Serbia.

El 28 de julio, Austria-Hungría envía la declaración de guerra a Serbia. El primer ministro serbio declaró: “Austria nos ha declarado la guerra. La nuestra es una causa justa. Dios nos ayudará”. Esa misma tarde Rusia informó a los serbios que si bien no deseaban la guerra, no abandonarían a Serbia. El 31de julio Rusia ordena una movilización general.

El 1 de agosto, Alemania le declara la guerra a Rusia. Francia y Bélgica ordenan la movilización. El 3 de agosto, Alemania le declara la guerra a Francia y ante la negativa belga de dejarles pasar libremente por su territorio, invade Bélgica. Debido a la violación de la soberanía belga, el 4 de agosto Gran Bretaña le declara la guerra a Alemania. El 6 de agosto finalmente, Austria-Hungría le declara la guerra a Rusia, mientras que Serbia hace lo propio con Alemania. La Primera Guerra Mundial había comenzado.

En colaboración con QAH|La Gran Guerra: Sangre, Barro y Trincheras

Vía| Hastings, Max, 2013: 1914, El año de la catástrofe; MacMillan, Margaret, 2013: 1914: De la paz a la guerra; Romero, Eladio, 2011: 1914. El atentado de Sarajevo.

Imágenes| Gavrilo, funeral, Kaiser, Pasic, caricatura.

En QAH| Especial Primera Guerra Mundial (1914-1918)

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