Coaching y Desarrollo Personal 


El establecimiento de la relación de Coaching

La relación de coaching

 

El establecimiento de la relación de coaching se considera la primera fase en el proceso de desarrollo personal, y se realiza por medio de las primeras reuniones entre el coach y el coachee. En ellas se abordan las razones y necesidades precisas para realizar el proceso y especificar los objetivos que se quieren alcanzar. En base a esto, el coach, como entrenador, debe concienciar a su cliente de que este proceso implica cambios personales que debe asumir voluntariamente.

Además de la concienciación, la figura del coach cuenta con algunas funciones y beneficios relacionados con su intervención, como pueden ser: proporcionar una perspectiva nueva y objetiva, actuar a modo de catalizador para el cambio, incidiendo en la forma en la que aprende el individuo, mantener la confidencialidad sin compromiso y ofrecer nuevas oportunidades, alternativas y soluciones para el aprendizaje y desarrollo.

El establecimiento de la relación implica acordar la propuesta y firmar el acuerdo, realizar una evaluación del punto de partida y establecer la relación de confianza entre el “entrenador” y “entrenado”.

En esta primera fase es necesario establecer una serie de objetivos que conduzcan el proceso y lo orienten hacia una meta concreta, objetivos como:

–  Llegar a un acuerdo acerca de las cuestiones de índole económica.

–  Identificar las necesidades del cliente y clarificar las palabras y el estilo personal.

–  Acordar donde serán las sesiones, cual será el número, la frecuencia o los procedimientos de información.

–  Averiguar el grado de motivación que el coachee posee para mejorar personal y profesionalmente.

Como consecuencia de la primera entrevista, tanto el coach como el coachee llegan a un acuerdo que detalla las responsabilidades de ambos en el proceso, estableciendo la confianza y la confidencialidad como impulsores del contrato.

Un elemento clave para establecer la relación es el contrato, el cual se utilizará para encuadrar actividades, proporcionando además de una fórmula operativa que garantice el éxito, indicadores del modo de funcionamiento y los puntos fuertes y débiles del proceso. El contrato refleja las bases de la relación establecida entre coach y coachee y debe recoger:

· El tipo de coaching que se realizará.

· Los objetivos generales del cliente.

· El marco práctico del proceso, esto es, el coste económico de las sesiones, los horarios, el lugar de las sesiones, y la frecuencia.

· El marco deontológico del proceso, la confidencialidad y el compromiso.

El establecimiento de la relación también le servirá al coach para evaluar los distintos aspectos de la vida y el trabajo de su cliente. Finalmente, podrán utilizarse una serie de instrumentos de evaluación que harán referencia al plan de desarrollo personal, al perfil de aprendizaje o al perfil de personalidad.

 

Nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo”. Henry Ford

 

Vía| U-Coach

Más información| Aracoach

Imagen| Relación de coaching

En QAH| Riesgos del proceso de Coaching

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