Coaching y Desarrollo Personal 


El espejo de las relaciones

 

Los demás son un reflejo de nosotros mismos, las características que más nos llaman la atención del otro son nuestras particularidades más fuertes. Esto se llama “El espejo de las relaciones” y es una de las herramientas más potentes para comprender la visión que creamos de nuestro yo y de las personas que tenemos alrededor. Desde la más antigua gnosis nos llega a nuestros días esta práctica para conocernos a nosotros mismos y es una potente herramienta para autores de autoayuda como Depaak Chopra o profesores espirituales como Krishnamurti.

¿Cómo nos reflejamos en los demás?

¿Cómo nos reflejamos en los demás?

En el status quo donde vivimos, el consumismo y el egocentrismo nos llevan a la lucha por ser los mejores en todo. Al no aceptar la dualidad de nuestra personalidad, no vemos como ésta se forma de rasgos positivos pero también de aspectos negativos. Nos hemos olvidado de analizarnos como debiéramos, estamos cegados ante nuestras propias virtudes y no aceptamos nuestros defectos.  Estos últimos son tan difíciles de ver que los reflejamos en nuestras relaciones una y otra vez, aunque estas sean con distintas personas. Somos capaces de proyectar en la persona que tenemos enfrente los problemas psicológicos que acarreamos y los aspectos personales que nos desagradan. Nos reflejamos así, en el otro, como si de un espejo se tratara.

Os propongo que hagáis un ejercicio: pensad en alguien que os caiga muy bien y escribid seis características positivas que os agraden,  a la vez, haced lo opuesto, recordad a alguien que no os guste y escribid seis peculiaridades que os irriten. De estas doce, seleccionad seis en total y veréis que todas se incluyen en vuestra propia personalidad.

¿Cómo podemos aprovechar el cómo juzgamos a los demás? A todos nos ha pasado el ir en un tren y que se siente delante una persona que al instante nos despierta una sensación de desagrado y rechazo sin ningún tipo de causa clara. De la misma manera que se nos hace difícil respetar ideas, creencias o prácticas si estas son diferentes a las propias, nos cuesta aceptar a las personas diferentes porque estás nos muestran lo que no nos gusta de nosotros. Así, nos rodeamos de personalidades que se parecen a las nuestras o que en cierta medida nos dejan más claramente ver nuestras virtudes.

A través de esta reflexión, podemos deducir que los prejuicios que creamos sobre los demás deberían ser los mismos que para nuestro propio yo. ¿No sería entonces lógico pararnos a pensar en cada defecto que criticamos sobre el otro para analizarnos personalmente? Podríamos corregir la manera en que juzgamos y aprender de ella a medida que somos más autocríticos con nosotros mismos. Es importante conocer nuestras debilidades y fortalezas, porque tanto nuestros aspectos negativos como positivos forman en totalidad nuestro yo.

 

Vía| Caminos al ser

Más información| El libro de los secretos

Imagen| AllisonBraun

En QAH| Adictos a las emociones

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