Economía y Empresa 


El “equilibrio de Nash” y la competencia imperfecta

John Forbes Nash Jr., Premio Nobel de Economía en 1994, obtuvo este reconocimiento de prestigio, junto a Reinhard Selten y John Harsanyi, por sus aportaciones a la Teoría de Juegos y a los procesos de negociación. En el año 1949, escribió un artículo titulado “Puntos de equilibrio en juego de n-personas” en el que puso las bases de su conocido “Equilibrio de Nash“, trabajado con anterioridad, pero ampliamente desarrollado por Forbes Nash. Su artículo comienza de la siguiente forma:

Se puede definir el concepto del juego de n-personas como aquel en el que cada jugador tiene un conjunto finito de estrategias y en el que un conjunto de pagos definido a los n-jugadores corresponde a estrategias puras del conjunto ordenado de n elementos. Se adopta una estrategia para cada jugador

John Forbes Nash Jr.

John Forbes Nash Jr.

Este aporte de uno de los economistas, por alcance, ya que fue matemático de profesión, más brillantes de la historia, supone un auténtico regalo para comprender las relaciones entre empresas dentro de un mercado de competencia imperfecta. No obstante, podría ser aplicado a una gran variedad de situaciones estratégicas o vitales.

Supongamos que la oferta en determinado mercado se concentra en dos empresas, que actúan en colusión por beneficio propio. Imaginemos que dos empresas, dentro de determinado país, controlan el mercado eléctrico y acuerdan entre ellas, reducir su producción para incrementar los precios. Esto resultará en beneficio para ambas empresas. O, sin más, mantener la producción ante una demanda creciente, lo que elevaría los precios de mercado.

En este caso, se produciría el llamado “Equilibrio de Nash” mediante el cual se tiene en cuenta la actuación propia y la del entorno y todos salen beneficiados de esa circunstancia.

Pero, ¿puede ocurrir esto en mercados en los cuales haya mayor competencia? Podría ocurrir que empresas tecnológicas, redujeran su oferta de baterías de litio, aumentando el precio del producto final (digamos, por ejemplo, un móvil). Supongamos, en ese caso, que a este acuerdo llegan varias empresas (LG, Sony, Apple y Samsung). En este caso, al haber mayor oferta y mayor competencia, sería el consumidor, la demanda, quien tendría la última palabra. Podría elegir entre comprar el producto de una de las empresas mencionadas anteriormente, aún a precio mayor, pero valorando aspectos como producto, imagen y calidad, o podría adquirir el producto de otra empresa a menor precio.

En definitiva, el “Equilibrio de Nash” se produce generalmente en mercados de competencia imperfecta ya que, en mercados con mayor competencia, la capacidad de decisión de la demanda es capital. Podrán adquirirlo, como hemos dicho, valorando cualidades en base a gustos o percepciones personales, lo que hará buena esa estrategia de un grupo de empresas que, en sí mismas, logran un equilibrio ajeno a los demás oferentes. Por tanto, en un mercado con gran cantidad de oferentes, buscar ese equilibrio es un buen síntoma que favorece la competitividad entre empresas.

Vía| El Blog Salmón

Más información| Eumed

Imagen| John Forbes Nash Jr.

Vídeo| Youtube: Una Mente Maravillosa – “Adam Smith se equivocaba”

En QAH| Una mente maravillosa: Teoría de juegos y el futuro de las negociaciones globales

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