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El enigma energético: ¿Estamos ante el fin de la era del petróleo?

 

¿Llegamos al fin de la era del petróleo?

¿Llegamos al fin de la era del petróleo?

“La edad de piedra no terminó por la falta de piedras y la edad del petróleo terminará mucho antes de que el mundo se quede sin petróleo” Ahmed Zaki Yamani, antiguo ministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudita.

La pregunta es ¿existen posibilidades reales de que a medio plazo el ser humano deje de depender del petróleo, debido a un previsible salto tecnológico como anticipamos en QAH con la energía azul? ¿O por el contrario consumiremos hasta la última gota  del último pozo de crudo?

Lamentablemente no existe una respuesta clara. El sector petrolero no se caracteriza por su transparencia. No existen datos fiables sobre reservas, datos del consumo o viabilidad real de otras fuentes de energía.

Si a esto añadimos la influencia del “petróleo de papel” o lo que es lo mismo, la creciente especulación financiera (al igual que ya advertíamos en QAH con la especulación de alimentos), nos encontramos ante una ecuación con numerosas incógnitas.

Existen, sin embargo, algunos  indicadores que pueden aventurar un cambio de paradigma en materia energética. La reciente noticia de posible  capacidad de autosuficiencia de Estados Unidos, la mejora de las tecnologías de extracción y auge en la investigación  de nuevas formas de energía, la subida de precios, o el cada vez más débil  equilibrio entre la oferta y la demanda son algunos de ellos.

Por otro lado la creciente conciencia medioambiental y de seguridad energética, o  la inestabilidad en tradicionales países exportadores de Oriente Medio (revoluciones árabes, embargo a Irán, reactivación del conflicto árabe-israelí…) aumentan la vulnerabilidad de la situación actual.

Los hidrocarburos derivados del petróleo sustentan todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Nos guste o no, somos lo que somos gracias al oro negro. El ritmo de consumo, desde que en 1859  Edwin Drake perforara el primer yacimiento en Pensylvania ha crecido a un ritmo vertiginoso:

– En la actualidad se producen alrededor de 88 millones de barriles de petróleo al día. Un barril equivale a 56 galones, o lo que es lo mismo, 156 litros.

– El precio del barril  brent, referente de las distintas variedades de crudo mundial, oscila alrededor de los 110 dólares.

– De esta producción se comercia más de la mitad. La Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP) controla el 43% de la producción mundial de petróleo y el 75% de las reservas de petróleo.

– Sus miembros son en su mayoría países de Oriente Próximo y el Golfo Pérsico: Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait, Venezuela, Argelia, Angola, Ecuador, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos, Libia, y Qatar.

Actualmente, Arabia Saudita, a pesar de estar por detrás de Rusia en exportaciones, es el núcleo geoestratégico mundial. Este país tiene la llave para abrir y cerrar el grifo del petróleo.  La principal razón no es sólo que tenga un coste de extracción muy bajo, sino que es el único exportador del mundo con capacidad “ociosa”. ¿Qué quiere esto decir? Es el único país  capaz de aumentar la cantidad de barriles en el mercado en cualquier momento. Un claro ejemplo, es que durante la crisis de Libia insertaron un millón y medio mas en el mercado. Por tanto, tienen la capacidad de responder y reaccionar ante las necesidades mundiales. No les interesa la subida de precios, sino la estabilidad.

Rusia, el campeón de la oferta mundial, es  productor de más de 10,3 millones de barriles por día. La empresa estatal rusa Rosneft es la número uno de la industria. No olvidemos que Vladimir Putin controla también Gazprom,  la primera empresa de explotación y comercialización de gas a nivel mundial.

Estados Unidos, de ser cierta su capacidad de autosuficiencia energética en 2017, tal y como ha declarado la Agencia Internacional de Energía (AIE), alteraría las alianzas económicas y políticas actuales. Esto abriría las puertas (y extendería la alfombra roja) de los mercados importadores a dos gigantes en expansión con un apetito voraz: China e India.  Dos países que arrastran consigo un halo de incertidumbre y mantienen a la Comunidad Internacional expectante, en el mejor de los casos.

Con todos estos datos, podemos estar seguros de que se está gestando un cambio,  en el que conviven distintos tipos de energía y distintos productores; y los mercados no son tan inamovibles. No es de extrañar que Naciones Unidas declarara 2012 como el año de la energía sostenible para todos. Entendiendo como tal  aquella que no compromete el desarrollo de las generaciones futuras desde el punto de vista social, ambiental y económico.

En conclusión, se observan patrones de cambios en los productores y sistemas de abastecimiento de petróleo, patrones de cambio en la sociedad y alternativas en desarrollo e innovación de científicos que pujan por un futuro confiados de lograr una fuente de energía más limpia. Mientras tanto, cada año más petróleo se coloca en el mercado y, aunque por ello no lo podamos afirmar con certeza, parece que poco a poco el petróleo irá perdiendo fuerza en nuestro modo de vida. ¿Os imagináis cómo sería una sociedad sin petróleo?

Imagen| Yobelia

Más Información| Foreign Policy, Real Instituto Elcano

En QAH| ¿De qué se compone el precio de la gasolina? | La energía azul: una posible alternativa | Lo “evidente” y “no tan evidente” acerca de los biocarburos | Responsabilidad civil por vertidos de Hidrocarburos | Peak Oil: el principio del fin del petróleo

Cristina Belda Font Escrito por el ene 17 2013. Archivado bajo Economía y Empresa.





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