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El ejército romano (III): Máquinas de guerra

 

Ballista3

Ballista y escorpion

Siguiendo con mi serie sobre el ejército romano, esta vez me centraré en algunas de las grandes armas de combate y asedio. Aunque la mayoría eran de origen griego, fueron los romanos los que utilizaron el máximo potencial de estos artefactos. Fue Julio Cesar el primer general en utilizar la artillería masivamente en campo abierto. Eran armas rústicas y muy básicas, con cuerpos de madera, la mayoría se basaban en la utilización de la torsión de grandes madejas de fibras, nervios, tendones, o crines de animales como fuerza impulsora para el lanzamiento de dardos o grandes piedras.

Ballista

Ballista

Ballista: arma principal del ejército romano, lanzaba piedras en una trayectoria relativamente horizontal. El peso de los proyectiles variaba entre el ligero de poco más de medio kilo, al de 800 g que podría alcanzar alrededor de los 180 metros. También se han encontrado proyectiles con calibres de 6,4 kg a 50 kg, hasta el gigante de 75 kg. Disponían de una por cohorte.

Onager: era una máquina que lanzaba piedras con una honda. Aunque era conocido desde los primeros tiempos no se extendió su uso hasta bien entrado el imperio. La razón puede ser debida a que la ballista era más eficaz a pesar de que fuese más complicada de fabricar y mantener.

Onager

Onager

El onager era un arma de sitio más que un arma para el campo de batalla. Existía otro más grande, el onagri que era el doble de grande. Se estima que su alcance sería de unos 30 m. Disponían de tres por legión.

Scorpio: era un arma que arrojaba flechas. Esta tenía un cuerpo metálico, si bien en un principio fue de madera y más voluminoso. El tamaño de las flechas no llegaba a los 70 cm. Su alcance máximo sería de poco más de 350 m, pero naturalmente un disparo eficaz tuvo que ser inferior, en todo caso a corta y media distancia el proyectil sería capaz de hacer inutilizable un escudo, o de ser letal para un enemigo sin protección. Se estima que cada centuria disponía de una, lo que hace un número de 59 por legión.

Scorpio

Scorpio

Otro tipo de máquinas de guerra que utilizaron los romanos fueron las utilizadas durante un asedio.

Para abrir brechas en los cinturones defensivos enemigos utilizaron el ariete, en sus distintas modalidades y formas. Sustancialmente consistía en una viga larga y robusta de madera en donde el extremo que soportaba el esfuerzo era revestido de metal, generalmente hierro o bronce, con forma a veces de cabeza de carnero. Este era empujado hasta la base del objetivo de varios modos, pero el sistema más simple y primitivo era el llevado al hombro por soldados que luego procedían a golpear el muro. Cuando el ariete era suspendido a un armazón de madera (aries pensilis), se ataba la parte posterior de la viga con sogas, se tiraba de él, y se soltaba produciéndose el golpe contra el objetivo. Si era provisto de ruedas o troncos para facilitar el desplazamiento del mismo se le denominaba aries subrolatus. El sistema más complejo y seguro para los soldados que estaban al servicio del ariete fue el testudo arietata, los soldados estaban protegidos bajo una marquesina móvil de madera, revestida por materiales resistentes al fuego, y la percusión del ariete era provocada a través del empleo de dos fajas de sogas que tiraba del ariete adelante atrás contra el objetivo.

Ariete

Ariete

Para el asalto de las murallas enemigas utilizaron las torres móviles. Estas estaban construidas de madera, con una altura superior a la de las murallas a las que se quería acceder, y eran revestidas de material refractario, incluso se tiene noticias de torres revestidas de metal. Por su interior se accedía de un piso a otro a través de escaleras, y se disponía de numerosas troneras por las que se podían hostigar al enemigo. Las torres eran montadas sobre ruedas o troncos de madera, y empujadas por soldados, o con el auxilio de animales con poleas y manivelas. Algunas torres de grandes dimensiones tenían en la base un ariete. Estas estructuras tan grandes y pesadas solo podían moverse sobre terreno llano, lo que requería de una preparación del terreno, y por supuesto se anulaba el factor sorpresa en el ataque, por lo que el enemigo podía tratar de cavar fosos o agujeros ocultos sobre el terreno, de modo que se hundiera con el peso e inutilizarlo.

Otra máquina para alcanzar las murallas enemigas era el tolleno, una máquina parecida a un ascensor, formado por una viga vertical en cuyo extremo superior se encontraba otra viga horizontal, los hombres se subían a un cesto, y mediante el uso de sogas el cesto era subido a la altura deseada.

Para acercarse a las líneas enemigas con el menor peligro posible se construía una serie de mamparos de madera, recubiertos de pieles. Si eran fijos recibían el nombre de vinea, y si era móvil, porticus. Pero el más sencillo era la formación tortuga.

Asedio Romano

Asedio Romano

Otras armas de defensa pasiva puestas frente a las fortificaciones para evitar las cargas enemigas eran: los tribulus, formado por cuatro brazos de madera o hierro, con las puntas afiladas, atadas de modo que cayese como cayese siempre se encontraba una punta hacia arriba, también se utilizaba clavos desparramados sobre el terreno, y que pretendía contrarrestar las cargas de caballería, o se clavaban en fosos o agujeros cubiertos grandes estacas con la punta hacia arriba, estas estaban afiladas y calentadas al fuego para endurecerlas.

 

Vía| Armas y tácticas del ejercito romano, Armas de asedio

Imagenes|Ballista y Scorpio, Ballista,Scorpio, Onager, Ariete, Asedio

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Dan Blázquez Escrito por el abr 30 2014. Archivado bajo Historia.





  • Rufino Larios Adame

    Entrada muy interesante, no conocía en tanta profundidad las máquinas de guerra de las legiones romanas, mis felicitaciones al autor por el artículo, pero me surge una duda al respecto de la entrada ¿los romanos no usaban la catapulta, un arma generalizada en la época?

  • http://mazmorradan.tumblr.com/ Dan Blázquez

    Hola Rufino, en primer lugar gracias por leer el articulo y por las felicitaciones. En cuanto a tu pregunta, tanto la Ballista como el Onager, partían del mismo principio físico y cumplían la misma función que una catapulta. Si te refieres a la catapulta más clásica, “la de cuchara”, ese estilo de catapulta no se generalizó hasta la edad media.

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Dan Blázquez

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Dan Blázquez

Licenciado en Historia, (Universidad de Sevilla,2011)

Máster de profesorado en ESO, Bachillerato, F.P. o enseñanza de idiomas (MAES). (Universidad de Sevilla,  2012)

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