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El ébola: la importancia de los animales en esta crisis

En las últimas semanas las noticias relacionadas con el virus del ébola han llenado de titulares los medios de comunicación y las redes sociales. El caso de Teresa, la auxiliar de enfermería infectada en el Hospital Carlos III, y su perro Excálibur han sido fuente de muchas y diversas opiniones. Por eso hoy nuestro artículo se detiene en el papel que juegan los animales, tanto domésticos como salvajes, dentro del ciclo biológico de este virus y la importancia que tiene este hecho para proteger a las personas . Nos detendremos en qué se sabe y qué no se sabe y buscaremos respuesta en la voz de los expertos a algunas de las dudas que puedan surgir sobre este tema. Mi intención como veterinario es intentar aclarar ciertas consideraciones, sobre las que se han hablado estos días, basándome en los datos científicos y dejando de un lado las opiniones, en algunos casos con poco rigor científico, que se vierten en las tertulias televisivas y las redes sociales.

La fuente de información más fiable y con mayor autoridad internacional en enfermedades que afectan a los animales es la OIE. Esta organización recoge los estudios realizados hasta el momento y las opiniones de los expertos para intentar tomar las decisiones correctas e informar a la población ante una crisis como la del ébola. Esta institución es análoga a la OMS que es la organización mundial que se encarga de velar por la salud pública gestionando las enfermedades que afectan a las personas. Sin embargo, estas dos organizaciones colaboran de manera muy estrecha en este tipo de casos en los que la enfermedad a la que hacemos frente es categorizada como zoonosis, es decir, se transmite de animales a personas produciendo enfermedad en estas últimas.

Las fuentes de conocimiento, con las que cuentan los expertos para la toma de decisiones en casos como este, derivan de la investigación científica por un lado y de la experiencia de campo por otro. En el caso del ébola existe un consenso en cuanto a que se ha invertido poco en investigación hasta la fecha porque no se han hecho los estudios suficientes teniendo en cuenta el número de casos que se han producido ya, sobre todo en África. Por lo tanto, la que está tomando un gran protagonismo en esta crisis es la experiencia, los datos empíricos que observamos en los casos que van surgiendo. De estos hechos los expertos están deduciendo racionalmente lo que puede suceder en base a datos científicos que sí tenemos tales como: la cepa del virus, la tasa de mortalidad que ésta provoca y la evolución de los casos, tanto en personas como animales, que hasta ahora nos hemos encontrado.

Ciclo del ébola

Ciclo del ébola

En este caso, como en muchos otros, los animales entran a formar parte, de manera más o menos importante, del ciclo de estos patógenos. El primer objetivo de estas organizaciones es descubrir el origen del brote, el origen del número de casos con tan alta mortalidad que el virus ha provocado en esta ocasión. El ébola se encontró por primera vez en 1976 y cerca del río Ébola pero la cepa, variante del virus, que ahora está causando la enfermedad en humanos es distinta de aquella y mucho más peligrosa porque tiene una gran mortalidad tanto en humanos como en otros primates. La especie de virus que ahora está actuando en humanos ya se ha caracterizado pero su origen no está todavía claro. Los investigadores apuntan a los huéspedes naturales del virus que son los murciélagos frugívoros, que comen fruta, de la familia Pteropodidae. También se han barajado otras posibilidades como la de ciertos primates pero estos, a diferencia de los murciélagos y al igual que los humanos, son hospedadores accidentales del virus por lo que mueren debido a la enfermedad y, por lo tanto no pueden ser el reservorio natural de un patógeno cuyo fin es el de sobrevivir a lo largo del tiempo. Así, los brotes se producen principalmente en aldeas remotas de África central y occidental, cerca de la selva tropical donde existen estos animales salvajes. El virus es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona.

Probada la transmisión del virus de animales a personas, el papel que los perros puedan tener en este ciclo es de gran importancia para los investigadores debido a la estrecha relación que tienen éstos con las personas. Afortunadamente, parece ser que los perros no son fuente de enfermedad para las personas, pero a este respecto hay que decir que sólo existe un estudio científico que evalúe el ébola en perros. Lo único que demuestra este estudio es que el 32% de los perros que habían ingerido carne de animales muertos con esta enfermedad presentaban anticuerpos contra dicha enfermedad. Es decir, se habían infectado y su sistema inmune había actuado contra el virus. Los científicos saben por lo tanto que, con los datos que tienen hasta ahora, los perros se infectan pero no desarrollan la enfermedad o lo que es lo mismo, tienen una infección asintomática, sobreviven a ella. De ello deducen que tienen que eliminar el virus en las heces, orina etc. pero lo que todavía no saben es si los perros actúan como transmisores de la enfermedad ni si adquieren la enfermedad de una manera distinta a la descrita en este estudio. Eso es lo que quieren investigar.

En España, los veterinarios expertos en esta materia no se ponen de acuerdo en cuál era la decisión correcta con respecto al sacrificio de Excálibur. Los que estaban a favor del sacrificio alegaban razones de bioseguridad puesto que en España no existe un animalario con las características necesarias que permitan aislar, de manera segura, a un animal con esta enfermedad. Cabe destacar que, en el caso de los humanos, el Hospital Carlos III tampoco tiene el nivel de seguridad requerido teóricamente para este virus. Los detractores del sacrifico sostenían que no había ninguna razón para pensar que el perro pudiera ser un foco de infección y, en todo caso, creían conveniente el aislamiento del animal para su estudio.

Bentley

Bentley

Igual que en el caso de las personas, en el caso de los animales nos fijamos en Estados Unidos a la hora de comparar las decisiones tomadas. Consideramos este país un referente en investigación pero allí la población también se queja de la gestión de los casos, tanto de personas como de animales, que ya ha habido. Sin embargo, en Estados Unidos si existen los hospitales y animalarios de máxima seguridad requeridos para esta enfermedad y por lo tanto ese debate no existe. Bentley es un perro que estuvo en contacto con una persona enferma de ébola y se le ha aislado para intentar descubrir más acerca de esta enfermedad en estos animales. Los científicos también nos recuerdan que el riesgo biológico cero no existe: por muchas medidas que se tomen no se puede garantizar en todo momento que no exista un contagio. De lo contrario, no existiría ninguna enfermedad.

La realidad es que poco sabíamos de este virus cuando nos lo encontramos en los países que tienen el potencial económico para investigar. Por ello, quedan muchas preguntas por contestar y solo podrán resolverse en gran parte y desafortunadamente, con la aparición de más casos que permitan su estudio. En los animales se pueden llevar a cabo experimentos laboratoriales, pero lógicamente en humanos esto no es así por lo que solo nos queda esperar y aprender. Hay que recordar que no existen vacunas ni tratamientos para el ébola por lo que, una vez más, las actuaciones que se están llevando a cabo en este aspecto son meros hechos experimentales.

Vía| OIE

Imágenes| Destacadaciclo, Bentley

Más información| CDC

En QAH| Ébola, responsabilidades ébola

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