Cultura y Sociedad, Historia 


El Dr. Salk y la poliomelitis

Dr. Jonas Salk

Dr. Jonas Salk

Jonas Edward Salk fue un médico y virólogo estadounidense nacido en 1914 que pasó a la historia por ser clave en el desarrollo de la primera vacuna efectiva contra la poliomelitis. Su posición final con respecto a la patente y al uso de dicha vacuna le llevó a también a ser admirado por muchos, aunque en los últimos tiempos algunos periodistas han explicado cómo la patente hubiera sido imposible en cualquier caso.

La poliomelitis es una enfermedad grave que lleva a la discapacidad si no se ataja a tiempo e incluso a la muerte. Además, hasta mediados de la década de los 50 del siglo pasado alcanzaba el nivel de epidemia, lo que llevó a intensificar la investigación para buscar un remedio. El doctor Salk fue la cabeza más visible de un proyecto mucho más amplio en el que se invirtió mucho dinero y muchísimas horas de trabajo. El propio Salk dedicaba casi por completo su vida, fines de semana incluidos, a la investigación. Miles de personas se dedicaron a investigar intensivamente y casi dos millones de niños formaron parte de las pruebas de la vacuna. Aquel esfuerzo tuvo su recompensa.

El 12 de abril de 1955, en una rueda de prensa que alcanzó repercusión mundial, se anunciaba que por fin se había creado una vacuna efectiva y segura contra la poliomelitis. Aquello supuso un alivio enorme para la población, que vivía atemorizada por la enfermedad. El propio presidente de Estados Unidos, Roosevelt, fue víctima de ella. Salk se convirtió en un héroe y está considerado en la actualidad uno de los hombres más importantes del siglo XX.

El periodista Edward R. Murrow, el mismo que interpreta el actor David Strathairn en la película Buenas noches y buena suerte, entrevistó poco después a Salk. En un momento determinado de la entrevista le preguntó al doctor sobre a quién pertenecía la patente de la vacuna y entonces el Dr. Salk respondió con una frase que hoy es una cita común y que le acabó de catapultar a la cima de la admiración popular: Bien, la gente, diría yo. No hay patente. ¿Se podrían patentar el Sol?

Salk falleció en 1995 y los últimos años de su vida los dedicó a trabajar, también con ahínco, en la búsqueda de una vacuna contra el SIDA. Lamentablemente no llegó a alcanzar el mismo éxito que con el caso de la poliomelitis, pero seguro que sus esfuerzos no fueron en vano y ayudó a dar pasos a la ciencia en la búsqueda de la solución final contra el SIDA.

 

En colaboración con QAH| Curistoria

Vía | Salk Institute for Biological Studies

Image| Salk Institute

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