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El diseño del producto y la obsolescencia programada

Teléfono móvil con la pantalla rota

Teléfono móvil con la pantalla rota

“¡Está calculado! Terminas de pagar algo, y ya no sirve” (Arthur Miller, Muerte de un viajante, 1966). Esta frase de película no puede definir mejor la sensación que tienen muchos consumidores cuando tratan con productos eléctricos y electrónicos. En dicha frase Arthur Miller está hablando de la denominada obsolescencia programada y no se trata de una situación accidental o casual sino que está diseñada a propósito.

La obsolescencia programada consiste en diseñar los productos para que dejen de funcionar a partir de un número determinado de usos, a lo que añadiendo la falta de piezas de repuesto hace que sea más costosa la reparación del producto que la sustitución por otro nuevo. Esta técnica es habitual entre empresas productoras de bienes, sobre todo, de bienes eléctricos y electrónicos, desde televisiones o lavadoras a ordenadores o impresoras, sin olvidar otro tipo diferente de productos como por ejemplo los pantys (Cosima Dannoritzer, Comprar, tirar, comprar: la historia secreta de la obsolescencia programada, min 36).

Los principales perjudicados de esta práctica son el medio ambiente y los consumidores. Por un lado, la sostenibilidad del medio ambiente se resiente por el aumento de residuos eléctricos y electrónicos que son acumulados en vertederos, sin cumplir las reglas mínimas de reciclaje que establece la normativa. Como afirma Cosima Dannoritzer en el documental La tragedia electrónica “el 67% de los residuos no llega a plantas de reciclaje homologadas. Por otro lado, los consumidores son víctimas de engaño y estafa por parte de algunos productores que diseñan los productos y aparatos limitando la vida útil de los mismos.

Cementerio de Accra (República de Ghana)

Cementerio de Accra (República de Ghana)

Observando mi nevera rota y todavía pensando en el cementerio electrónico de Accra (República de Ghana) me surge la siguiente pregunta ¿No puede hacer nada el derecho por detener esta insostenible práctica de las empresas? La respuesta es sí. Hace algunos años la Comisión Europea, a partir de iniciativas surgidas del CESE, inició su lucha contra esta perjudicial práctica y ya existen varias Directivas que permiten la lucha contra la obsolescencia programada. Entre ellas cabe citar la Directiva 2009/125/CE para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicable a los productos relacionados con la energía y la Directiva 2012/19 sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEES), sobre todo esta último Directiva permite a los Estados miembros imponer normas más adecuadas sobre el diseño del producto. El art. 4 dedicado al diseño del producto prevé que los Estados miembros establecerán las medidas necesarias para favorecer el diseño y producción de aparatos eléctricos y electrónicos con el fin de facilitar la reutilización, el desarmado y la valorización… y adoptarán las medidas adecuadas para que los productores no impidan mediante características de diseño la reutilización del aparato.

A finales de septiembre Francia aprobó una enmienda cuya finalidad es poner fin a la obsolescencia programada. El texto de la ley aprobada establece períodos de garantía más largos, multas de hasta 300.000€ y, este es el punto que más debate ha levantado en el país vecino, la pena de dos años de prisión considerando como delito la manipulación del producto con el fin de acortar su vida útil. La consumación del delito se produce por la manipulación o intento de manipulación de la naturaleza, calidad o cantidad de uso del producto.

La transposición de la Directiva RAEES a la legislación española debe producirse antes de final de año, sin embargo, los últimos comentarios que he encontrado al respecto son de la ex ministra Ana Mato declarando que “la transposición de la Directiva es una gran oportunidad para demandar a la industria información sobre el diseño de los aparatos e informar a los consumidores”.

Entre las medidas más demandadas por los consumidores y los denominados “verdes” se pueden encontrar: la fabricación con componentes reutilizables, la estandarización de componentes básicos, la modulación de aparatos, la existencia de piezas de repuesto durante un tiempo más largo o la extensión del período de garantía.

Contrariamente a lo comentado más arriba existe otra postura que piensa de manera distinta, que opina que no se puede salir de una crisis poniendo trabas a la producción de bienes, que es imposible pensar en industria si los bienes duraran de forma indefinida. El argumento para defender esta posición se basa en dos preguntas clave ¿Qué pasaría con las empresas? ¿Y con los trabajadores?

Resumiendo ambas tendencias se podrían plantear dos cuestiones fundamentales ¿Es viable una economía sin obsolescencia programada? ¿Es viable la obsolescencia programada para la sostenibilidad y protección del medio ambiente?

Vía| Lacelosia, ElDiario, MovimientoSOP

Más información| LeFigaro, Directiva RAEES, Directiva sobre el diseño ecológico

Imágenes| Pixabay, StaticFlickr

En QAH| Comprar, tirar, comprar: el secreto de la obsolescencia programada, ¿Qué es la obsolescencia programada?

Vídeo| YouTube: comprar, tirar, comprar

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