Jurídico 


El discurso sobre el estado de la UE

El 11 de septiembre de 2013 será recordado en España por la #ViaCatalana y su éxito o su fracaso según se lea un medio de comunicación u otro. Este hecho es el que ha copado las portadas, los informativos y el debate en nuestro país desde que se acabaron las vacaciones. De hecho si uno busca una noticia relacionada con un discurso de Durao Barroso ayer encontrará muy poca cosa en nuestros medios de comunicación.

¿Qué importancia tiene que Durao Barroso diera un discurso ayer en el Parlamento Europeo? Algunos podrán pensar que muy poca, habida cuenta de que para muchos eso del Parlamento Europeo y sus funciones es algo completamente ajeno. Sin embargo, la comparecencia de Barroso ayer tenía que ver con el discurso anual sobre el estado de la Unión Europea. Algo que hasta hace pocas horas era totalmente desconocido para un servidor.

El discurso sobre el estado de la Unión es algo relativamente nuevo, se viene haciendo desde 2010. El periodista belga que se hace eco de la noticia comienza comparando el discurso que realizan los presidentes estadounidenses sobre el estado de la Unión con el discurso de Durao Barroso. De esta comparativa el discurso europeo no sale muy bien parado. Las diferencias son notables: Mientras en EEUU el discurso es emitido por todas las cadenas nacionales en horarios de máxima audiencia, que es a la hora a la que se proclama dicho discurso, en Europa sólo algunos nos hemos enterado de que anualmente alguien realiza un discurso sobre el estado de la Unión, de modo que sobre el horario y su difusión en los medios de comunicación huelga cualquier comentario.

 parlamento-europeo_2510701Tan sólo este hecho permite concluir que el estado de la UE es francamente mejorable. Pero si nos preguntamos “¿Cuál es el estado de la UE?” temo que las respuestas tendrán que ver más con el estado de unos países frente a otros. Asimismo, y habida cuenta del papel cada vez más influyente de la UE en nuestra vida cotidiana, resulta inquietante el profundo desconocimiento que la sociedad alberga sobre cuestiones tan importantes como ésta.

La evolución de la UE y su sobredimensionamiento han pasado prácticamente desapercibidos para la mayor parte de los ciudadanos. Si uno se detiene a mirar por encima el presupuesto de la UE puede llevarse alguna que otra sorpresa y si se molesta en averiguar de dónde sale la financiación de todo el engranaje europeo entenderá mejor alguna que otra subida de impuestos. Asimismo la idealización del proyecto europeo y la enfatización de sus logros y la minimización de sus fracasos, así como el poco eco que tienen los críticos de la UE, determinan que la visión general de la UE sea positiva. Sólo en el último lustro, como consecuencia de las llamadas políticas de austeridad en materia económica, se ha despertado cierto recelo en algunos sectores de la población. Recelo motivado porque han sido esas políticas de austeridad las que han puesto de manifiesto algo que se viene produciendo desde hace décadas, es la UE la que dicta el paso que debe seguirse en la mayoría de las cuestiones que afectan al ciudadano.

Pues bien, a pesar de ello, y ya hablando en un plano estrictamente nacional, seguimos sin tomar un papel activo en lo que se refiere al progreso o al retroceso en la UE. Me atrevería a decir que en esta cuestión delegamos más que en ninguna otra la decisión que debe adoptarse. Y delegamos en nuestros infalibles representantes políticos, en quién si no. Tal vez ya va siendo hora de tomar cartas en el asunto.

Hay que tomarse en serio cuestiones como ésta. ¿Por qué pocos sabemos que el 11 de septiembre de 2013 se pronunció el discurso sobre el estado de la Unión Europea? ¿Somos unos catetos que sólo nos miramos el ombligo? ¿A los que llevan el timón en Bruselas no les interesa que se sepa mucho de cómo está la Unión y hacia a dónde se dirige? Puede que un poco de las dos. Pero no podemos ignorar el hecho de que aunque nos resulte muy lejano todo lo que tiene que ver con la Unión Europea ésta es algo más que fondos para la agricultura, la pesca y las infraestructuras y formamos parte de ella. No sólo eso. Además estamos sometidos a ella.

Me gustaría concluir con una breve reflexión: Desde 2007 el verdadero estado de la UE, tras el fiasco de la non nata Constitución Europea, es un estado de estancamiento, si no hay cambios pronto más allá de lo económico la intensidad de los ya existentes roces entre los miembros de la Unión irá in crescendo y la inestabilidad política que afecta a algunos miembros se extenderá a las instituciones europeas. En el ínterin de esos acontecimientos determinadas personas están ahí haciendo y deshaciendo, proponiendo y prohibiendo, tomando, en definitiva, decisiones que nos afectan a todos. Son personas que se supone que nos representan, en tanto se desarrollan los susodichos acontecimientos, cumplamos con nuestro deber y exijamos responsabilidad y buen criterio en su labor de representantes. Y si queremos ir más allá pensemos en qué futuro queremos para la UE y cómo podemos contribuir al mismo.

Vía|Presseurop.es
Imagen| Minube.com

RELACIONADOS