Especial I Guerra Mundial, Historia 


El dilema de la Hochsee Flotte alemana en la Gran Guerra

Almirante Alfred von Tirpitz, arquitecto de la Flota de Alta Mar alemana

La Hochsee Flotte (Flota de Alta Mar) fue la flota de guerra del Imperio alemán durante la Primera Guerra Mundial. Fue creada en febrero de 1907, cuando la Flota Doméstica (Heimatflotte) pasó a llamarse Flota de Alta Mar. El almirante Alfred von Tirpitz fue el arquitecto de esta fuerza naval, con la que pretendía desafiar el poder de la poderosa Royal Navy. El káiser Guillermo II, emperador de Alemania, creía que una poderosa flota concentrada en el Mar del Norte podría hacer frente a una dispersa flota británica, y sería el  instrumento para la creación de un imperio colonial alemán que convirtiera al país en una potencia global. Tirpitz a su vez creía que Alemania podría crear un equilibrio de fuerzas que dañaría seriamente la hegemonía naval británica. Esto fue el corazón de la «Teoría del Riesgo» de Tirpitz, que sostenía que Gran Bretaña no desafiaría a Alemania si la flota de esta última le planteaba una amenaza importante. Pero tanto el Kaiser como Tirpitz subestimaban al Imperio Britñánico…

Así, la Marina de Guerra alemana, sorprendida en Agosto de 1914 por la rotura de las hostilidades con Gran Bretaña, y con su programa naval incompleto, hubo de vérselas bruscamente con la todopoderosa Royal Navy inglesa, lo que obligó a replantearse la estrategia naval alemana, fundamentalmente la de su Flota de Alta Mar, en un delicado equilibrio de esfuerzos de guerra y compromisos de compleja resolución.

Pero cedamos la palabra brevemente al historiador Basil H. Liddell en el epílogo de su magnífica obra A History of the first World Wary no creo poder encontrar mejor cita que esta para definir los términos en los que se desenvolvió la acción naval durante la Gran Guerra:

“Si el historiador del futuro tuviese que elegir alguna fecha decisiva para el resultado de la Gran Guerra, probablemente escogería la del 2 de agosto de 1914 -antes siquiera de que la contienda hubiese comenzado para Inglaterra-, cuando Winton Churchill envió a la Armada Británica, a las 02:15 de dicho día, la orden de movilización general. Esa Armada no ganaría ningún Trafalgar, pero pesaría más que ningún otro factor en la consecución de la victoria para los aliados. Porque la Armada Inglesa fue el instrumento del bloqueo, y a medida que la niebla de la guerra va deshaciéndose y dando paso a la más clara luz de los años de la posguerra, se ve que dicho bloqueo toma proporciones cada vez mayores y se revela con mayor claridad como el agente decisivo de la lucha. Y es que el bloqueo fue como esas camisas de fuerza que solían aplicarse en los calabozos norteamericanos a los presos indisciplinados, que comenzaban por inmovilizar al preso , para ir después ahogando su respiración y, cuanto más comprimían y más se prolongaba el tratamiento, menor capacidad de resistencia dejaban al prisionero y más desmoralizadora era la sensación de impotencia de este.”

Situación durante la guerra con el bloqueo naval en el Mar del Norte

Al inicio de las hostilidades, la Hochsee Fleet, o Flota de Alta Mar alemana era la segunda a nivel mundial, si bien a considerable distancia de la inglesa, y no solo a nivel de efectivos, sino también a nivel estratégico, con su flota confinada en un remoto rincón del Mar Norte y sin bases periféricas de apoyo, lo cual propiciaba la política de bloqueo inglesa. En este contexto, a la Kriegsmarine le esperaban dos importantes retos, por un lado, y de vital importancia, al menos el dominio del Báltico para garantizar su retaguardia, así como los necesarios suministros suecos, y más importante aún, impedir la llegada de suministros aliados a Rusia, y por otro, apoyar la gran ofensiva submarina, carta a la que se jugó Alemania su programa de construcción naval, contra el tráfico mercante aliado y que a punto estuvo de hacerles ganar la guerra en 1917…

Pero debido a la diferencia de efectivos y al eficaz bloqueo naval inglés, la escuadra alemana basó su estrategia durante gran parte de la guerra en la búsqueda de una confrontación ventajosa con sus homólogos ingleses, pero no sin antes llegar a la paridad, esto es, el aniquilamiento de unidades navales inglesas, fundamentalmente acorazados y cruceros, mediante submarinos, minas u otros medios siempre que no implicasen la pérdida de las costosas y estratégicas unidades navales de superficie propias para intentar llegar a un equilibrio de fuerzas.

SMS Deutschland, primer buque insignia de la Flota de Alta Mar.

Como vemos, a la flota alemana se le presentaba un dilema de difícil resolución, pues debían garantizar al menos el escenario del Báltico y apoyar a su vez a la decisiva arma submarina, para lo cual debían asumir los mínimos riesgos posibles en calidad de flota en potencia, pero a su vez antes o después deberían buscar la definitiva confrontación en una batalla naval decisiva que les diese el ansiado domino del mar.

Por estas razones, y sobre todo por el fracaso de las tácticas empleadas mediante minas y submarinos para llegar a la paridad de fuerzas, los esfuerzos alemanes se centraron durante los dos primeros años de guerra en intentar sorprender y aniquilar en el Mar del Norte a cualquier escuadra o unidad naval inglesa que se aventurase en inferioridad de condiciones, esfuerzos baldíos por diversas razones, entre ellas la captura inglesa de los códigos alemanes

Finalmente, en 1917, ante la desesperada situación alemana, el Alto Mando decide echar toda la carne en el asador y lanzar una gran ofensiva submarina sin restricciones, lo que propiciaría la entrada en la guerra de Estados Unidos y su poderosa flota de guerra, lo que no podría sino traer desgracias a la desdichada marina alemana.

Corren ríos de tinta sobre la ambigua actuación de la Kriegsmarine durante la guerra, pero sin duda un factor decisivo fue la entrada en el escenario de la guerra con un programa de construcciones navales incompleto y a todas luces insuficiente, que propició una ecuación de difícil resolución entre una actitud más proactiva de dudosos resultados para terminar con el bloqueo naval inglés, o el conservadurismo basado en la estrategia de flota en potencia. En definitiva, un dilema que la Kriegsmarine no supo resolver acertadamente. También hay que indicar que las instrucciones dadas en su momento por el propio Kaiser en el sentido de preservar las unidades navales, pesaron como una losa durante cualquier operación de dichas unidades, así como la decisión del Alto Mando de priorizar el arma submarina sobre cualquier otra construcción naval, decisión que no dejó de ser acertada en el corto plazo, pues no impidió el estrangulamiento del resto de la flota de superficie.

Aún cuando por las razones antes expuestas, no fue esta una guerra de grandes batallas navales, ni tampoco es el objetivo de este artículo, si conviene destacar, aparte de la guerra submarina, la guerra de corso alemana, las valerosas actuaciones de la flota alemana  del Extremo Oriente, la odisea del Emden,  la batalla de Coronel, la batalla de Las Malvinas, el bombardeo de Scarborough  y Hartlepool, la batalla del banco de Dogger, el ataque aliado a los Dardanelos, la retirada aliada de Gallípoli y por supuesto la famosa batalla de Jutlandia.

Hindenburg en la superficie del agua tras haber sido echado a pique por su propia tripulación

Además, la Gran Guerra supuso la aparición en escena del “acorazado moderno” (dreadnought), la consolidación del arma submarina y la tímida aparición del arma aérea embarcada (en 1918 el HMS Argus se convirtió en el primer portaaviones capaz de lanzar y aterrizar aviones navales).

Finalmente, tras la derrota alemana en noviembre de 1918 los Aliados internaron la mayor parte de los buques de la Flota de Alta Mar en el fondeadero británico de Scapa Flow, donde finalmente fueron hundidos por sus propios tripulantes en junio de 1919, días antes de la firma del Tratado de Versalles.

 

En colaboración con QAH| Rumbo a la Historia

Vía| El Mar en la Gran Guerra, de Luis de la Sierra. Editorial Juventud. ISBN: 978-84-261–2023-6

Más información| HistoCast, Zafarrancho Podcast – El largo brazo del Imperio, Zafarrancho en Gotas – El león de África

Imagen| Wikimedia

En QAH| Especial Primera Guerra Mundial (1914-1918)

 

 

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