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El dilema de elegir carrera

Existe en España una serie de problemas que no sólo no han sido solucionados sino que, por el contrario, se han visto agravados conforme pasa el tiempo. Aunque podríamos estar hablando de temas tan recurrentes como el  paro, la corrupción o la deuda, de lo que versa este artículo es sobre por qué en España ocurre tanto el cambio de carrera en los primeros años de universidad y qué es lo que se puede llevar a cabo para informar a los más jóvenes sobre la carrera a elegir, las posibles “salidas”, etc.

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La principal respuesta al primer interrogante es bien claro: el no saber qué hacer, a qué dedicarse en un futuro, la decepción entre lo que uno espera de una carrera a lo que realmente es (algo bastante habitual, se cambie o no de carrera), el no haber encontrado una pasión que guíe nuestra toma de decisiones. ¿Ayuda la época de secundaria y bachillerato a ello? Por supuesto que no. El enfoque eminentemente resultadista de nuestro sistema educativo no favorece especialmente una toma de decisiones coherente en un futuro próximo. Y no hablo ya de elegir carrera, sino de si es o no conveniente el seguir estudiando en la universidad o buscar otra alternativa (desgraciadamente en estos momentos no existe ninguna opción sólida que sustituya a la universidad, por lo que los jóvenes eligen ir a la misma como un paso más en su vida educativa, algunos más de forma inconsciente que pudiendo discernir qué les puede aportar y, sobre todo dentro de la universidad, qué carrera se amolda mejor a lo que quiere hacer en un futuro).

Encontrar una pasión. He aquí el quid de la cuestión. ¿La descubrimos por arte de magia? Generalmente no. Algunos (pocos) de pequeños ya saben o intuyen a qué quieren dedicarse de mayor, pero otros (la mayoría) la descubren (si llega el caso) conforme crecen, experimentan y, por encima de todo, se conocen. Cuando llega la época de decisiones trascendentales, esto es, finales de bachillerato, época pre-universitaria, muchos terminan optando por las llamadas “carreras típicas”, por el mero hecho de elegir algo. Algo que va a determinar tanto nuestro futuro debería ser sopesado y meditado de forma intensa y, principalmente, tener el asesoramiento amplio y directo de aquellas instituciones que entran en juego y se ven afectadas por nuestra decisión: el colegio/instituto y la universidad. ¿Cómo podrían ayudar estas instituciones a los alumnos a elegir “correctamente”? Existen varias maneras que se podrían potenciar:

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1) Información exhaustiva de cada carrera desde años antes de la toma de decisión. Sería un trabajo conjunto entre las escuelas y las universidades (fomentado por el Estado). El dejar todo para el último momento (información en el último año de bachillerato, además de escasa) ocasiona la toma de decisiones precipitada y poco contrastada.

2) Contacto entre alumnos de instituto y alumnos universitarios y licenciados. Está muy bien toda la información que pueden aportar las universidades, pero no existe nada más útil que la propia experiencia, aquella persona que ya ha pasado por lo que te toca a ti experimentar en unos meses/años.

3) Visita a empresas y contacto con las mismas. Una forma de acercar la realidad laboral a los estudiantes de la ESO y bachillerato. No esperar a hacer esto (si es que se llega a hacer) a la época universitaria. Cuanto antes mejor, más información tendremos para poder elegir.

Existen dos opciones a la hora de afrontar un problema: la primera es quejarse y quejarse por lo mal que van las cosas, sin aportar nada de valor. La segunda y la que puede ayudar a solventarlo es proponer e impulsar soluciones concretas. Es más fácil de lo que parece, sólo hace falta voluntad y compromiso (algo muy demandado hoy en día pero poco llevado a la práctica). Está en nuestra mano el mejorar en éste y otros campos. ¿A qué estamos esperando?

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