Reflexiones 


El día que tiramos los valores a la basura

 

Últimamente, la realidad mundial y también española parecen demostrar que el mundo va a la deriva, que cada uno tira por donde puede, sin norte y sin rumbo fijo. Así, tal y como un náufrago en mitad del mar, nuestra sociedad vive perdida, vacía e incluso rota por los mismos que la formamos. Nos hemos convertido en seres egoístas que velamos solo por nuestros propios intereses sin importarnos el resto. Ya no buscamos nada juntos y no estamos unidos, por lo que ni existe sociedad, ni tampoco convivimos: simplemente nos soportamos.

Esclavo moderno

Esclavo moderno

Este es el triste reflejo de nuestra forma de vida, racionalizada mecánicamente, ordenada y lineal, cual pieza de relojería. Ahora, nosotros, individualistas hasta decir  basta, sin metas compartidas ni afanes que nos vuelvan a unir salvo el consumo, el poder, la riqueza, el dinero, el placer o el derroche, hemos dejado de ser el motivo y el fin, hemos dejado de ser el valor de referencia. Y aún con todo, nos da igual, lo importante es que no se frene el avance económico, el progreso científico y el desarrollo de los países ya desarrollados.

Unos intereses dados por los profundos cambios acaecidos en las sociedades occidentales y modos de vida durante las dos últimas décadas. Probablemente, impulsados por dos factores principales: los avances científico-técnicos y la evolución del modelo económico.

Sin lugar a dudas, factores que convergen en lo que llamamos la razón instrumental. Un aporte de gran importancia en la vida humana ya que nos ha permitido un desarrollo económico y técnico  como nunca antes se había visto en la historia. Pero que,  a su vez, nos ha encerrado dentro de una “jaula de oro”, llevándonos a buscar más confort y a querer entender la realidad solo desde el punto de vista de lo que es útil. Pues el problema de la razón instrumental es que sus criterios de decisión han terminado por imponerse en todos los ámbitos de la vida, señalando como regla fundamental para afirmar si algo sirve o no, su utilidad o rendimiento. Todo pasa a tener un sentido económico-instrumental que es posible medir, contabilizar o usar.

Valores en la basura

Valores en la basura

Por ello, nos encontramos con que estas mismas estructuras tecnológico-industriales son las que terminan por limitar nuestra libertad como individuos, comenzando, así, los ciudadanos a apartarse de la vida pública y, por ende, de la vida democrática. Es decir, con un gobierno para la gente pero sin la gente.

Pues, lamentablemente, vivimos una época en la que hemos arrinconado los valores, limitándolos al ámbito privado, incluso, tirándolos a la basura. Hemos creado una sociedad despersonalizada que, como una máquina, funciona sin necesidad de fundarse en significados y valores, en una sociedad que deja de  existir como tal para convertirse en una masa informe de individuos que controlar y dominar….

Sociedad sin valores

Sociedad sin valores

Sin embargo, con este texto no busco defender un rechazo al progreso técnico y económico que ha producido nuestro nivel de desarrollo, sino al contrario, promover una visión de conjunto más amplia. Para perseguir una sociedad donde ni los valores ni los significados sean sustituidos por los simples intereses. Un mundo mejor donde el ser humano, aunque debilitado y alienado, deje de ser testigo neutral de lo que está pasando y  sea capaz de pensar más allá de lo material y funcional, guiándose siempre, por sus aspiraciones de libertad y plena realización personal.

 

Vía| ElConfidencial, ElPaís, Ignacio Sepulveda del Rio

Más información| Infovaticana, Crónicadelquindio, Canarias7

Imágenes| Esclavo modernoValores en la basura, Sociedad sin valores

En QAH| Palabras teñidas de odio, Me duele España

 

 

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