Cultura y Sociedad, Historia 


El día de Francisco Pizarro

Francisco Pizarro

Francisco Pizarro

Francisco Pizarro pasó a la historia como artífice de la conquista del Perú, una gesta al mismo tiempo heroica e imprevisible en muchos aspectos, características que han hecho de ella objeto de estudio y motivo literario desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Si bien se trató de un proceso extendido a lo largo de años, en 1529 y en 1533 ocurrieron dos acontecimientos puntuales determinantes de la conquista de América y, sobre todo, en la vida del trujillano. Ambos tuvieron lugar un 26 de julio, fecha que a la postre sería el día con más efemérides, al menos con la combinación más importante de aniversarios, en la vida del conquistador.

El 26 de julio de 1529 se firma la Capitulación de Toledo entre la Reina consorte Isabel de Portugal, con poderes delegados por mandato de Carlos I de España, y Francisco Pizarro. Como resultado del tratado, el conquistador es nombrado Gobernador y Capitán General de Nueva Castilla.

Como consecuencia del tratado, el trujillano consigue, además de la plena autorización para proseguir la conquista de la costa del Mar del Sur, los siguientes honores y prebendas para él y sus hombres de mayor confianza:

  1. Para Francisco Pizarro: los títulos de Gobernador, Capitán General, Adelantado y Alguacil Mayor de la Nueva Castilla. Extensión de su gobernación 200 leguas (1.110 km) al sur del pueblo de Santiago, Ecuador (aproximadamente hasta la actual Chincha). Sueldo: 725.000 maravedíes al año.
  2. Para Diego de Almagro: Gobernador de la Fortaleza de Tumbes. Título: Hidalgo. Sueldo: 100.000 ducados.
  3. Para Bartolomé Ruiz: el cargo de Piloto Mayor del Sur.
  4. Para Pedro de Candia: el cargo de Jefe de Artillería.
  5. Para los trece caballeros de la isla del Gallo, títulos de Hidalgos.

Cuatro años después, el 26 de julio de 1533, muere ajusticiado Atahualpa, el último emperador inca, quien, tras haber sido hecho prisionero por Pizarro, acordó con los españoles llenar una habitación de oro y otra de plata a cambio de su libertad. Pese a llegar a cumplir su parte, fue sentenciado a muerte por idolatría, fratricidio, poligamia e incesto, entre otras acusaciones. Según recogen las crónicas del toledano Pedro Pizarro, el conquistador lloró la muerte del Inca.

 

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