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El deseo y la frecuencia sexual: ¿cada cuanto lo deseas y cada cuanto lo haces?

La sexología es una rama del conocimiento científico que estudia el sexo, su proceso de desarrollo y alteraciones y la función sexual, su proceso y sus alteraciones. (Asociación Mundial de Sexología Médica, 2014).

Como toda ciencia se basa en códigos éticos y tiene claramente definidos los conceptos, teorías, métodos, diagnósticos y técnicas terapéuticas.

Utilizar el sentido común para definir conceptos científicos, tiende a confundir a las personas en lugar de ayudarlas.

El deseo y la frecuencia sexual forman parte de los términos que muchos médicos, psicólogos y público en general tienden a confundir.

El deseo sexual es innato, se encuentra relacionado con la función sexual y permite activar, mantener, desactivar o inhibir, las actividades propias del sexo.

¿Cómo se activa el deseo sexual? A nivel externo, cuando captamos estímulos externos a través los sentidos y a nivel interno cuando se activan las hormonas, los pensamientos y las fantasías.

¿Cómo se manifiesta el deseo sexual? Por medio de las fantasías, imaginación, motivación, incitación a la búsqueda o receptividad para ser buscado sexualmente. (C.I.P.P.S.V.)

El deseo sexual puede ser:

  • Alto cuando se activa diariamente hasta cada cuatro días

  • Medio, cuando se activa de 5 a 9 días

  • Bajo, cuando se activa de 10 a 15 días

El deseo sexual se da igual en hombres y en mujeres; es un error de concepto pensar que los hombres tienen más deseo sexual que las mujeres en razón del sexo, género o por las influencias hormonales. Puede presentarse en forma voluntaria o involuntaria.

Alteraciones del deseo sexual (Asociación Mundial de Sexología Médica):

  • Deseo sexual inhibido o bajo deseo sexual (inhibición persistente del deseo)

  • Deseo sexual hipo activo (disminución del deseo pero no hay una completa ausencia)

  • Deseo sexual hiperactivo (exceso de deseo)

  • Deseo sexual desactivado (suspensión abrupta del deseo mientras está teniendo actividad sexual)

La frecuencia sexual está relacionada con cada cuanto tiempo se tiene actividad sexual, a través de la masturbación o el coito.

Existen tres tipos de frecuencia sexual:

  • Alto cuando se tiene actividad sexual diariamente hasta cada cuatro días

  • Medio, cuando se tiene actividad sexual cada 5 a 9 días

  • Bajo, cuando se tiene actividad sexual cada 10 a 15 días

Alteraciones de la frecuencia sexual (Asociación Mundial de Sexología Médica):

  • Frecuencia sexual excesivamente alta (cantidad excesiva de veces durante el día que interfiere con sus actividades cotidianas)

  • Adicción sexual (dependencia en forma compulsiva, culpa y síntomas de abstinencia)

  • Frecuencia sexual excesivamente baja (tiene actividad sexual cada dos o tres meses)

En resumen, el deseo sexual implica la cantidad de veces que la persona “tiene ganas” aunque no haya tenido actividad sexual, mientras que la frecuencia sexual se refiere a las veces que la persona realmente tuvo actividad sexual, bien sea solo (masturbación) o con otra persona.

Una persona puede tener un deseo sexual alto sin embargo por múltiples razones (fisiológicas, psicológicas, socioculturales o emocionales) no tiene actividad sexual de ningún tipo. Por otro lado, hay personas que tienen actividad sexual en forma regular pero lo hace por obligación o por cumplir, sin que medie deseo alguno.

Tener claras las diferencias entre lo que significa deseo sexual y frecuencia sexual ayuda a conocer qué es lo que estamos haciendo sexualmente y qué podemos mejorar. Dependiendo de las causas en la disminución de ambos conceptos existen soluciones médicas y técnicas terapéuticas apropiadas que pueden incrementarlas. La pregunta clave es ¿cada cuánto tengo ganas y cada cuánto realmente tengo actividad sexual?

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Imagen| Eju.tv

Imagen| Azteca Noticias

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