Patrimonio 


El descubrimiento de las Pinturas de Altamira

En muchas ocasiones hablamos de las pinturas de Altamira como la Capilla Sixtina de la Prehistoria y llegando a pensar que levan conociéndose y estudiándose desde tiempos inmemorables, que siempre han estado allí abiertas a nosotros. Pero esto no fue así, las pinturas estuvieron ocultas a nuestra vida durante milenios, nadie conocía de su existencia.

Visitantes de la Cueva de Altamira en los años 50 del siglo XX.

Visitantes de la Cueva de Altamira en los años 50 del siglo XX.

Según los estudios la cueva fue habitada entre el 35000 y 13000 BP, aunque estudios recientes de la Universidad de Bristol nos desplazan la fecha hacia el 40000 BP, por lo que entraríamos en un debate interesante: las pinturas fueron realizadas por los primeros homo sapiens que estaban llegando al Viejo Continente, o demostrarían que el homo neandertal tenía actitudes desconocidas hasta el momento.

Son preguntas que ahora nos cuestionamos, pero no podemos olvidar que la cueva estuvo oculta al mundo durante milenios, quedando sellada de manera que el “microclima” que se genero en su interior fuera de condiciones óptimas para que la policromía existente se conservase intacta hasta nuestros días.

Unos 15000 años más tarde, las explosiones de una cantera cercana, despertaron a la cueva de su letargo, siendo en 1868 cuando fue “redescubierta” por Modesto Cubillas durante una jornada de cacería  e informará un abogado apasionado por las ciencias naturales, la historia y el estudio de los pueblos primitivos, Don Marcelino Sanz de Sautuola que visitará la zona por primera vez en 1875 y realizará excavaciones, siempre centradas en las proximidades del acceso a la cueva, no siendo decepcionado pues encontró restos óseos, silex tallados por la manos del hombre y  objetos de utillaje.

Pero el gran hallazgo tendrá lugar a mediados de 1879. Mientras proseguía con las excavaciones cerca de la entrada, su hija María se internó en las profundidades de la cueva con la luz de un simple candil, llegando a un vestíbulo al que solo podía acceder ella por su pequeña estatura, e iluminó la bóveda pétrea que tenía sobre su cabeza, cual fue su asombro, cuando no vio la piedra limpia, sino que vio unas siluetas policromadas que parecían moverse a la luz de la llama. María llamó a su padre con unas palabras ya célebres: “¡Papá, mira! ¡Bueyes pintados!“. Fue en ese momento cuando se desató el estudio del arte rupestre, sobre todo de la pintura parietal.

Don Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María.

Don Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María.

Este descubrimiento animó a Don Marcelino a publicar: Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander, (Santander, 1880), donde recogía en cuatro litografías sus descubrimientos y de la importancia del hallazgo pictórico. Pero no fue tomado en serio por sus contemporáneos, ya fuese por envidia o por incredulidad, autores como G. de Mortillet y È. Cartailhac le vapulearon y despreciaron, generando dudas sobre la autenticidad de la obra, el trabajo y la credibilidad de Don Marcelino fue puesto en entredicho, provocando que la cueva quedase sumida en un nuevo olvido.

En 1902, tras el descubrimiento de cuevas con pintura rupestre en el Sur de Francia, y gracias a los estudios de  Abad Henri Breuil, È. Cartailhac publicó: “Les cavernes ornées de dessins. La grotte d’Altamira, Espagne. Mea Culpa d’un sceptique, reconociendo su equivocación y mostrando su respeto y admiración a Sautuola.

Lo triste, es que Don Marcelino Sanz de Sautuola falleció 14 años antes de la publicación de esta obra, por lo que no vivió para disfrutar de la restitución de su honor, ni la posterior confirmación científica de sus estudios de la Cueva de Altamira, ni como su nombre llegaría a hacerse inmortal en los anales de la Prehistoria.

http://youtu.be/fgZxhpcyR-M

 

Vía| MADARIAGA DE LA CAMPA, B., “Marcelino Sanz de Sautuola y la Cueva de Altamira”. Instituto para investigaciones prehistóricas de Santander, 2004.

Imágenes| Marcelino Sanz de Sautuola e hija, Visitantes en Altamira. Bisonte magdaleniense.

Vídeo| Youtube: La Historia del Mito.

Más información| Museo de AltamiraPlaneta Sapiens.

 

 

 

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