Cultura y Sociedad 


EL DESARROLLO SOSTENIBLE COMIENZA POR LA FORMACIÓN

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ​de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, entraron en vigor oficialmente el 1 de enero de 2016. La Agenda 2030 es un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

Plantea 17 ODS con 169 metas de carácter integrado e indivisible y que abarcan las esferas económica, social y ambiental. Dicha agenda se estructura en torno a 5 “p”: personas, planeta, prosperidad, paz y partenariado.

Con estos nuevos ODS de aplicación universal, en los próximos 15 años los países intensificarán los esfuerzos para encaminarse hacia un desarrollo económico con inclusión social y preservación del medio ambiente ​con el firme propósito de no dejar a nadie atrás. Así se propone un nuevo modelo de desarrollo donde el crecimiento económico conserva su importancia, pero no más que la cuestión social y la medioambiental.

El Desarrollo Sostenible se ha definido como el desarrollo capaz de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.

Por ello, empoderar a las poblaciones en materia de ODS les permitirá valorar los objetivos que se persiguen y trabajar día a día en pos de su concreción. El desafío es promover esa concientización y brindar las herramientas y los conocimientos relacionados con los ODS, para que la Agenda 2030 sea una realidad.

Abordar los ODS significa reflexionar sobre las prácticas por las cuales las poblaciones entienden, significan y construyen el conocimiento sobre este tema. Es decir, ¿sobre qué se debería estar hablando para comprender los ODS y realizar acciones concretas y efectivas al respecto? ¿Cuál debería ser el rol de los gobiernos, el ámbito privado y las organizaciones de la sociedad civil como reproductores y multiplicadores de los ODS? ¿De qué bienes económicos, simbólicos y culturales estamos hablando? ¿Cuál es su impacto en la economía de producción de conocimiento y concientización sobre el desarrollo sostenible?

Es necesario tener siempre presente que son las condiciones sociales, económicas y culturales las que hacen posible la apropiación y experiencia del conocimiento. A diferencia de otras necesidades primarias, la necesidad cultural como necesidad cultivada crece a medida que se sacia. Los individuos más desposeídos de esa saciedad son los más despojados de la consciencia de esa desposesión. Por ello, es fundamental en esta etapa el rol de los profesionales que lideran el tema ODS en todos sus aspectos, a fin de acercar a la población las herramientas que le permitan formarse e incorporar conocimiento para identificar problemas y abordarlos con soluciones posibles, replicables y localizadas territorialmente.

Se debe realizar un llamado a la racionalidad, pues los ODS son motivo de racionalidad antes que de solidaridad, ya que ésta última tiene que ver con la empatía, con las emociones y es optativa. En cambio, la racionalidad es la capacidad que permite pensar, evaluar, comprender y actuar para satisfacer algún objetivo o finalidad. El ejercicio de la racionalidad está sujeto a la mejora continua, tiene que ver con las decisiones lógicas y es un llamado al deber. En ese sentido, consideramos que todos tenemos responsabilidad en hacer realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cada uno, desde el lugar que ocupe en la sociedad, ​debe (ejercicio de racionalidad) realizar todas las acciones concretas que estén a su alcance para reducir la pobreza, la desigualdad y proteger el planeta.

*Co autora Lic. Evangelina Colli, especialista en Localización de Políticas Públicas en ODS de SMARTLY, Consulting in Sustainable Development.
* Más información| Naciones Unidas; CEPAL
* Imagen| UNESCO

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