Jurídico 


El derecho de asilo y la condición de refugiado

Con ocasión del masivo exilio de refugiados sirios, queremos acercarnos al derecho de asilo y al concepto de “refugiado” para poder comprender mejor cuestión tan candente.

El artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, establece que ” en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”.

España ha suscrito numerosos Tratados y  Convenios relativos al derecho de asilo, entre ellos la Convención de Ginebra 1951 sobre el Estatuto del Refugiado, el Protocolo de Nueva York de 1967 ,el Protocolo de Schengen y  otros acuerdos. Destacan también La Resolución de la Asamblea General de NNUU de 1957 y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

Nuestra Constitución Española, en su artículo 13.4, configura el asilo como la protección dispensada por España a los nacionales no comunitarios o a los apátridas a quienes se reconozca la condición de Refugiado de acuerdo con esta Ley, con la Convención de Ginebra de 1951  y el Protocolo de Nueva York de 1967.

El derecho al asilo consiste en un amparo concedido con la protección internacional ( término que engloba tanto el derecho de asilo como la protección subsidiaria) y que consiste en la NO DEVOLUCIÓN ni EXPULSIÓN de las personas a quienes se les haya concedido, así como la adopción de una serie de medidas contempladas en la normativa española, de la UE y en los Convenios Internacionales ratificados por España mientras subsistan las circunstancias en virtud de las cuales se concedió el derecho de asilo o la protección subsidiaria. Ostentarán este derecho de asilo los que reúnan la condición de refugiado.

Tienen la consideración de REFUGIADO, toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida, por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad, y no puede, o , a causa de dichos temores, no quiere, acogerse a la protección de tal país, o al apátrida que, careciendo de nacionalidad y hallándose fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, por los mimos motivos no puede, o , a causa de dichos temores, no quiere regresar a él. 

RefugiadosPara el reconocimiento del derecho de asilo, es necesario que los actos en que se basen los fundados temores a ser objeto de persecución sean por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social , de género u orientación sexual , que deberán ser suficientemente graves por su naturaleza o carácter  reiterado como para constituir una violación grave de los derechos fundamentales amparados en el apartado segundo del artículo 15 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades públicas, o bien ser una acumulación lo suficientemente grave de varias medidas, incluidas las violaciones de derechos humanos, como para afectar a una persona de manera similar a  la anteriormente descrita.

Los actos de persecución, podrán revestir, entre otras, las siguientes formas: actos de violencia física o psíquica, incluidos los actos de violencia sexual; medidas legislativas, administrativas, policiales o judiciales que sean discriminatorias en sí mismas o que se apliquen de manera discriminatoria, procesamientos o penas que sean desproporcionados o discriminatorios, denegación de tutela judicial de la que se deriven penas desproporcionadas o discriminatorias, procesamientos o penas por la negativa a prestar servicio militar en un conflicto en el que el cumplimiento de dicho servicio conllevaría delitos o actos comprendidos en las cláusulas de exclusión establecidas en la ley reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria.

Para valorar los motivos de persecución se tienen en cuenta: concepto de raza ( color o pertenencia a un determinado grupo étnico), concepto de religión ( creencias teístas, no teístas y ateas, la participación o abstención en cultos…), concepto de nacionalidad ( pertenencia a un grupo determinado por su identidad cultural, étnica o lingüística, sus orígenes geográficos o políticos comunes o su relación con la población de otro Estado), concepto de opiniones políticas, entre otras.

Por último, haremos una clara distinción entre el derecho al asilo y el llamado derecho a la protección subsidiaria, que es el dispensado a personas de otros países y a los apátridas que, sin reunir los requisitos para obtener el asilo o ser reconocidas como refugiadas, pero respecto de las cuales se den motivos fundados para creer que si regresasen a su país de origen en el caso de los nacionales, o la de su anterior residencia habitual en el caso de los apátridas, se enfrentarían a un riesgo real de sufrir alguno de los daños graves previstos y que no pueden o, a causa de dicho riesgo, no quieren acogerse a la protección del país de que se trate.

Vía| Declaración Universal de Derechos Humanos, Constitución Española, Ley Reguladora del Derecho de Asilo y Protección Subsidiaria

Imagen| Refugiados

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