Salud y Deporte 


¿El deporte favorece la adquisición de valores?

A menudo solemos asociar la práctica deportiva con el fomento de una serie de valores intrínsecos al deporte. Esta creencia generalizada nos conduce al error de pensar en el deporte como un medio que favorece la adquisición de valores sociales y personales por el simple hecho de practicarlo. Sin embargo, la realidad es que el deporte en muchas ocasiones refleja actitudes mezquinas, desagradables y repulsivas que poco o nada tienen que ver con una práctica educativa y/o favorecedora de valores positivos. Es por ello que podríamos considerar al deporte como un fenómeno ambiguo capaz de mostrarnos lo mejor y lo peor de la sociedad en la que vivimos.

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El profesor/entrenador debe utilizar el deporte como medio educativo

Para Giménez (2003), la educación en valores es “aquella perspectiva de la educación que pretende inculcar en los alumnos distintos ideales de conducta que les permitan ser en el futuro unos ciudadanos más solidarios, democráticos y comprometidos socialmente”. El deporte sólo será educativo cuando el profesor y los alumnos lo utilicen como medio y objeto de educación (Blázquez, 1995). En esta misma línea argumentativa, diferentes autores afirman que el deporte sólo podrá fomentar hábitos y valores educativos cuando se programe y se oriente específicamente para ello. Por tanto, estos nuevos planteamientos ponen de manifiesto la importancia del educador deportivo en la búsqueda de un deporte transmisor y facilitador de valores educativos.

No cabe duda de que el deporte, planteado desde un diseño pedagógico adecuado, puede tener asociados unos valores que son esenciales en la formación de la personalidad y de las habilidades sociales de los más jóvenes. La igualdad, la solidaridad, la tolerancia, la responsabilidad, la libertad, la empatía, el respeto a los demás y a las normas, el trabajo en equipo o el juego limpio, pueden ser valores perfectamente adquiridos a través de la práctica deportiva y extrapolables a otros muchos ámbitos de la vida; todos ellos valores que influirán en gran medida en nuestra forma de ser. En este sentido, podemos afirmar por tanto que la práctica deportiva es esencial para el desarrollo integral del niño y del adolescente, favoreciendo su integración en la sociedad y dotándolo de una serie de valores fundamentales para su posterior devenir en la vida.

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Los valores educativos deben tener cabida en nuestra programación

Los profesores de Educación Física y los entrenadores deportivos tienen la responsabilidad y el apasionante reto de promover valores educativos a través de la práctica de cualquier disciplina físico-deportiva. Debemos evolucionar hacia una formación integral que se aleje de los valores tradicionales del deporte, estrechamente ligados a la alta competición. Por tanto, es sumamente importante no pasar por alto los valores educativos a la hora de programar e incluirlos como un objetivo fundamental a fomentar y desarrollar en cada una de las sesiones que llevemos a cabo con nuestros alumnos/jugadores. Asimismo, de acuerdo con Giménez (2003), debemos potenciar aquellas actitudes que más nos interesen y que faciliten la construcción de una sociedad más solidaria, igualitaria y mejor.

En definitiva, un planteamiento inadecuado del deporte puede llegar a ser contraproducente para los jóvenes deportistas. El deporte, como ya hemos mencionado, no aporta por sí solo valores extraordinarios en la formación de los participantes. El papel del docente o entrenador deportivo debe ser el de orientar el aprendizaje de sus alumnos/jugadores y fomentar aquellos valores que contribuyan a forjar su personalidad y a favorecer las relaciones sociales con los demás. A pesar de la importancia de su intervención, debemos de ser conscientes de que el fomento de valores educativos no sólo depende de los profesionales de la Educación Física o de los entrenadores deportivos. Resulta fundamental la labor complementaria de padres, medios de comunicación, espectadores y/o deportistas profesionales en una acción conjunta en favor de una práctica deportiva educativa, saludable y generadora de valores positivos.

Vía| FAROS

Más información| Giménez, F.J. (2003). El deporte en el marco de la educación física. Sevilla: Wanceulen; Blázquez, D. (1995). La iniciación deportiva y el deporte escolar. Barcelona: INDE.

Imagen| Educador deportivo, valores

En QAH| El deporte como transmisor de valores en la etapa educativa, La violencia en el deporte ¿Los ultras “favorecen” o “ensucian” el deporte?Fútbol base (I): ¿Qué estamos haciendo mal?

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