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El delito fiscal del artículo 305 CP (I)

Delito Fiscal

El delito fiscal del artículo 305 CP (I)

Dada la relevancia que el delito fiscal está asumiendo en la regulación penal y su interrelación con el ámbito tributario, especialmente siendo uno de los delitos incluidos en el denominado Derecho Penal Económico, y la posibilidad de su comisión por parte de personas jurídicas, tal como incorporó el artículo 31 bis del Código Penal, en esta serie analizaremos este delito en profundidad.

¿En qué consiste el delito fiscal?

El artículo 305 del Código Penal recoge en su apartado primero que “el que, por acción u omisión, defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de tributos, cantidades retenidas o que se hubieran debido retener o ingresos a cuenta, obteniendo indebidamente devoluciones o disfrutando beneficios fiscales de la misma forma, siempre que la cuantía de la cuota defraudada, el importe no ingresado de las retenciones o ingresos a cuenta o de las devoluciones o beneficios fiscales indebidamente obtenidos o disfrutados exceda de ciento veinte mil euros será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años y multa del tanto al séxtuplo de la citada cuantía, salvo que hubiere regularizado su situación tributaria en los términos del apartado 4 del presente artículo.

Se considera por tanto delito fiscal, o de defraudación tributaria como también es denominado, tanto la acción, presentar una declaración con datos falsos a fin de pagar menos de lo que correspondería, o incluso recibir una devolución que no corresponde, como la falta de acción, mediante la figura de la comisión por omisión, al no presentar la correspondiente declaración.

Aclara el propio artículo que, como no podía ser de otro modo, la mera presentación de declaraciones o autoliquidaciones no excluye la defraudación, cuando ésta se acredite por otros hechos.

¿Cuándo se entiende cometido el delito fiscal?

El delito fiscal tiene varias posibilidades y situaciones para cometerse, y en función de cada una de ellas, se entiende que la comisión del delito se ha realizado en un momento u otro.

En el caso de la elusión del pago, por ejemplo por la falta de declaración tributaria, se entiende que el delito se ha cometido cuando finaliza el plazo voluntario de presentación del correspondiente modelo tributario.

En el supuesto de una devolución indebida, al contrario del caso anterior, el delito se entiende cometido no en el momento de presentación de la declaración incorrecta, sino en el momento en que de forma efectiva se recibe la devolución.

¿Qué requisitos deben darse para entenderse que se ha cometido un delito fiscal?

Por tanto, para entenderse que nos encontramos ante un delito fiscal deben cumplirse varios requisitos:

  • Que la cantidad defraudada sea superior a los 120.000€
  • Que en la comisión de la defraudación haya mediado engaño o ánimo de engañar
  • Que dicho engaño sea idóneo, es decir, que tenga la capacidad suficiente de engañar

En consecuencia, si la cuota defraudada no alcanza los 120.000€ no nos encontraremos en ningún caso ante un ilícito penal sino que habrá que acudir a las sanciones administrativas de la Agencia Tributaria, lo mismo que ocurriría en el caso de que no haya mediado engaño, o que el mismo sea tan poco elaborado que no tenga capacidad suficiente de producir el engaño, no considerándose idóneo.

Sin embargo, debemos tener muy presente la reducción en las cuantías mínimas que hace el artículo 305.3 CP para el caso de que la defraudación se cometa contra la Hacienda de la Unión Europea, ya que en este caso, la cuantía se reduce a tan sólo 50.000 Euros defraudados en el plazo de un año natural.

Por otro lado, debe destacarse que el delito fiscal o de defraudación tributaria como es también denominado, es un delito doloso, tiene que existir ese ánimo de engañar y no producirse por un error o sin intencionalidad, ya que no tiene pena en su versión imprudente.

A este respecto, debe destacarse también que, como se desprende de la Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo (Sección 1ª) del TSJ de Cataluña de 28 de Julio de 2008, para que puedan sancionarnos, siquiera administrativamente por una declaración tributaria incorrecta, la Administración deberá probar el ánimo de engaño, ya que administrativamente también es de aplicación el principio de culpabilidad y por tanto, si no pueden probar el ánimo de engaño, o la falta de tributación se ha producido, por ejemplo, por un error en la interpretación de la norma, solo corresponderá el abono de la cuota que efectivamente hubiera correspondido ingresar en las arcas públicas, junto con los intereses correspondientes, pero en ningún caso una sanción por este motivo.

Vía| Código Penal

Más información| Los límites a la potestad de sancionar de la Hacienda Pública, Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo (Sección 1ª) del TSJ de Cataluña de 28 de Julio de 2008

Imagen| Punto Inversiones

En QAH| El delito fiscal del artículo 305 CP (II)

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