Ciencia, Coaching y Desarrollo Personal, Psicología 


El cuidado de personas con demencia (I): Una situación vital de estrés crónico

Cuidar de un familiar dependiente siempre es duro. Pero cuando además esa persona se deteriora día tras día, cuando le ves perder no solo la memoria, sino aquellos rasgos que le hacían ser quien era, convirtiéndose en una persona distinta, la situación puede volverse aún más terrible. Es el caso de los cuidadores de familiares con demencia, que han sido descritos en la literatura desde hace años, como personas que sufren un estrés crónico con consecuencias negativas para la salud física y psicológica de los propios cuidadores, como mayores niveles de depresión y ansiedad (Pinquart y Sörensen, 2003), mayor riesgo cardiovascular (Vitaliano, Zhang y Scanlan, 2003) y mayor mortalidad (Schulz y Beach, 1999).

A medida que la población envejece, la prevalencia de la demencia aumenta. Y cada vez es por tanto mayor, el número de personas que tienen que cuidar de un familiar dependiente. En España,  el perfil característico de un cuidador es el de una mujer (83.6%), con una media de edad de unos 52.9 años, que cuida de su padre o madre (50.2%), está casada (76.2%) y tiene un nivel de estudios bajo (el 43% tenía estudios primarios) (IMSERSO, 2005).  El elevado número de demandas del familiar a los que se enfrenta el cuidador, así como en muchas ocasiones la falta de recursos (no solo económicos, también físicos y psicológicos) para afrontarlas, hace que los cuidadores experimenten elevados niveles de estrés que se mantienen en el tiempo.

Sin embargo, no todos los cuidadores sufren el  mismo deterioro de su salud física y psicológica, pese a estar experimentando situaciones vitales similares. Esto se ha tratado de explicar a través del modelo clásico de estrés y afrontamiento de Lazaraus y Folkman (1984) adaptado a la situación de cuidado (Knight  y Sayegh, 2010). Este modelo postula que, la relación entre los estresores y la salud del cuidador no es directa, sino que se modificada por algunos aspectos del cuidador como son su edad, su nivel socio-económico, y lo que es más interesante, sus estilos de afrontamiento. Esto último se refiere a actitudes, pensamientos y conductas que se activan en el cuidador frente a los estresores, y que pueden resultar más o menos eficaces para afrontar ese nivel de estrés.  En próximos artículos hablaremos más de este modelo y los estilos de afrontamiento.
Vía| Pinquart, M., y Sörensen, S. (2003). Differences between caregivers and noncaregivers in psychological health and physical health: a meta-analysis. Psychology and aging18, 250-267.
Schulz, R., & Beach, S. R. (1999). Caregiving as a risk factor for mortality: the Caregiver Health Effects Study. JAMA282, 2215-2219.
Vitaliano, P. P., Zhang, J., & Scanlan, J. M. (2003). Is caregiving hazardous to one’s physical health? A meta-analysis. Psychological bulletin129, 946-972.
IMSERSO. (2005). Cuidados a las Personas Mayores en los Hogares Españoles.
Lazarus, R., y Folkman, S. (1984). Stress, appraisal and coping. Springer publishing company.
Knight, B. G., y Sayegh, P. (2010). Cultural values and caregiving: the updated sociocultural stress and coping model. The Journals of Gerontology. Series B, Psychological Sciences and Social Sciences, 65B, 5–13. doi:10.1093/geronb/gbp096.
Imagen|Cuidado

RELACIONADOS