Cultura y Sociedad 


El Cuestionario Proust, cotilleando con elegancia

 

La época que nos ha tocado vivir está caracterizada por el ritmo vertiginoso con el que se suceden los avances tecnológicos, por el culto al cuerpo y no tanto a la mente y por la constante presencia de lo que podríamos llamar “Psicología de andar por casa”, en la que cuestionarios en revistas, consejos y acertijos pretenden adivinar cómo es nuestra psique. Pero esto último no es algo nuevo, sino que uno de los hitos de la literatura contemporánea fue quien creo este modo de introspección psicológica través de preguntas: Marcel Proust.

Proust nació en 1871 en París y su vida se destacó, hasta su muerte en 1922, por tres aspectos fundamentales: su neumonía crónica, su apego casi enfermizo a la figura materna y su gusto algo snob por desenvolverse en sociedad y frecuentar a las clases altas de la sociedad de su época. Fue en este ambiente en el que el autor de “En busca del tiempo perdido” creó esta manera de ahondar en la intimidad de los demás a través de preguntas que aparentan ser ingenuas y esconden todo un arsenal de dobles sentidos e interpretaciones diversas.

El origen de esta especie de divertimento burgués está en los “libros confesionales”, un juego con el que las clases pudientes inglesas y francesas alejaban el tedio por medio de preguntas a los invitados y amigos algo indiscretas y cuyas respuestas quedaban recogidas en cuadernos. Las respuestas de dicho experimento fueron publicadas en un artículo titulado «Confidencias de salón por Marcel», que apareció en «La Revue Illustrée» de 1892.

Para que sirva de muestra, he aquí algunas de las preguntas del famoso cuestionario que ha dado ya varias veces la vuelta al mundo editorial, si bien éste tiene diferentes versiones y acepta siempre modificaciones:

  • ¿Cuál es, para usted, el colmo de la desdicha?
  • ¿Su idea de la felicidad completa?
  • ¿Cuál es su personaje histórico favorito?
  • ¿Sus heroínas favoritas en la vida real?
  • ¿Su músico favorito?
  • ¿La cualidad que prefiere en un hombre?
  • ¿Quién le habría gustado ser?
  • ¿El rasgo principal de su carácter?
  • ¿La cualidad que desearía en un hombre?
  • ¿Su ocupación preferida?
  • ¿El color que prefiere?
  • ¿Sus poetas favoritos?
  • ¿Cómo le gustaría morir?

Desde ese momento, el llamado Cuestionario Proust ha sido usado para entrevistar de una manera, al principio original, hoy algo manida, a celebridades de los ámbitos más diversos de la cultura, la política, la ciencia, etc. y así poder perpetuar a través de su nombre y su ejercicio de “cotilla ilustrado” esa fascinación que le producían a Proust y a casi todos nosotros las celebridades, esos seres con algo más que les hace diferenciarse del resto de los mortales.

Vía| Hollywood, carne de diván. ABC, día 31 de octubre de 2011.

Más información| Breve biografía de Marcel Proust. EPDLP

En QAH| El origen de la prensa amarilla 

Imagen|  Marcel Proust, Cuestionarios Proust en Vanity Fair

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