Historia 


El Corsario SMS Emden

  Aunque los corsarios que atacaban y saqueaban buques y rutas comerciales pueden parecer más propios de los siglos XVII y XVIII, durante la Primera Guerra Mundial varios buques de la flota imperial alemana se ganaron el “título” de corsarios. Entre ellos, uno de los más famosos fue el SMS Emden.

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SMS Emden.

  Este buque era un crucero ligero alemán. Botado en 1908, tenía unos 118 m de eslora y 5 m de calado; desplazaba más de 3000 toneladas y estaba armado con 10 cañones de tiro rápido de 105 mm, 8 cañones de 58 mm y 2 tubos lanza torpedos. Poseía un potente aparato de telegrafía sin hilos, el cual le permitía interceptar las comunicaciones de los buques enemigos y localizar su posición.

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Karl von Müller, capitán del SMS Emden.

  En 1910, fue destinado a Tsingtao, protectorado alemán en China y principal base de las colonias asiáticas alemanas. Al mando del buque se encontraba el capitán Karl von Müller, al frente de una tripulación de 360 hombres.

El 29 de junio de 1914 llegan noticias del asesinato del archiduque Francisco Fernando y todos los buques alemanes pasan a estar en estado de alerta. Una vez estalla la guerra, el vicealmirante Spee ordena a sus buques abandonar Tsingtao y dirigirse a las islas Marianas. Allí la flota se reúne en la isla de Pagan. Spee estaba en una clara inferioridad numérica frente a los buques británicos, australianos y japoneses, por lo que decide partir rumbo hacia el Pacifico para luego dirigirse hacia el Atlántico.

  Von Müller se reúne con Spee y le solicita permiso para quedarse y actuar como un barco corsario en el Índico y el Pacifico Sur. Spee finalmente aceptó la solicitud y la flota abandona Pagan. Una vez en alta mar el SMS Scharnhorst izó sus banderas con un mensaje para Müller: “Emden. Destacarse. Buena Suerte.

  El 9 de septiembre el Emden avistó a su primera víctima. Se trataba de un barco mercante griego, el Pontoporos, que transportaba carbón indio perteneciente a Gran Bretaña. Todos los prisioneros hechos por von Müller eran llevados en el Markomannia, un buque carbonero, hasta que les liberaba en el primer puerto al que llegaban.

  Müller puso rumbo hacia el continente indio, al puerto de Madrás, donde se encontraban las instalaciones de la compañía petrolera Burmah Oil Company. Allí llegó el Emden el 22 de septiembre. Amparado por la oscuridad de la noche, Müller consiguió sortear las defensas costeras y abrió fuego sobre el puerto y las instalaciones. El almirantazgo ordenó a los buques comerciales de la zona del Índico que no levaran anclas, y todos los puertos comerciales debían permanecer cerrados. El Emden había conseguido lo imposible, detener el comercio británico en la India.

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Dibujo del Emden.

  Tras el ataque a Madrás Müller decidió poner rumbo al oeste, hacia el mar de Arabia. El Emden debía reaprovisionarse, y se puso rumbo a la isla Diego García, al sur de la India. El buque entró en el puerto inglés preparado para atacar, pero lo que ocurrió a continuación sorprendió a toda la tripulación; fueron recibidos amistosa y calurosamente, la razón se debía a que en la isla no había ningún tipo de radio, por lo que los habitantes aun no sabían que estaban en guerra con Alemania.

  Müller decidió dirigirse hacia el puerto de Penang, una importante base naval aliada donde se encontraban fondeados algunos buques de guerra. Se ingenió un plan para entrar en el puerto: ordenó a sus hombres construir una falsa cuarta chimenea, para que el barco pasara como un buque comercial británico. El engaño surtió el efecto esperado, y la mañana del 28 de octubre el Emden se internaba tranquilamente en el puerto. Una vez dentro torpedeo rápidamente a los buques que se encontraban allí, logrando hundir el crucero ruso Zemciug y el torpedero francés Mousquet.

  Para el 1 de noviembre la tripulación se tomó un pequeño respiro para celebrar los tres meses que llevaban en el mar: habían recorrido más de 30.000 millas náuticas capturando y hundiendo un sinfín de buques enemigos, se habían internado exitosamente en los puertos de Madrás y Penang y habían conseguido detener el comercio británico en el Índico.

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El HMAS Sídney.

  El próximo objetivo del Emden fue la base de comunicaciones de Direction Island, en la Isla de Cocos. Esta base era una terminal donde pasaban los cables submarinos que comunicaban con Australia. Al llegar a la isla, Müller destinó un grupo de 50 hombres para que desembarcaran y destrozaran los cables. Pero antes de que pudieran hacerlo, los telegrafistas de la base mandaron el siguiente mensaje: “El Emden está aquí”. Los radiotelegrafistas del buque interceptaron el mensaje y también la respuesta que recibieron del crucero australiano Sídney, que ponía rumbo hacia la isla. Los radiotelegrafistas del Emden llevaban interceptando mensajes y calculando la posición de los barcos enemigos durante todo este tiempo, pero en esta ocasión cometieron un error calculando la posición del Sídney, que en realidad estaba más cerca de lo pensado.

  Mientras se destruían los cables, los vigías del buque distinguieron una columna de humo que se dirigía hacia ellos; era el Sídney. Müller sabía que su buque no era rival para el crucero australiano, con un casco reforzado, más rápido y con cañones de 150 mm, pero también era consciente de que no tendrían tiempo de escapar. Müller ordenó cortar las amarras y plantar cara al Sídney.

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Marineros observan el Emden encallado.

  A las 09:40 el Emden abrió fuego sobre el Sídney, logrando algunos impactos y destruyendo su sistema de dirección de fuego. El Sídney optó por retrasarse, lejos del alcance de los cañones del Emden, y abrir fuego con sus cañones de 150 mm, de mucho mayor alcance. A partir de entonces la batalla se convirtió en un tiro al blanco. Müller, consciente de la situación, ordenó poner rumbo hacia un arrecife y embarrancar el barco. Winston Churchill y todo el almirantazgo habían aprobado en informar al capitán del Sídney que debía permitir al capitán Müller y sus oficiales conservar sus sables como premio a su coraje y su caballerosidad.

  Müller y sus hombres fueron internados en un campo de prisioneros en la isla de Malta. Después el capitán sería llevado a Inglaterra y tras la guerra regresó a Alemania, donde se le concedió la Medalla al Mérito. Murió de malaria en 1923.

En colaboración con QAH|La Gran Guerra: Sangre, Barro y Trincheras.

Vía| Bennett, Geoffrey (2005). Naval Battles of the First World War. London; historialago.com

Imagen| SMS Emden, von Müller, dibujo , HMAS Sídneyrestos

En QAH| Cómo vestía un Gran Almirante de la “Kaiserliche Marine”; El dilema de la Hochsee Flotte alemana en la Gran Guerra

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