Cultura y Sociedad, Historia 


El control internacional de las armas químicas y el conflicto sirio

 

La tensión existente en Oriente Próximo como resultado de la guerra civil siria, se ha visto agudizada por las recientes investigaciones llevadas a cabo por inspectores de la ONU,  los cuales, han puesto de manifiesto la utilización de armas químicas sobre territorio sirio. Como consecuencia, la amenaza de una intervención militar estadounidense sobre Siria, ha estado sobrevolando la sociedad internacional durante varias semanas, sin embargo, la oposición de los principales aliados de EEUU y, fundamentalmente, la negativa de Rusia a apoyar un ataque militar sobre suelo sirio, ha producido que dicho ataque militar haya quedado en suspenso.

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Soldado sirio con máscara de gas

El principal factor que ha llevado a la suspensión de un ataque que se preveía inminente, ha sido la firma de un acuerdo ruso – estadounidense, posteriormente ratificado por una resolución del Consejo de Naciones Unidas, en base al cual, no se llevaría a cabo ningún tipo de intervención militar, siempre y cuando Siria se comprometiese a destruir su arsenal químico en un plazo de nueve meses. El régimen de Bashar Al Assad ha aceptado los términos del acuerdo, y a lo largo de dicho plazo, asistiremos al paulatino desmantelamiento del arsenal químico sirio, el cual supuestamente se compone de mil toneladas métricas de gas sarín, gas mostaza y el agente nervioso XV.

A pesar de la actualidad del tema, el uso de armas químicas y los intentos de regulación de las mismas por parte de la sociedad internacional, son hechos que vienen repitiéndose desde hace años. Si nos remitimos al siglo XX, tenemos que remontarnos al año 1925 cuando el Protocolo de Ginebra prohibió el empleo de armas biológicas y químicas en las guerras. Dicho protocolo, que fue redactado y firmado en la Conferencia para la Supervisión del Comercio Internacional de Armas y Munición, celebrada también en Ginebra bajo el auspicio de la Sociedad de Naciones, entró en vigor en 1928, pero como es tristemente conocido, la II Guerra Mundial tuvo lugar pocos años después, convirtiendo en papel mojado cualquier mínima regulación de aspectos relativos a la guerra.

Hubo que esperar al año 1993 para que se firmase el tratado de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su destrucción. Dicho tratado internacional, popularmente conocido como Convención sobre armas químicas y, cuyo principal objetivo fue la ilegalización de la producción, almacenamiento y uso de este tipo de armas, no entró en vigor hasta 1997, cuando pasó a convertirse en el primer acuerdo de desarme negociado en un marco multilateral y se constituyó la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

Inspectores de la ONU buscando pruebas de la utilización de armamento químico en Siria

Inspectores de la ONU buscando pruebas de la utilización de armamento químico en Siria

Sin embargo, al analizar la lista de Estados que han ratificado el tratado, nos encontramos con la sorpresa de que son varios los países que no lo han hecho. En concreto, Siria no lo había ratificado hasta que recientemente, poco antes de que fuese firmado el acuerdo ruso – estadounidense al que nos referíamos anteriormente, lo hiciera.  Son seis los Estados que a día de hoy siguen sin hacerlo. De este selecto grupo de dudosa reputación compuesto por Birmania, Angola, Corea del Norte, Egipto, Sudán del Sur e Israel, destaca, como no podía ser de otro modo, el Estado israelí.

El Estado de Israel, tradicional enemigo del régimen sirio, y según Bashar Al Assad, razón de ser de la producción y almacenamiento de armas químicas por parte de éste, nunca ha ratificado la Convención sobre armas químicas, a pesar de las recientes declaraciones de su Presidente Shimon Peres, donde ha explicado que tras la respuesta afirmativa de Al Assad a la propuesta de destrucción de su arsenal químico, el Estado de Israel se plantea la ratificación del Convenio. De hecho, Israel nunca ha admitido públicamente la posesión armas químicas, al igual que ocurre con el armamento nuclear, lo cual, junto con el hecho de la no ratificación del convenio, provoca la existencia de muchas voces críticas respecto del Estado judío.

Cabe decir como conclusión que, la loable pretensión de controlar y regular el armamento químico por parte de la sociedad internacional es una aspiración con muchos años de antigüedad, como hemos podido observar al analizar el Protocolo de Ginebra de 1925 y la Convención sobre armas químicas de 1993. Sin embargo, la capacidad de estos organismos queda en entredicho cuando, ante una supuesta utilización de armamento químico, la única medida que produce efectos no es una resolución que provenga de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, sino la amenaza de una intervención militar.

 

Vía|  United Nations Office of Disarmament Affairs: Status of Multilateral Arms Regulation and Disarmament Agreements: 1925 Geneva Protocol

Más información| Texto completo del Tratado de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su destrucción

Imagen| Soldado sirio con máscara de gasInspectores de la ONU buscando pruebas de la utilización de armamento químico en Siria

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