Jurídico 


El contrato de Futuros

Los Futuros son un instrumento financiero muy utilizado por todos los operadores de los mercados de valores internacionales,  y que han derivado en distintos y complejos tipos de contratos como FRA’s, Call, Puts, Forwards… etc… que permiten a los Fondos, empresas energéticas, empresas de materias primas, Hedge Funds, Bancos de inversión o mesas de tesorería, diversificar riesgos y realizar operaciones a plazo.

Pero esta aparente sofisticación no debe hacernos perder de vista que este tipo de contratos mantienen gran arraigo en la práctica mercantil desde hace siglos, y tienen su base sobre los principios generales del Derecho desde época romana.

BOLSA MADRIDLos elementos del contrato, como sabemos, son Consentimiento, Objeto y Causa. Y el objeto del contrato puede ser un bien presente, o futuro. Amén de que la fecha de ejecución del contrato puede ser cualquier momento del futuro, siempre que su objeto sea posible, lícito y determinable. Por ello, un agricultor que cultiva maíz y un molinero que se dedica a moler el maíz para luego vender harina pueden pactar un contrato de compraventa de una tonelada de maíz para la semana próxima, o para dentro de 6 meses.

Y esto último es lo que da su utilidad a los contratos a futuro para gestionar riesgos a las empresas que necesitan abastecerse durante determinados períodos de tiempo. Si el molinero puede comprar a futuro todo o parte del maíz que necesita, con un precio preestablecido, podrá gestionar mejor su nivel de existencias y ventas, asegurando a sus clientes mayor estabilidad de precios. Por supuesto, también podrá cubrirse así del posible riesgo de que, dentro de 6 meses distintos problemas como una cosecha escasa hagan subir de manera desmedida el precio del maíz. Y es que el efecto económico de este pacto jurídico es mermar el riesgo de mercado, pues asegura a ambas partes contratantes un precio cierto de compraventa en un momento futuro.  futu2

Si el bien mueble objeto de compraventa a futuro es un activo financiero, como por ejemplo una acción de Apple, el contrato puede liquidarse en el futuro por el sistema conocido como “liquidación de diferencias”. Por ejemplo, si dos partes acuerdan que una comprará a la otra una acción de Apple dentro de 3 meses a 90 $ y llegado el momento de ejecución la acción vale en bolsa 92 $ el vendedor podrá cumplir acudiendo al mercado para comprar una acción a 92 $ y entregarla, o bien entregando directamente la diferencia de 2 $ entre el precio del contrato y el precio de mercado.

Esta finalidad de cubrir riesgos, unido a la posibilidad de la liquidación por diferencias, conllevó la popularidad de los contratos de futuros en los mercados financieros desde los años 70, convirtiéndose estos contratos en una herramienta fundamental de la gestión de capitales, como decíamos al principio. Y aunque como dijimos se han desarrollado y sofisticado, su naturaleza jurídica no deja de ser la aquí expuesta.

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