Jurídico 


El contenido de las conversaciones por Whatsapp como medio de prueba

Con el avance de la tecnología y de los servicios de mensajería, cada vez es más habitual en la práctica judicial que las partes traten de apoyar sus pretensiones con el contenido de conversaciones mediante aplicaciones de mensajería instantánea (WhatsApp, Line, WeChat, etc.). No obstante, nuestro ordenamiento jurídico no regula específicamente el tratamiento probatorio de tales comunicaciones, por lo que en el presente artículo trataré de detallar los mecanismos necesarios para que la información contenida en dichas conversaciones puedan presentarse como prueba en un juicio (tanto en proceso civil, penal, social…).

Las conversaciones mantenidas a través de estos sistemas de comunicación, consisten en medios de reproducción de la palabra, la imagen y el sonido, estando por lo tanto en todos los casos ante medios de prueba electrónica que se componen del soporte material (en el caso del WhatsApp sería el Smartphone).

A pesar del vacío legal de este medio de prueba, el artículo 299.2 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, prevé la aceptación de los medios de prueba electrónicos al establecer: “también se admitirán, conforme a lo dispuesto en esta Ley, los medios de reproducción de la palabra, el sonido y la imagen, así como los instrumentos que permiten archivar y conocer o reproducir palabras, datos, cifras y operaciones matemáticas llevadas a cabo con fines contables o de otra clase, relevantes para el proceso”.

Para que los “whatsapps” sean admitidos como prueba, éstos deberán ser obtenidos lícitamente de forma que, no vulneren los derechos o libertades fundamentales recogidos en el art. 18 de la Constitución Española (derecho a la intimidad y el secreto de comunicaciones). Al respecto se ha pronunciado tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal constitucional, destacando la Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de marzo de 2013 que manifiesta lo siguiente: “El derecho al secreto de las comunicaciones (…) salvo resolución judicial no puede oponerse, sin quebrar su sentido constitucional, frente a quien tomó parte en la comunicación misma así protegida”.

Desde un punto de vista práctico-procesal, la mera transcripción privada de dichas conversaciones, acompañadas de las correspondientes imágenes de la impresiones de pantalla de la conversación transcrita, podría aceptarse como medio probatorio, siempre que no fuera impugnada por la otra parte. No obstante, para evitar que se impugne la prueba, es aconsejable que se dé fe pública de las transcripción de los “whatsapps” a través de:

  1. Del Letrado de la Administración de Justicia, quien levantará acta del contenido con transcripción de los mensajes recibidos en el Smartphone, y de que éste corresponde con el teléfono y con el número correspondiente.Este modo de incorporar al proceso el contenido de los mensajes, ha sido admitido jurisprudencialmente, poniendo a modo de ejemplo la Sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba nº 159/2014, de 2 de abril: “(…)  el Secretario Judicial, según consta en la diligencia extendida por el mismo (…) procedió a la “transcripción xerográfica de los mensajes recibidos por doña Dolores en el terminal número NUM003 ” Por tanto, (…)  resulta que quien ostentaba la fe pública judicial, (…)  dejó constancia de un hecho con trascendencia procesal. Nada hay que objetar a un acto  consistente en reflejar, merced a una serie de fotocopias de las diversas pantallas del terminal presentado por la denunciante, determinados mensajes a través de “WhatsApp” asociados a un usuario con nombre ” José Miguel “, el del denunciado”.
  2. Mediante acta notarial relativa al contenido de la conversación, en la que deberá de constar los números de teléfonos que aparecen en la misma, la tarjeta SIM con tal de identificar al usuario de línea, el IMEI del dispositivo y la conversación completa con tal de acreditar que la misma o ha sido manipulada.
  3. La exhibición o cotejo con el otro terminal implicado. De esta manera puede llegar a conocerse la conversación a través de ambos terminales.
  4. Práctica de una prueba pericial informática que acredite la autenticidad y el envío de los mensajes, la cual tendrá carácter fundamental en aquellos casos en que exista contradicción entre las partes en litigio.

Debe tenerse en cuenta que lo anteriormente explicado se refiere únicamente a la validez del medio de prueba y no a la trascendencia probatoria de su contenido. Pues en este caso deberá analizarse cada caso en concreto. Al respecto, cabe destacar que algunas sentencias han admitido como única prueba las conversaciones mantenidas a través de WhatsApp, junto con las declaraciones de las partes, por ejemplo, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, de 7 de noviembre de 2013:la versión de los hechos ofrecida (…)  ha quedado plenamente corroborada por el contenido de los mensajes remitidos vía WhatsApp desde el móvil del recurrente al móvil de la Sra. Lucía que desde luego no consta haya sido manipulado, que se recogen en el acta de exhibición (…) que resultan suficientemente explícitos y merecedores de reproche penal“. Siendo por lo tanto crucial que lo contenido en dichos mensajes sea corroborado con el resto de pruebas existentes y practicadas, ya sea mediante declaraciones de las partes o de testigos.

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